TL;DR
- Condenan a 10 años a hombre que violó a sus sobrinas de 8 y 10 años
- Las agresiones ocurrieron en múltiples ocasiones en Minga Guazú y Ciudad del Este
- Fiscalía demostró culpabilidad con pruebas médicas, psicológicas y Cámara Gesell
- Tribunal integrado por tres jueces dictó la sentencia tras juicio oral
La sentencia que indigna
Diez años de prisión por violar a dos niñas de 8 y 10 años. Sí, leíste bien: una década por destruir la infancia de dos sobrinas que confiaban en su tío. El caso documentado por Masencarnacion muestra cómo un hombre de 41 años abusó sexualmente de las menores «en repetidas ocasiones», según las pruebas presentadas por la fiscal Julia González Medina.
Las pruebas que no dejan lugar a dudas
La fiscalía no se anduvo con medias tintas. Presentó pruebas documentales, testimoniales, informes médicos, psicológicos y hasta resultados de la Cámara Gesell. Todo para demostrar que este sujeto no solo realizó «actos de contenido sexual» con las niñas, sino que también las manoseó y les mostró sus partes íntimas. El detalle espeluznante: las agresiones ocurrieron tanto en Minga Guazú como en Ciudad del Este, como si el tipo tuviera un circuito de terror establecido.
¿Diez años es suficiente?
Aquí es donde la cosa se pone turbia. Tres jueces -Zunilda Martínez Noguera, Herminio Montiel y Teresita Cazal- decidieron que una década tras las rejas es castigo suficiente por violar a dos niñas durante un período prolongado. Mientras tanto, las víctimas cargarán con el trauma de por vida. La denuncia data del 25 de noviembre de 2024, pero las agresiones venían ocurriendo desde antes. ¿Cuánto tiempo exactamente? Ese dato no lo sabemos, pero el patrón de repetición sugiere que fue sistemático.
El sistema que protege más a los datos que a las víctimas
El artículo 29 del Código de la Niñez y Adolescencia obliga a omitir las identidades del responsable y las víctimas. Entendemos la protección de datos, pero ¿no sería más útil que la sociedad supiera quién es este depredador? Mientras tanto, las niñas enfrentan su recuperación psicológica con el anonimato de su agresor garantizado por ley.
La pregunta incómoda
Si un hombre puede violar a dos niñas durante meses (o años) y salir en diez, ¿qué mensaje envía el sistema judicial? ¿Que la infancia violada vale menos de lo que dura una carrera universitaria? Las cifras frías del expediente judicial no reflejan el daño permanente infligido a esas dos vidas. Y mientras el condenado cuenta los días para su posible libertad, sus sobrinas contarán los años de terapia necesarios para intentar sanar lo insanable.


