Lo que debes de saber
- El proyecto Stargate prometía invertir 500 mil millones de dólares en 4 años, pero su expansión global está en pausa.
- OpenAI citó los altos costos de energía en el Reino Unido para congelar su centro de datos, pero las negociaciones comerciales también están estancadas.
- Irán amenazó con la «aniquilación total» de un centro Stargate de 30 mil millones en Abu Dabi, elevando el riesgo geopolítico.
- La industria de centros de datos para IA enfrenta retrasos masivos: hasta la mitad de los proyectos grandes van tarde.

El sueño de 500 mil millones que se topó con la factura de la luz
En enero de 2025, Sam Altman, el CEO de OpenAI, se paraba junto a Donald Trump en la Casa Blanca para anunciar el Proyecto Stargate: una inversión de 500 mil millones de dólares en cuatro años para construir la infraestructura de inteligencia artificial más poderosa del mundo y «asegurar el liderazgo estadounidense». Fast forward a abril de 2026 y la parte británica de ese sueño, un centro de datos en el noreste de Inglaterra que albergaría 8,000 procesadores de Nvidia, está oficialmente en pausa. La razón oficial, según Bloomberg, son los costos de energía. Suena razonable, hasta que uno recuerda que estamos hablando de una empresa que prometía gastar el PIB de un país pequeño. ¿De verdad un gigante tecnológico respaldado por SoftBank y Oracle se achicó por la tarifa eléctrica del Reino Unido? El Bmmagazine Co Uk apunta a que las negociaciones comerciales entre OpenAI y su socio local, Nscale, simplemente no cuajaron. El plazo del primer trimestre de 2026 pasó sin que se metiera una pala en el suelo en Cobalt Park, y nadie quiere dar un nuevo calendario. Parece que la «visión compartida» de expandir oportunidades, como Altman la describió en un comunicado gubernamental, chocó con la cruda realidad de los contratos y los balances.
La geopolítica entra al chat (con misiles)
Mientras en Reino Unido el problema es el dinero, en Medio Oriente es la supervivencia física. En un giro que parece sacado de una película de espionaje, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) amenazó con la «aniquilación completa y total» de infraestructura estadounidense e israelí en la región. ¿Su objetivo favorito para ilustrar el punto? Un centro de datos Stargate de 30 mil millones de dólares que, según ellos, está «escondido» en el desierto cerca de Abu Dabi. Zerohedge documenta el escalofriante video donde los iraníes usan una vista nocturna para mostrar el complejo, que en Google Maps aparece como un área vacía, con el mensaje: «Nada se mantiene oculto a nuestra vista, aunque esté oculto por Google». Esta no es una amenaza abstracta. El IRGC ya afirmó haber atacado centros de datos de Oracle en Dubái. De repente, construir un activo estratégico de 30 mil millones en una zona en tensión perpetua deja de ser una decisión meramente comercial. Se convierte en un peón en un tablero geopolítico donde el otro jugador tiene cohetes.
«Should the USA proceed with its threats concerning Iran’s power plant facilities the following retaliatory measures shall be promptly enacted: All power plants, energy infrastructure, and information and communications technology of the Zionist regime, and all similar companies within the region that have American shareholders shall face complete and utter annihilation.» – Brigadier General Ebrahim Zolfaghari, citado por Zerohedge.
Este contexto convierte la pausa en Reino Unido en algo más que un simple revés logístico. Es un síntoma de que la burbuja de la infraestructura IA está encontrando límites muy duros. La narrativa de OpenAI en su anuncio original era de un crecimiento imparable: cientos de miles de empleos, reindustrialización de EE.UU., beneficio económico masivo para el mundo. Pero la letra pequeña, la que involucra a socios como SoftBank, Oracle y Nvidia, parece estar llena de cláusulas de escape. Incluso en Texas, el corazón del proyecto, una expansión planificada con Oracle fue silenciosamente archivada a principios de este año. La industria en general está en aprietos: investigaciones citadas por Bmmagazine indican que hasta la mitad de todos los proyectos de centros de datos a gran escala están retrasados, estrangulados por problemas de planificación y, de nuevo, suministro de energía.
¿Liderazgo global o humo de pipa?
El golpe político en el Reino Unido es significativo. El gobierno de Sir Keir Starmer había abrazado con entusiasmo a Stargate UK como la piedra angular de su estrategia para posicionar al país como un líder global en IA. Incluso nombraron a George Osborne, el ex canciller conservador, para dirigir la expansión internacional de OpenAI. Ahora, el proyecto está en el limbo y con él, una buena parte de esa retórica de liderazgo. Esto expone la brecha gigantesca entre los anuncios de prensa grandilocuentes, llenos de jerga sobre «infraestructura correcta» y «oportunidad», y la compleja ingeniería financiera y de riesgos que requiere construir algo físicamente. No es solo un centro de datos. Es una instalación que consume energía a escala de una ciudad pequeña, que requiere estabilidad política, acuerdos de suministro a décadas y una red de enfriamiento monumental. Cuando Sam Altman prometió esos 500 mil millones, quizá no calculó que una parte sustancial de esa cifra se iría en navegar la burocracia local, en pagar primas de riesgo geopolítico y en lidiar con un mercado energético volátil.
Al final, la historia de Stargate hasta ahora es un recordatorio clásico de que la tecnología más avanzada sigue sujeta a las leyes más antiguas: la de la oferta y la demanda (de energía), la de la acción y reacción (geopolítica) y la de que no todo lo que brilla en un PowerPoint es oro. OpenAI pausa un proyecto en Reino Unido por costos, mientras otro de sus activos estrella es señalado en un video de amenaza militar. La promesa de una IA omnipotente, construida sobre una red global de supercomputadoras, se está encontrando con un mundo real lleno de facturas caras y vecinos peligrosos. La pregunta incómoda que queda flotando es: ¿cuánto del Proyecto Stargate es una visión audaz del futuro y cuánto es un castillo de naipes financiero y logístico, demasiado grande y frágil para sostenerse en el clima actual? Por ahora, la inteligencia artificial tendrá que esperar a que los humanos resuelvan sus problemas de luz y de guerra.


