Tamaulipas aprueba cárcel por abandonar a mujeres embarazadas

Destacadas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

Lo que debes de saber

  • La reforma en Tamaulipas establece penas de 1 a 5 años y multas de casi 60 mil pesos.
  • Existe un vacío legal que deja en indefensión a las mujeres durante los meses de gestación previos al juicio civil.
  • En Puebla se propone una pena aún mayor: hasta 12 años de prisión por el mismo delito.
  • La iniciativa enfrenta el reto de aplicarse en un sistema judicial lento y con altos índices de impunidad.
Imagen de Eleese
Tomado de: Eleese

El delito invisible que por fin tiene nombre

La diputada Magaly Deandar Robinson, de Morena, logró lo que parecía imposible: que el Congreso de Tamaulipas pusiera un nombre penal a una práctica tan común como cruel. Según reporta Elmanana, la reforma adiciona el artículo 365 Bis al Código Penal para sancionar con uno a cinco años de prisión y una multa de hasta 58,655 pesos a quien, sabiendo del embarazo y teniendo los medios, abandone a la mujer gestante. La justificación de la legisladora es contundente: no se trata de hechos aislados, sino de una realidad frecuente que el sistema jurídico había mantenido invisibilizada. El meollo del asunto, y aquí es donde la cosa se pone interesante, no está solo en la sanción, sino en el momento en que se aplica. Actualmente, una mujer puede iniciar un juicio civil por pensión alimenticia, pero ese proceso puede tardar meses, dejándola en total desamparo durante el periodo más crítico de la gestación. Este vacío legal, ese limbo entre la noticia del embarazo y la resolución de un juez civil, es el hueco que pretende tapar la nueva figura penal. La pregunta que salta de inmediato es: ¿por qué se necesitaron tantos años para reconocer que dejar sola a una mujer embarazada, sin recursos para comer o atenderse, es un acto de violencia?

Imagen de Elmanana
Tomado de: Elmanana

De Tamaulipas a Puebla: la carrera por castigar (¿o por aparecer?)

Lo que pasa en Tamaulipas no es un caso aislado; es un síntoma de una discusión que empieza a tomar fuerza en otros congresos locales. Si cruzamos la frontera imaginaria hacia Puebla, nos encontramos con una propuesta que duplica la apuesta. Econsejos documenta la iniciativa de la diputada Mónica Lara Chávez, de Encuentro Social, que busca imponer hasta 12 años de cárcel por el mismo delito, partiendo de una base de 9 meses a 6 años que ya existe. La lógica de la propuesta poblana es escalar la pena si durante el abandono la mujer sufre agresiones o daños a su salud. Aquí el análisis debe ir más allá de los números. ¿Estamos ante una genuina preocupación por los derechos de las mujeres o ante una puja legislativa por ver quién presenta la iniciativa más «dura» y, por tanto, más mediática? El contraste es revelador: un estado propone 5 años, otro 12. Mientras tanto, medios como Eleese recogen la noticia desde el ángulo de la opinión, y otros como Elecuanime la enmarcan en el contexto más amplio de la deuda alimentaria. Esta dispersión en el enfoque de los medios refleja la complejidad del problema: no es solo un tema penal, es un asunto de desamparo económico, salud pública y, en el fondo, de una cultura que ha normalizado la irresponsabilidad masculina.

«El abandono de mujeres embarazadas no es un hecho aislado, es una realidad que viven muchas mujeres que enfrentan solas un proceso que debería ser de corresponsabilidad. No podemos seguir normalizando que un hombre desaparezca cuando se entera de un embarazo», afirmó la diputada Magaly Deandar, según Elmanana.

Imagen de Rtve Es
Tomado de: Rtve Es

La letra de la ley vs. la realidad del ministerio público

Todo esto suena muy bien en el papel. Un tipo se entera de que va a ser padre, hace la maleta y desaparece. Ahora, la ley dice que puede terminar tras las rejas. Fin del cuento. Pero cualquier mexicano que haya pisado un ministerio público o una agencia del ministerio público sabe que la distancia entre la ley que se aprueba y la que se aplica puede ser abismal. La gran prueba para la reforma de Tamaulipas no será su publicación en el periódico oficial, sino su operación en un sistema de justicia notoriamente lento, saturado y, en muchos casos, corrupto. ¿Cómo se probará el «pleno conocimiento» del embarazo? ¿Qué se consideran «medios para brindar apoyo»? ¿Una mujer tendrá que gastar lo poco que tiene en abogados para perseguir un proceso penal, además del civil por la pensión? Aquí es donde el análisis crítico debe ser implacable. Legislar desde el curul es una cosa; garantizar que una mujer en Villa de Reyes o en un ejido de Tamaulipas pueda acceder a esa justicia es otra muy distinta. La iniciativa, valiosa en su intento, choca contra el muro de la impunidad estructural. Programas de análisis como Por tres razones de RNE, aunque españoles, nos recuerdan la importancia de poner el foco en lo que hay detrás de las leyes: su implementación real. De nada sirve tener el artículo 365 Bis más progresista del mundo si la mujer abandonada no encuentra eco en la autoridad o si el proceso se pierde en un laberinto burocrático.

¿Parche nuevo para una llanta ponchada de siempre?

Al final del día, esta reforma y las similares apuntan a un problema social enorme: la paternidad irresponsable y la vulnerabilidad económica de las mujeres. Castigar el abandono es necesario, pero es como poner un parche de hierro a una llanta ponchada. La pregunta incómoda que queda flotando es: ¿esta ley ataca la raíz o solo poda las ramas? La raíz está en una educación sexual que sigue siendo un tabú, en la falta de corresponsabilidad desde el noviazgo, en un mercado laboral que castiga a las madres y perdona a los padres ausentes, y en un sistema de protección social que deja caer a las familias. La nueva figura penal es un avance simbólico importante, un mensaje de que el Estado ya no va a mirar para otro lado. Sin embargo, el verdadero éxito no se medirá por cuántos hombres sean encarcelados, sino por cuántas mujeres dejen de ser abandonadas en la práctica. Mientras no se combatan las causas estructurales, el riesgo es que tengamos cárceles llenas de deudores alimentarios pero hogares igual de vacíos de justicia y apoyo real. La ley de Tamaulipas es un primer paso, pero en el camino hacia la equidad, todavía falta correr un maratón.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Publicidad -spot_img

Más noticias

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias