Pizzaballa celebra Pascua en Jerusalén bajo el ruido de la guerra

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Lo que debes de saber

  • La Vigilia Pascual en el Santo Sepulcro se celebró con ‘solo unas pocas personas’ debido a las restricciones de seguridad por la guerra.
  • Pizzaballa, de 60 años, lleva 35 en Tierra Santa y se ofreció como rehén por niños israelíes capturados por Hamas en 2023.
  • Su perfil como mediador y pastor en la crisis lo ha colocado en las quinielas para suceder al Papa Francisco.
  • En su homilía, evitó el lamento y proclamó esperanza: ‘Somos hijos de la luz y de la resurrección’.
  • El posible regreso de un Papa italiano enfrenta la realidad de una Iglesia que se globaliza y aleja de Roma.
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Tomado de: Vaticannews Va

Una Pascua en el epicentro del desmadre

Imagina celebrar la resurrección en el lugar donde, según la tradición, ocurrió, pero con las puertas cerradas a cal y canto y el sonido de fondo siendo el de los drones y las sirenas. Eso fue la Vigilia Pascual en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén este año. Vaticannews Va reporta que solo unos pocos frailes franciscanos y sacerdotes pudieron asistir, un escenario fantasmal para una fiesta que normalmente rebosa de peregrinos. El cardenal Pierbattista Pizzaballa, el Patriarca Latino de Jerusalén, presidió la ceremonia en una ‘iglesia de la resurrección’ que más bien parecía un bunker espiritual. En su homilía, reconoció la crudeza del momento: ‘Las puertas siguen cerradas. El silencio es casi absoluto, roto quizás por el lejano ruido de lo que la guerra sigue sembrando en esta tierra santa y desgarrada’. No es cualquier guerra; es un conflicto que ha redefinido la geopolítica de Medio Oriente y puesto a prueba la fe de las comunidades atrapadas en medio. La paradoja es brutal: el mensaje central es la vida que vence a la muerte, mientras afuera la muerte sigue campando a sus anchas. Pizzaballa, en lugar de esconderse en discursos teológicos abstractos, metió el dedo en la llaga: Dios, dijo, no eligió explicar el dolor desde lejos, sino ‘habitarlo de cerca’. Una teología de trinchera, para una feligresía que vive en una.

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Tomado de: Religiondigital

El pastor que podría ser Papa

Pero quién es este tipo que habla con tanta autoridad desde el ojo del huracán. Cnnespanol Cnn lo perfila no solo como un líder religioso, sino como un ‘papable’ intrigante. Con 60 años, es una década más joven que otros favoritos, y su biografía suena a guion de película: llegó a Jerusalén a los 25, creció en la pobreza en Italia y un gesto lo catapultó a la fama mundial. Dos semanas después de convertirse en cardenal en 2023, y nueve días después de que estallara la guerra Gaza-Israel, se ofreció a cambio de los niños israelíes tomados como rehenes por Hamas. Un movimiento que CNN describe como tan ‘obvio’ para él que casi no le dio importancia. Ese acto, combinado con sus 35 años de inmersión total en los problemas de Tierra Santa, lo ha convertido en un símbolo de mediación y humanidad en un conflicto deshumanizado. En una entrevista previa a la muerte del Papa Francisco, confesó la frustración que cualquier persona sentiría: ‘Uno está tan frustrado por la situación que le pregunta a Dios: «¿Dónde estás?»‘. Pero rápidamente da un giro: la pregunta, dice, debería ser ‘¿Dónde está el hombre ahora? ¿Qué hemos hecho con nuestra humanidad?’. No podemos culpar a Dios de lo que hacemos’. Aquí no hay victimismo celestial, sino un llamado a la responsabilidad humana. Un discurso que, en los pasillos del Vaticano, suena fresco y necesario.

«No tenemos miedo. Somos hijos de la luz y de la resurrección, de la vida. Esperamos y creemos en el amor que todo lo vence.» – Cardenal Pizzaballa, según Gaudiumpress.

Este no es un mensaje de Pascua cualquiera. Es una declaración de principios hecha desde la primera línea de fuego. Gaudiumpress recoge estas palabras de un discurso anterior, en el Domingo de Ramos de 2025, donde Pizzaballa agradeció específicamente a los cristianos locales por mantener viva la presencia de Cristo. Evitó deliberadamente el lamento y optó por la proclamación. ‘Este día os está dedicado, es ante todo vuestro’, les dijo. En un contexto donde los cristianos en Tierra Santa son una minoría que a menudo se siente atrapada y olvidada, este reconocimiento es vital. Pero también hay un mensaje político claro: ‘Pertenecemos a esta ciudad y nadie podrá separarnos de nuestro amor por la Ciudad Santa’. Es un rechazo a cualquier intento de apropiación exclusiva de Jerusalén, ya sea política o espiritual. Su liderazgo parece caminar una delgada línea: pastorear a su rebaño asustado, mientras se niega a que el miedo defina su identidad o su mensaje. Una tarea titánica cuando la realidad diaria es la de checkpoints, violencia y una economía turística, vital para muchos cristianos locales, hecha añicos.

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Tomado de: Cnnespanol Cnn

¿Un Papa italiano otra vez? La apuesta geopolítica

El ascenso de Pizzaballa en las quinielas vaticanas no ocurre en el vacío. Euronews analiza la posibilidad de un regreso de un Papa italiano después de décadas de pontífices polacos, alemanes y argentinos. La tesis es clara: es posible, pero no probable. La Iglesia se ha globalizado. Mientras las iglesias en Europa se vacían, las de América Latina, África y Asia crecen. Elegir a otro italiano podría leerse como un retroceso, un regreso a una ‘Iglesia más romana y menos sinodal’, justo lo contrario del proyecto de Francisco. Sin embargo, Pizzaballa representa una italianidad atípica. Como él mismo dijo, tras 35 años fuera, ‘no tengo ni idea de qué habla la gente en Italia la mayor parte del tiempo’. Es un italiano cuya experiencia vital y pastoral es profundamente global y conflictiva. No es un burócrata de la Curia Romana; es un hombre de frontera. Su candidatura, por tanto, sería una jugada maestra: satisface a los que añoran un Papa italiano, pero ofrece la experiencia periférica y de crisis que la Iglesia global necesita. Su principal rival italiano, según el análisis, sería el cardenal Pietro Parolin, el Secretario de Estado, un hombre de silencios y diplomacia en salones, no en zonas de guerra. La comparación no podría ser más elocuente.

La Palabra contra el silencio (y los misiles)

Volvamos a esa Vigilia Pascual casi vacía. Religiondigital, citando el mismo despacho de Vatican News, resalta otra frase clave de Pizzaballa: ‘Dios no espera a que terminen nuestras guerras para comenzar a resucitar la vida’. Esta es la esencia de su mensaje y, quizás, de su potencial liderazgo. No es un optimismo ciego, sino una fe obstinada que se niega a que la última palabra la tengan los tanques o los fanatismos. Es la creencia de que la transformación puede empezar en medio del caos, no después de que este se resuelva mágicamente. ‘La Palabra de Dios resuena con más fuerza que cualquier silencio’, insistió. En un mundo donde el ruido de la propaganda, el odio y las armas ahoga todo, afirmar el poder de una palabra (una palabra de vida, encarnada en la fragilidad humana) es un acto de resistencia radical. Pizzaballa no predica desde un púlpito blindado; lo hace desde una comunidad que describe como ‘probada, frágil, quizás cansada… pero que sigue en pie. No porque seamos fuertes, sino porque Alguien aquí nos sostiene’. Su autoridad moral no viene de los títulos, sino de haberse jugado la piel en el mismo barro que su gente. En los próximos cónclaves, los cardenales tendrán que decidir si quieren un administrador o un testigo. La guerra en Jerusalén, trágicamente, ha convertido a Pizzaballa en el testigo por excelencia. Su Pascua vacía pero esperanzada es el mejor currículum para un mundo roto.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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