TL;DR
- Rusia ingresó 7,700 millones de euros en solo 15 días por exportaciones de combustibles fósiles
- Trump relajó sanciones petroleras rusas mientras Putin apoya a Irán contra intereses estadounidenses
- El barril Brent supera los 119 dólares y podría llegar a 150, reviviendo la estanflación
- Noruega y Canadá también ganan, pero Rusia es el campeón indiscutible de esta crisis
El premio mayor se llama petróleo
Cuando el barril Brent supera los 119 dólares y el estrecho de Ormuz se convierte en un campo minado, alguien tiene que ganar. Y ese alguien, según datos del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, se llama Rusia. En solo 15 días de marzo, Moscú se embolsó 7,700 millones de euros por exportaciones de combustibles fósiles. Eso son 513 millones diarios, un 14% más que en febrero. Euronews documenta que las ventas de crudo ruso a la India repuntaron un 50% en plena crisis. La ironía duele: mientras Europa se rasga las vestiduras, Washington abre la llave del dinero ruso.
Trump, el mejor aliado de Putin
Si esto fuera una película de espías, la trama sería demasiado obvia. Donald Trump relaja las sanciones petroleras contra Rusia, Moscú inyecta recursos frescos a su maquinaria de guerra en Ucrania, y de paso, según El Heraldo de México, apoya a Irán con inteligencia y drones para ubicar posiciones estadounidenses. El cinismo geopolítico alcanza niveles esquizofrénicos: Washington financia indirectamente a Moscú, mientras Moscú contribuye a golpear intereses estadounidenses. La delegación de Trump a Bielorrusia, satélite fiel del Kremlin, es la cereza del pastel humillante.
150 dólares: el fantasma que regresa
No es ciencia ficción. Excélsior advierte que el barril podría llegar a 150 dólares, un número que ya rozamos en 2008. Lo que cambia hoy no es solo el precio, sino el contexto: más dependencia acumulada, más tensión geopolítica y un planeta ya más caliente. El golfo Pérsico no es solo un punto en el mapa; es una válvula por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cuando esa ruta se vuelve riesgosa, el mercado reacciona al miedo antes que a la escasez real.
La estanflación acecha de nuevo
El petróleo caro no se queda en la gasolinera. Se filtra a los alimentos porque moverlos cuesta más, a los fertilizantes porque dependen de hidrocarburos, a la logística, el plástico, la refrigeración. Revista IMEF recuerda que el FMI estima que un aumento del 10% en el precio del petróleo puede generar un incremento de 0.4% en la inflación mundial. La AIE calcula que la producción se reduce en al menos 8 millones de barriles diarios. El dilema es viejo: subir tasas para contener precios o tolerar inflación para no asfixiar la economía. La mezcla tiene nombre: estanflación.
Los otros ganadores (y los perdedores)
BBC News Mundo identifica a Noruega y Canadá como beneficiarios secundarios. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, Noruega aumentó su producción y ahora saca ventaja otra vez. Canadá se posiciona como «productor de energía estable, fiable, predecible y basado en valores», aunque existen dudas sobre su capacidad real. Los perdedores son obvios: los productores del Golfo como Qatar y Arabia Saudita, golpeados por el bloqueo de Ormuz, mientras Teherán pone en la mira a los aliados de Estados Unidos.
La trampa de la dependencia
Hay una contradicción brutal en esta crisis. Cuando el petróleo sube, la transición energética parece urgente. Pero también se vuelve más difícil. Los gobiernos reaccionan al corto plazo: contener precios, asegurar suministro, evitar descontento social. Lo estructural se pospone. La urgencia gana tiempo. El cambio lo pierde. Y el tiempo es el recurso más escaso en la discusión climática. La guerra y el clima no son historias separadas. Son la misma dependencia vista desde dos ángulos: en uno, el petróleo se vuelve caro porque escasea; en el otro, porque su uso prolongado está alterando las condiciones de vida.
La lección que nunca aprendemos
Octubre de 1973. La crisis del petróleo árabe. El barril pasó de 2.90 a 11.65 dólares en meses. Estados Unidos descubrió que no podía dar por sentado su suministro. Medio siglo después, la historia se repite con diferentes actores pero la misma trama: dependencia, crisis, ganadores oportunistas. La diferencia es que ahora Rusia juega en ambos bandos: vende petróleo a Occidente mientras apoya a quienes atacan intereses occidentales. El cinismo como estrategia geopolítica. Y mientras tanto, el barril sigue subiendo.
Fuentes consultadas:
- Bbc – Por qué Noruega, Canadá y Rusia son los grandes beneficiados de la guerra en Irán (y cuáles son los más perjudicados) – BBC News Mundo
- Heraldodemexico – Putin, el gran ganón de Trump
- Es – Rusia recauda miles de millones en dos semanas de guerra iraní
- Excelsior – 150 dólares
- Revista – Guerra y petróleo: Rusia Volvió a la cancha – NEWS IMEF – Liderazgo en finanzas y negocios


