Amigo de Trump usa al ICE para deportar a su ex y ganar custodia

Cómo la cercanía con el poder convierte agencias federales en herramientas de venganza personal

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TL;DR

  • Paolo Zampolli, amigo de Trump y quien le presentó a Melania, contactó al ICE para detener a su exesposa brasileña
  • El alto funcionario David Venturella llamó inmediatamente a Miami asegurándose de que la recogieran antes de su libertad bajo fianza
  • La mujer fue deportada por visa vencida, pero la intervención aceleró el proceso durante disputa de custodia
  • El caso muestra cómo la segunda administración Trump usa agencias federales para favores personales

Cuando el ICE se convierte en tu abogado de divorcio

Paolo Zampolli no es cualquier amigo de Donald Trump. Es el tipo que le presentó a Melania, el ex agente de modelos que ahora es «representante especial del presidente para las alianzas globales» – sea lo que diablos signifique eso. Y resulta que cuando tienes ese nivel de cercanía, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deja de ser una agencia federal para convertirse en tu servicio personal de mensajería con esposas. Según The New York Times, Zampolli se enteró de que su ex novia brasileña, Amanda Ungaro, estaba en una cárcel de Miami por cargos de fraude laboral. En lugar de llamar a un abogado de familia, llamó a un alto funcionario del ICE. Porque claro, ¿para qué pagar honorarios legales cuando puedes usar recursos del gobierno?

«Es importante para alguien cercano a la Casa Blanca»

La conversación entre Zampolli y David Venturella, el funcionario del ICE, no fue precisamente protocolaria. Según los registros obtenidos por el Times, Zampolli explicó que su ex esposa estaba en el país sin documentos y preguntó si sería posible que pasara a custodia del ICE. Venturella no necesitó más explicaciones. Hizo una llamada inmediata a la oficina de Miami con una sola instrucción: asegurarse de que los agentes recogieran a la mujer antes de que fuera puesta en libertad bajo fianza. La Jornada documenta que durante esa llamada, Venturella mencionó que el caso era «importante para alguien cercano a la Casa Blanca». No dijo «es ilegal», no dijo «es urgente para la seguridad nacional». Dijo que era importante para un amigo del presidente. Y con eso bastó.

La defensa oficial: «Su visa había expirado»

El Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al ICE, salió con el comunicado de rigor: «Cualquier insinuación de que fue arrestada y deportada por motivos políticos o favores es falsa». Según ellos, Ungaro fue detenida y deportada porque su visa había expirado hace mucho tiempo y había sido acusada de fraude. Lo que no explican es por qué, de todos los millones de personas con visa vencida en Estados Unidos, esta mujer específica mereció una llamada personal de un alto funcionario del ICE. Lo que no explican es por qué la urgencia de recogerla antes de que saliera bajo fianza. Lo que no explican es por qué un caso de inmigración rutinario se convirtió en prioridad máxima cuando un amigo de Trump llamó.

Zampolli: el amigo que niega lo obvio

En entrevista con el Times, Zampolli negó haber solicitado al ICE la detención de Ungaro o haber pedido cualquier otro favor. Dijo que simplemente le pidió a Venturella que le explicara qué estaba sucediendo con su caso. La misma persona cuyo nombre aparece varias veces en los documentos de Jeffrey Epstein, el mismo que fue visto con Melania Trump en el Consejo de Seguridad de la ONU enfundado en un traje rojo que La Jornada describe como «más propio de un mafioso o de un presentador de varietés». Su versión sería creíble si no fuera porque los registros muestran una conversación muy específica sobre cómo el ICE podría ayudarlo a ganar la custodia de su hijo.

No es el amiguismo, es la normalización

Lo verdaderamente preocupante no es que Zampolli haya intentado usar su influencia. Eso era predecible. Lo que debería encender todas las alarmas es que un funcionario del ICE, una agencia ya acosada por acusaciones de extralimitación ilegal, se mostrara tan dispuesto a complacerlo. Como señala el Times, este caso refleja un tema recurrente de la segunda administración Trump: los mecanismos del gobierno federal pueden utilizarse para saldar cuentas personales. No es un error del sistema, es una característica. Cuando el mensaje desde arriba es que las reglas son para los demás, los funcionarios de nivel medio aprenden rápido: servir a los amigos del poder es servir al poder.

La pregunta incómoda que nadie hace

Si esto pasó con Zampolli, un «enviado especial» en un puesto mayormente ceremonial, ¿cuántos casos similares no han salido a la luz? ¿Cuántas llamadas como la de Venturella se hacen cada semana? ¿Cuántas deportaciones se aceleran, cuántas detenciones se priorizan, cuántos procesos se manipulan porque alguien con conexiones levanta el teléfono? El ICE tiene el poder de separar familias, de destruir vidas, de deportar a personas a situaciones de peligro. Y resulta que ese poder puede activarse no solo por razones de seguridad nacional, sino porque el amigo de alguien quiere ganar una disputa de custodia. La verdadera pregunta no es si Ungaro merecía ser deportada -su visa había expirado-, sino si el sistema migratorio estadounidense ahora funciona por mérito o por conexiones.


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