TL;DR
- El chikunguya, detectado en Tanzania en los 50s, ya es autóctono en México y amenaza Europa
- El mosquito tigre se adapta a temperaturas más bajas (13-14°C) gracias al cambio climático
- España y Grecia podrían tener riesgo de infección más de 6 meses al año
- Los científicos advierten que es «cuestión de tiempo» para que llegue al norte de Europa
- El dengue en México muestra patrones similares con más de 1.7 millones de casos desde 1985
Cuando el «virus tropical» deja de ser tropical
Hace 20 años, si un investigador hubiera dicho que el chikunguya se expandiría por Europa, lo habrían tachado de loco. Hoy, según El Siglo de Torreón, ese mismo científico advierte que «todo ha cambiado». Y no exagera: el virus que nació en Tanzania en los años 50, que se hizo mexicano por adopción y que recorrió Sudamérica, África y Asia, ahora tiene pasaporte europeo. Lo que antes era un problema de «países calientes» ahora se pasea por España y Grecia como si nada.
El mosquito que aprendió a soportar el frío
Aquí está el detalle que debería ponernos los pelos de punta: el mosquito tigre, el vector del chikunguya, ya no necesita el calor tropical de siempre. Según la investigación citada por El Siglo de Torreón, el bicho se adaptó para sobrevivir con 2.5 grados centígrados menos de lo previsto. Hablamos de temperaturas entre 13 y 14°C, que en Europa no son precisamente el Caribe. Esto significa que países como España y Grecia podrían tener riesgo de infección durante más de seis meses al año. Seis meses. Medio año donde un piquete puede dejarte con dolores articulares que, atención, pueden durar hasta cinco años en el 40% de los casos.
Lo que Europa no quiere ver venir
El investigador líder del estudio lo dijo claro: es «cuestión de tiempo» para que la enfermedad se extienda a países más al norte en Europa. Y aquí viene lo interesante: mientras Europa se alarma por un virus «nuevo», México lleva décadas conviviendo con su primo cercano, el dengue. El mismo reporte documenta que desde 1985 al 2025 se han identificado más de un millón 715 mil casos de dengue en México. Veracruz, Jalisco, Guerrero, Oaxaca y Tamaulipas acumulan más de 750 mil casos solitos. Coahuila tiene 25 mil 170 y Durango 6 mil 458. No son números nuevos, pero ahora que le toca a Europa, parece que la alarma suena más fuerte.
El cambio climático como cómplice silencioso
Lo que realmente debería preocuparnos no es solo el chikunguya, sino el patrón. The Guardian, citado por El Siglo de Torreón, reporta que el mundo estaría más cerca del «punto de no regreso» para frenar el calentamiento global. Deshielo en Groenlandia, Antártida, permafrost, glaciares montañosos y afectaciones a la selva amazónica. Todo esto mientras los virus tropicales se mudan a barrios más frescos. Es como si la naturaleza nos estuviera cobrando la factura con intereses: primero modificamos el clima, luego el clima modifica los hábitats de los mosquitos, y finalmente los mosquitos modifican nuestra salud.
México: el laboratorio que nadie quiso ver
Mientras Europa descubre el chikunguya, México lleva años siendo el campo de prueba perfecto para entender cómo se comportan estos virus. El estudio mexicano sobre dengue encontró una «profunda estacionalidad», con la mayoría de los casos en verano y principios de otoño, coincidiendo con la temporada de lluvias. Más interesante aún: descubrieron que cada variedad del dengue tiene su propio ritmo. La 1 se presenta por meses; la 2 tiene una tendencia cada cinco años; la 3 es estacional y la 4 fue remanente. Esto no es información menor: es el mapa de ruta que deberían estudiar los europeos para entender lo que les viene.
La pregunta incómoda
¿Por qué nos alarma más un virus cuando llega a Europa que cuando afecta a países como México durante décadas? El chikunguya ya era autóctono en México, ya había causado «grandes afectaciones» en Cuba, ya tenía un historial en África y Asia. Pero parece que solo cuando salta el charco hacia el norte global es cuando realmente importa. Mientras tanto, en Veracruz llevan contando casos de dengue desde 1985, y el mundo seguía su curso. El cambio climático no discrimina por pasaportes, pero nuestra atención sí.
Lo que viene no es solo chikunguya. Es el dengue, es el zika, son todos los virus que antes llamábamos «tropicales» y que ahora tendremos que llamar simplemente «virus». Porque cuando el mosquito tigre se adapta a 13 grados, cuando Europa tiene riesgo seis meses al año, y cuando los científicos que antes eran «locos» ahora tienen razón, es momento de aceptar que las reglas del juego cambiaron. Y no, no es el apocalipsis. Es la nueva normalidad que construimos grado a grado, piquete a piquete.


