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viernes, febrero 20, 2026

Perú elige a un octogenario investigado que defiende el matrimonio infantil

José María Balcázar, con 83 años y procesos judiciales, será presidente interino tras el caos político peruano

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TL;DR

  • A los 83 años y con investigaciones por tráfico de influencias, Balcázar llega al poder tras defender el matrimonio infantil en 2023
  • Es el octavo presidente en una década en Perú, donde el Congreso ha destituido a tres mandatarios desde 2021
  • Ganó con 60 votos contra la derechista María del Carmen Alva y gobernará solo cinco meses hasta las elecciones de abril
  • Su discurso pide unidad mientras arrastra polémicas sobre abusos de fondos y negociación de votos en el Congreso

El país que normaliza lo anormal

Perú acaba de elegir presidente a un señor de 83 años investigado por tráfico de influencias que en 2023 defendió que las niñas de 14 años deberían poder casarse porque «ayudan al futuro psicológico de la mujer». No, no es el guión de una distopía mal escrita. Es la realidad política peruana en febrero de 2026, donde José María Balcázar Zelada se convierte en el octavo presidente en una década. El País documenta sus declaraciones sobre matrimonio infantil, mientras La Jornada detalla las investigaciones judiciales que lo persiguen. Lo preocupante no es solo que exista un político con estas ideas en 2026, sino que el Congreso peruano lo considere la mejor opción para liderar el país.

Curriculum vitae: delitos, no logros

La hoja de vida de Balcázar parece sacada de un manual de «cómo no debería ser un presidente». Expulsado permanentemente del Colegio de Abogados de Lambayeque en 2024 por presunta malversación de fondos. Investigado por la fiscalía por tráfico de influencias. Demandado constitucionalmente en 2025 por negociar favores a cambio de votos en el Congreso. Pero aquí está la ironía peruana: este mismo hombre lideró la comisión especial para seleccionar magistrados de la Corte Constitucional. Sí, el tipo investigado por tráfico de influencias elegía a quienes deben impartir justicia. La Jornada no se anda con rodeos: «es investigado por tráfico de influencias» y fue expulsado del colegio de abogados. Balcázar niega todo, claro, pero la pregunta incómoda es: ¿en qué democracia funcional un personaje con este historial llega a la presidencia?

El discurso que no cuadra con los hechos

Durante su juramentación, Balcázar dijo que «no es tiempo para pelear, no hay derechas ni izquierdas» y llamó a trabajar unidos. Bonito discurso, si no fuera porque viene de un miembro de Perú Libre, el partido marxista que llevó al poder a Pedro Castillo, ahora encarcelado por autogolpe. El País recuerda que algunos de sus colegas intentan vender su triunfo como «una victoria de la izquierda peruana». El mismo hombre que afirma que «no es difícil gobernar un país» llega a un Perú fracturado, capturado por la delincuencia y las economías ilegales, según describe el medio español. La contradicción entre el discurso conciliador y la realidad partidista es tan evidente que duele.

La polémica que nadie quiere tocar

En junio de 2023, durante el debate para prohibir el matrimonio infantil, Balcázar soltó la perla: las relaciones sexuales tempranas «ayudan al futuro psicológico de la mujer» siempre que no haya violencia. Según El País, argumentó que «desde los 14 ya están embarazadas las chicas» y cuestionó: «¿Con la ley queremos qué? ¿Prohibir a aquellas personas que resultan embarazadas siendo menores de edad?». Su solución: mejor legalizar el matrimonio infantil que enfrentar las causas estructurales de los embarazos adolescentes. La Jornada añade que atribuye el problema más a la falta de educación sexual que a la estructura legal. Lo escalofriante es que estas ideas no le impidieron ganar la presidencia interina con 60 votos contra 46 de la derechista María del Carmen Alva.

La farsa constitucional que se repite

Balcázar llega al poder porque el Congreso destituyó a José Jerí, quien a su vez reemplazó a Dina Boluarte, quien sucedió a Pedro Castillo. Tres presidentes destituidos desde 2021 por un artículo constitucional que permite removerlos por «incapacidad moral». La Jornada explica que los legisladores interpretan «de forma amplia» este concepto. Traducción: lo usan como herramienta política cuando les conviene. Jerí cayó por reuniones no registradas con empresarios chinos. Balcázar, con investigaciones por malversación y tráfico de influencias, es considerado «moralmente capaz» para gobernar cinco meses. La selectividad moral del Congreso peruano sería cómica si no fuera trágica.

El puente hacia ninguna parte

Balcázar tiene una misión teóricamente simple: gobernar cinco meses y entregar el poder el 28 de julio al ganador de las elecciones de abril. La Jornada detalla el calendario: elecciones el 12 de abril, segunda vuelta en junio si nadie supera el 50%. Pero este «puente» está construido sobre pilares podridos. Un presidente interino que dice que «la democracia no está funcionando» mientras ocupa la máxima magistratura democrática. Un octogenario que cree que «ha llegado la bendición de Dios» con el internet, como registra El País. Un juez investigado que debe garantizar procesos electorales limpios. Perú no necesita un puente, necesita cimientos nuevos. Y mientras el país elige entre normalizar lo anormal o enfrentar su crisis institucional, las niñas de 14 años siguen esperando que alguien las proteja de políticos que creen que casarse es mejor que educarse.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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