TL;DR
- El Real Madrid remontó 17 puntos de desventaja ante Unicaja, rompiendo su récord histórico en la ACB
- Mario Hezonja pasó de 4 puntos en la primera mitad a 26 al final, con 11 en apenas tres minutos del tercer cuarto
- Unicaja dominó con 21 puntos de triple en el primer parcial pero colapsó psicológicamente en el segundo tiempo
- La revancha será este jueves en la Copa del Rey en Valencia, donde el perdedor se va eliminado sin opciones
Cuando 17 puntos no son suficientes para ganar
Imagina esto: vas ganando por 17 puntos al descanso. Tu equipo ha dominado el primer tiempo, la defensa rival está hecha trizas y el Carpena vibra con cada canasta. Y aún así pierdes. Eso es exactamente lo que le pasó al Unicaja este domingo, según documenta El País. No fue un simple tropiezo, fue un colapso psicológico de manual que el Real Madrid explotó para romper su récord histórico en la Liga ACB. La pregunta incómoda: ¿cómo un equipo profesional con esa ventaja se deja remontar?
El primer acto: cuando todo parecía perfecto
Los números del primer tiempo son de manual de baloncesto ofensivo. Unicaja anotó 25 puntos en el primer parcial, de los cuales 21 vinieron desde la zona exterior. Perry y Duarte sostenían el ataque mientras el Madrid «comenzó muy sólido en defensa y acertado en ataque», pero algo cambió cuando Ibon Navarro pidió tiempo muerto con el marcador 11-16. Ese parón, que parecía una corrección táctica, terminó siendo el inicio de un bombardeo que «derrumbó la estructura defensiva madridista». El problema es que en el baloncesto hay dos mitades, y la segunda fue un desastre absoluto.
La resurrección de Súper Mario
Mario Hezonja tenía solo 4 puntos al descanso. Cuatro. En 20 minutos de juego. Y luego sucedió lo que solo pasa en las películas o cuando un jugador de élite decide que ya basta. El croata anotó 11 puntos en apenas tres minutos del tercer cuarto, según los datos de El País. No fue una racha, fue un tsunami que arrasó con la confianza malagueña. «El liderazgo del alero dio alas al Madrid», y cuando un jugador así se enciende, el partido deja de ser un duelo colectivo para convertirse en una demostración individual. Hezonja terminó con 26 puntos, nueve rebotes y dos asistencias. La estadística final es obscena: de 4 a 26 en 20 minutos.
El tiempo muerto que llegó demasiado tarde
Hay un momento clave que define la incompetencia táctica del Unicaja en el cierre. A 3 minutos y 43 segundos del final, con el Madrid ya arriba en el marcador, Ibon Navarro finalmente pidió tiempo. Su mensaje a los jugadores: «Necesitamos recuperar la energía». No mames. ¿Energía? ¿A esas alturas del partido? Lo que necesitaban era un plan para contener a Hezonja, reorganizar la defensa y recuperar la compostura psicológica que habían perdido desde el tercer cuarto. Ese tiempo muerto llegó como pedir un extintor cuando el edificio ya se quemó completo.
La maldición del jueves en Valencia
Lo más cruel de esta derrota es que el castigo no termina aquí. Este jueves, el Roig Arena de Valencia acoge la revancha en la Copa del Rey, y esta vez «quien caiga, se irá para casa eliminado sin opciones de alzar la Copa». El Unicaja no solo perdió un partido de liga que tenía ganado, sino que entregó la ventaja psicológica justo antes del duelo decisivo de la temporada. El Madrid, en cambio, llega con la moral por las nubes y la certeza de que pueden remontar cualquier desventaja. Scariolo debe estar sonriendo mientras Navarro revisa una y otra vez cómo dejó escapar 17 puntos de ventaja.
La pregunta que nadie quiere hacer
¿Qué dice de la mentalidad de un equipo que domina el primer tiempo con 21 puntos de triple y luego se desmorona ante la presión de un solo jugador? El Unicaja no perdió por falta de talento o por errores tácticos menores. Perdió porque cuando Hezonja decidió jugar, ellos decidieron mirar. Perdió porque confundieron una ventaja temporal con una victoria asegurada. Y en el baloncesto de élite, esa confianza mal entendida es el primer paso hacia el desastre. Ahora tienen 72 horas para encontrar respuestas antes de que la Copa del Rey se les escape también. Porque si algo demostró este partido es que contra el Real Madrid, 17 puntos de ventaja son solo una ilusión.


