TL;DR
- El Betis gana 1-2 en Son Moix con goles de Abde y Bakambu
- Muriqi anota el descuento pero no evita la derrota mallorquinista
- Los béticos se colocan a 4 puntos de la cuarta plaza y Champions
- Mallorca cae a zona de descenso tras el triunfo del Valencia
- Tercera victoria consecutiva del Betis bajo Pellegrini
Dos mundos en un mismo estadio
En Son Moix se jugaron dos partidos diferentes: el del Betis que sueña con Champions y el del Mallorca que lucha por no hundirse. Según El País, el triunfo 1-2 del conjunto andaluz no fue solo tres puntos, fue un mensaje claro: están a cuatro puntos del Atlético y la cuarta plaza. Mientras tanto, el Mallorca se quedó mirando el abismo de la zona de descenso. Lo curioso es que ambos equipos llegaron con semanas de preparación diferente, pero solo uno supo aprovecharla.
El contragolpe como filosofía de vida
Manuel Pellegrini tiene al Betis contragolpeando «de manera excelente», como documenta El País. No es casualidad que ambos goles llegaran en transiciones rápidas. El primero, al minuto 17, con Antony disparando, Leo Román rechazando y Abde empalmando como si fuera un ejercicio de entrenamiento. El segundo, justo al inicio de la segunda parte, con el mismo Antony asistiendo a Bakambu. Lo que debería preocupar al Mallorca no es solo la derrota, sino cómo el Betis los desarmó con lo más básico del fútbol: velocidad y precisión en la transición.
Muriqi, el consuelo amargo
Vedat Muriqi anotó su gol número 16 de la temporada al minuto 65. El dato es impresionante, pero también es triste: según el reporte, el Mallorca solo encontraba «peligro en los balones directos a Muriqi». Es decir, un equipo que depende de un solo jugador y una sola jugada. Mientras el Betis generaba ocasiones por Antony, Fornals (con dos claras) y el propio Bakambu, los de Jagoba Arrasate se limitaban a buscar al kosovar. ¿Estrategia o desesperación?
La presión de la tabla no perdona
El País señala algo clave: «El Mallorca notó la presión de iniciar su partido ante el Betis en la zona de descenso». Pero atención al detalle: no estaban en descenso al comenzar, pero sí sabían que el triunfo del Valencia los podía hundir. Y así fue. Lo interesante es cómo esa presión se tradujo en un juego «muy atropellado», mientras el Betis, con «una semana limpia» de preparación, dominaba «con oficio». La diferencia mental entre luchar por algo y luchar por no perderlo todo.
Pellegrini, el arquitecto silencioso
Tercera victoria consecutiva del Betis. El chileno, al que «se le da muy bien el Mallorca», según El País, ha construido un equipo que «ha mejorado mucho en defensa» pero que no renuncia al ataque. La clave está en fichajes como Fidalgo, que «le da mucho equilibrio». Mientras otros equipos se rompen la cabeza buscando fórmulas mágicas, Pellegrini apuesta por lo simple: equilibrio, contragolpes rápidos y extremos de calidad. Abde y Antony no son solo nombres en la alineación, son armas letales en transición.
¿Y ahora qué, Mallorca?
El reporte es crudo: «Los de Jagoba Arrasate lo intentan, pero les falta talento para asaltar a equipos tan fiables como el Betis». La pregunta incómoda es: ¿es solo falta de talento o también de ideas? Porque cuando tu único plan es buscar a Muriqi con balones directos, y el rival te castiga una y otra vez en contragolpe, algo falla en el dibujo táctico. El Mallorca tuvo opciones en el segundo tiempo, pero nunca pareció creer realmente que podía dar la vuelta al marcador.
La Champions se huele en Sevilla
El Betis está a cuatro puntos del Atlético. Cuatro puntos que, en febrero, son una oportunidad real. Lo que más impresiona no es la posición en tabla, sino la solidez: tres victorias seguidas, defensa mejorada, contragolpes eficaces. Pellegrini sabe que la Liga se gana en partidos como este, contra rivales que «deben seguir peleando en la zona baja». El Betis no solo ganó tres puntos, ganó confianza para mirar hacia arriba. El Mallorca, en cambio, solo puede mirar hacia atrás, con el miedo en el cuerpo.
El partido que resume una temporada
En 90 minutos se resumió la diferencia entre aspirar a Europa y luchar por la permanencia. El Betis tuvo hasta «tres claras ocasiones para sentenciar» después del 0-2. El Mallorca dependió de Leo Román para «mantener la ilusión». Uno jugó para ganar, el otro para no perder. Uno sueña con Champions, el otro con salir del descenso. Y en medio, un dato que duele: Muriqi tiene 16 goles, pero su equipo está en zona de descenso. ¿De qué sirve un goleador si el equipo no funciona?


