TL;DR
- El autobús habría invadido el carril contrario según primeros reportes oficiales
- El tractocamión avanzó 500 metros tras el choque hasta volcarse en un puente
- La cifra de muertos aumentó de 4 a 5 horas después del accidente
- Solo 9 de los 24 heridos permanecen hospitalizados según Tiempo
La mañana que se partió en dos en el kilómetro 118
Cinco vidas se apagaron este viernes 13 de febrero de 2026 en una carretera que debería conectar, no matar. Según Jornada, el autobús de pasajeros «habría invadido el carril contrario» en el tramo Sonoyta-Caborca, impactándose casi de frente contra el tractocamión. La palabra clave aquí es «habría» – ese condicional que deja espacio para la duda y la investigación pendiente.
El tráiler que no se detuvo: 500 metros de tragedia arrastrada
Lo más macabro del relato: después del choque frontal, el tractocamión no se detuvo ahí. Avanzó unos 500 metros más, arrastrando consigo la colisión, hasta volcarse sobre un puente. Imagina la escena: un monstruo de acero herido, avanzando a ciegas, con el conductor atrapado en su cabina, mientras el autobús queda destrozado atrás. El conductor del tráiler fue rescatado con lesiones graves y está en condición delicada. Ironía cruel: el que manejaba el vehículo más grande sobrevivió, mientras cinco pasajeros del autobús no.
Las cifras que bailan: de 4 a 5 muertos en horas
Tiempo documenta cómo la tragedia fue creciendo: primero 4 muertos, luego 5. Ramona Montiel Romero, de 64 años, falleció en el hospital después de ser trasladada. Su muerte convirtió la estadística en una escalada. Lo interesante: mientras Jornada habla de 24 heridos, Tiempo menciona que «solo nueve personas continúan en el hospital». ¿Dónde están los otros 15? ¿Tan leves fueron sus lesiones o tan eficiente la atención médica?
Los nombres detrás de los números: historias truncadas en la carretera
Teresa Román Cerecer, 64 años, iba de Sinaloa a Ímuris. Margarita Román Cerecer, 70, también de Sinaloa. Erika María Castillo Vargas, 45, de Mexicali. Víctor Ruiz, 66, de Estados Unidos. Ramona Montiel Romero, 64. Cinco historias que se encontraron en un autobús Tufesa – sí, la nota de Tiempo confirma que era de esa compañía – y terminaron en una lista de fallecidos. Lo que duele: las edades. No eran jóvenes imprudentes. Eran personas mayores, probablemente visitando familiares, haciendo viajes cotidianos que se volvieron mortales.
El operativo que llegó tarde para algunos
Cruz Roja, Bomberos, Guardia Nacional, Policía Municipal, Protección Civil. Todos desplegados, según Jornada. Todos haciendo maniobras para liberar pasajeros atrapados. Pero cinco ya no necesitaban rescate. El gobernador Alfonso Durazo envió condolencias por X – porque en estos tiempos hasta el duelo es digital. «Expreso mis más sinceras condolencias», publicó. Las condolencias no reviven a nadie, pero al menos reconoce que el estado tiene una carretera donde esto puede pasar.
La ruta maldita: Sonoyta-Caborca, camino de carga y muerte
Esta no es cualquier carretera. Es una vía federal que conecta el noroeste de Sonora con la frontera. Transporte de carga pesada, autobuses de pasajeros, todo mezclado en un mismo asfalto. Tiempo menciona que el accidente ocurrió «frente a las nuevas instalaciones del Cuartel Militar». Ironía: junto a un símbolo de seguridad, la inseguridad vial cobró vidas. Las autoridades exhortaron a «extremar precauciones». Como si los conductores no supieran que en carreteras mexicanas, extremar precauciones debería ser el modo default, no la excepción.
Lo que no cuadra: el autobús que invadió carril
«El autobús habría invadido el carril contrario». Esa frase de Jornada es toda una declaración de principios periodísticos: reportamos lo que nos dicen, pero con reservas. ¿Por qué invadió? ¿Fue falla mecánica? ¿Error humano? ¿Sueño del conductor? ¿Mal tiempo? Las investigaciones apenas inician, pero mientras tanto, cinco familias entierran a los suyos sin saber exactamente por qué. El conductor del autobús, Germán Guerra Caravantes de 44 años, está entre los lesionados. Él tiene las respuestas, pero está hospitalizado con lesiones múltiples.
La pregunta incómoda: ¿cuántos más?
Este accidente ocurrió el 13 de febrero de 2026. Para cuando leas esto, probablemente haya habido otro similar en alguna otra carretera mexicana. Porque esto no es excepcional – es sistémico. Carreteras diseñadas para el tráfico de hace décadas, ahora saturadas de tráileres y autobuses. Conductores con horarios inhumanos. Empresas que priorizan ganancias sobre seguridad. Y al final, cinco personas que solo querían llegar a su destino. La verdadera tragedia no es que esto haya pasado, sino que seguiremos viéndolo pasar hasta que alguien decida que cinco muertos en un choque frontal son cinco demasiados.


