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viernes, febrero 13, 2026

Donovan Carrillo: 219 puntos y un beso al hielo que vale más que medalla

El patinador mexicano cerró su segunda olimpiada con récord personal y un traje de Elvis que habla de lo que realmente importa

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TL;DR

  • 219.06 puntos: su mejor marca histórica en segunda participación olímpica
  • Traje inspirado en Elvis Presley diseñado por Mathieu Caron: la moda como narrativa deportiva
  • Dos saltos cuádruples y dos triple Axel en un mismo programa – algo histórico para México
  • Segunda posición de salida tras ser uno de los últimos en ronda previa: la presión del hielo

219.06 puntos y un beso que vale más que cualquier medalla

Donovan Carrillo salió a la pista de la Milano Ice Skating Arena sabiendo que probablemente no subiría al podio. El estadounidense Ilia Malinin ya se perfilaba para el oro, como reporta Jornada. Pero ahí estaba el tapatío de 26 años, segundo en salir, con su medley de Elvis Presley y una meta más personal que colectiva: patinar a su manera. Y vaya que lo hizo. 219.06 puntos totales, su mejor marca de la temporada. 143.50 en programa libre. Dos saltos cuádruples y dos triple Axel en una misma rutina – algo que él mismo calificó como «histórico para México». Al final, besó el hielo. No era el gesto de un derrotado, sino de alguien que entendió que hay victorias que no caben en el medallero.

El traje de Elvis: cuando la moda cuenta lo que los puntos no pueden

Mientras ESPN se enfocaba en los números y las penalizaciones (cuatro cartones amarillos, dos rojos), Vogue nos recordaba que en el patinaje artístico hay otra competencia: la de la narrativa. El traje negro inspirado en Elvis Presley no fue casualidad. Mathieu Caron, el diseñador con sede en Montreal, lo explica claro: «Combinamos el acabado mate con el cuero para recrear uno de los looks más famosos de Elvis Presley». Pero aquí está el detalle que muchos medios pasan por alto: Caron fue bailarín de salón antes que diseñador. Entiende el movimiento. Sabe que el vestuario no es adorno, es extensión del cuerpo del atleta. «Podemos resaltar visualmente un giro o una vuelta», dice. En un deporte donde cada décima cuenta, Donovan eligió contar una historia completa, no solo acumular puntos técnicos.

La paradoja mexicana: último en la previa, segundo en salir

Aquí hay algo que no cuadra del todo. ESPN documenta que Donovan fue «uno de los últimos lugares en la ronda previa», pero en la final salió en la segunda posición. La lógica olímpica dicta que los mejores puntajes en corto salen al final. ¿Qué pasó aquí? O el sistema de sorteo jugó a su favor, o hay algo en la dinámica de competencia que los reportes no están contando completo. Lo cierto es que esa segunda posición temprana puso presión extra: sin ver a los rivales, sin saber qué puntaje sería competitivo. Y aún así, el mexicano entregó su mejor marca personal.

Dos años y medio en Canadá: el precio del sueño olímpico

«Sirve como un parteaguas en mi carrera deportiva porque se ve un buen resultado después de dos años y medio entrenando en Canadá». La frase de Donovan a Jornada esconde una realidad cruda: México no tiene la infraestructura para deportes de invierno de alto rendimiento. El patinador tuvo que mudarse a Montreal, donde según Vogue hay «una infraestructura más adecuada para sus exigentes entrenamientos». Pero luego viene la parte incómoda: «Espero que las condiciones con las que estoy entrenando se logren mantener por parte de las instituciones y patrocinadores». Traducción: el apoyo es frágil, temporal, sujeto a resultados inmediatos. Donovan pide continuidad no para él, sino para «el Donovan que todavía tenemos mucho para patinaje artístico». Como si supiera que en México, los atletas son proyectos de corto plazo, no carreras de largo aliento.

El beso al hielo y lo que los números no registran

Cuatro medios, tres enfoques distintos. Jornada celebra la «histórica participación». Vogue analiza la moda como expresión. ESPN desmenuza los números técnicos. Pero ninguno captura completamente lo que significa ese beso al hielo al final de la rutina. No es solo agradecimiento. Es reconocimiento de una relación compleja con una superficie que da gloria y fracturas, que premia y castiga. Donovan Carrillo terminó sin medalla, sí. Pero con algo quizás más valioso: la certeza de que después de dos años y medio en Canadá, después de saltar de ser último en la previa a segundo en salir, después de cuatro elementos bajo revisión y dos penalizaciones, todavía pudo patinar «My Way». Como Elvis. Como él quiso.


Fuentes consultadas:

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