TL;DR
- La operación ‘más grande del ICE’ en Minnesota resultó en 4 mil arrestos y dos ciudadanos estadounidenses muertos
- 6 de cada 10 estadounidenses creen que Trump ‘ha ido demasiado lejos’ con estas tácticas
- El zar fronterizo Tom Homan promete que la aplicación migratoria continuará pese al fin del operativo en Minnesota
- La encuesta AP-NORC revela el rechazo masivo a las tácticas de despliegue federal en ciudades estadounidenses
Minnesota fue el conejillo de indias, pero la fábrica sigue abierta
Cuando el zar fronterizo de Trump, Tom Homan, anunció el fin de la ofensiva migratoria en Minnesota, lo hizo con la misma retórica triunfalista que caracteriza a esta administración: «El aumento de casos está dejando a Minesota más seguro», dijo, según documenta Jornada. Lo llamó «la mayor operación de control de inmigración jamás realizada por el Departamento de Seguridad Nacional». Pero aquí está el detalle que no te cuentan en el comunicado de prensa: esa «operación exitosa» terminó con dos ciudadanos estadounidenses muertos a balazos por agentes federales en Mineápolis. Renee Good y Alex Pretti pagaron con sus vidas el precio de este experimento migratorio.
Los números que no cuadran con la narrativa oficial
Homan se jacta de más de 4 mil arrestos en Minnesota desde que comenzó el operativo el 1° de diciembre. «Lo repito, es menos un estado santuario para los delincuentes», declaró. Pero la encuesta de AP-NORC que cita Jornada pinta un panorama completamente distinto: aproximadamente seis de cada 10 adultos estadounidenses dicen que Trump ha «ido demasiado lejos» al enviar agentes federales de inmigración a ciudades estadounidenses. El mismo porcentaje cree que ha ido demasiado lejos al utilizar la policía federal en protestas públicas. O sea, la administración celebra su éxito mientras el 60% del país piensa que se pasaron de la raya. Alguien aquí está leyendo mal la sala.
La pregunta incómoda: ¿solo Minnesota o esto se expande?
Aquí está el meollo del asunto que muchos medios no están tocando directamente. Homan fue claro: «La aplicación de medidas migratorias no terminará cuando concluya la operación de Minesota». Minnesota fue el laboratorio, el campo de pruebas para una estrategia que ahora buscan replicar. El operativo involucró a «miles de agentes enmascarados y fuertemente armados» que llegaron a la capital estatal para «encontrar y expulsar a inmigrantes que se encuentran ilegalmente en el país». Si funcionó en Minnesota -según ellos-, ¿qué les impide desplegar el mismo circo en Chicago, Los Ángeles o Nueva York? La reducción en Minnesota no es un cambio de política, es solo el fin de un capítulo piloto.
El costo humano que no aparece en las estadísticas
Jornada reporta «numerosos enfrentamientos violentos con manifestantes» además de los dos tiroteos fatales. Pero aquí hay que hacer matemáticas básicas: si 4 mil arrestos en dos meses generaron este nivel de violencia, protestas y muertes, ¿qué pasaría si escalan esta operación a nivel nacional? La administración Trump parece medir el éxito por el número de detenciones, no por la estabilidad comunitaria, la seguridad real o -no sé- el respeto a los derechos civiles. Cuando Homan dice «Minesota más seguro», habla desde la óptica de quien ve inmigrantes como amenazas, no como personas.
La encuesta que nadie en la Casa Blanca quiere leer
El dato de AP-NORC es demoledor y explica por qué quizás están «reduciendo» en Minnesota: la opinión pública se les está yendo de las manos. Seis de cada diez estadounidenses creen que Trump se pasó de lanza. Eso en año electoral es veneno puro. Pero atención: no están cambiando de estrategia, solo de escenario. La promesa de Homan de que «la aplicación de medidas migratorias no terminará» suena más a advertencia que a consuelo. Minnesota fue la prueba de concepto, ahora viene la implementación a escala. La pregunta real no es si redujeron en Minnesota, sino en cuántos otros estados van a aumentar.
Lo que realmente significa «éxito» en el diccionario Trump
Para esta administración, éxito migratorio significa: 1) cifras altas de arrestos (4 mil suena impresionante en titulares), 2) retórica dura contra «estados santuario», 3) despliegue teatral de fuerza (agentes enmascarados y fuertemente armados tienen impacto visual), y 4) silenciar las consecuencias colaterales (dos muertos son «daño colateral»). Lo que no significa éxito: reducir la inmigración ilegal a largo plazo, construir soluciones legislativas, o -no sé- no matar ciudadanos estadounidenses en el proceso. Minnesota demostró que pueden hacer el show, pero no que puedan ganarse al público. Ahora el reto es ver si repiten la función en otros teatros con mejor recepción.
Al final del día, la reducción en Minnesota no es victoria para nadie excepto para los estrategas que probaron sus tácticas más agresivas. Los 4 mil arrestados enfrentan deportación, dos familias lloran a sus muertos, y el zar fronterizo ya está buscando el próximo estado donde replicar el experimento. La verdadera pregunta es: ¿cuántos Minnesotas más puede soportar Estados Unidos antes de que el 60% de desaprobación se convierta en acción concreta en las urnas? Porque si algo aprendimos es que para esta administración, Minnesota no fue un error, fue un manual de operaciones.


