TL;DR
- La pareja francesa ganó el oro con solo un año de trabajo conjunto
- Cizeron se convierte en el primer patinador en ganar oro con dos parejas diferentes
- Fournier llegó a la pareja tras la sanción por acoso sexual de su anterior compañero
- Vencieron por apenas 1.43 puntos a los campeones mundiales estadounidenses
- La compenetración en el hielo contrasta con los problemas mentales de su anterior pareja
Un año, un oro y un montón de dramas
La historia de Laurence Fournier y Guillaume Cizeron suena a guión de película mal escrita: una canadiense que patinó para Dinamarca y Canadá, un francés que rompió con su pareja de toda la vida, un compañero anterior sancionado por acoso sexual, y un entrenador común en Montreal. Y con todo ese desmadre, lograron el oro olímpico en danza sobre hielo con solo un año de trabajo conjunto. Según Elpais, ganaron por apenas 1.43 puntos (225.82 contra 224.39) sobre los campeones mundiales Madison Chock y Evan Bates. No es que hayan dominado, es que sobrevivieron mejor al circo.
La paradoja de la compenetración instantánea
Lo más absurdo de esta historia es que la pareja que muestra «una compenetración íntima» en el hielo apenas se conoce. Fournier venía de patinar con Nikolaj Sorensen, su pareja en la vida real, hasta que este fue sancionado tras una denuncia de acoso sexual. Cizeron, por su parte, había roto con Gabriela Papadakis, con quien patinaba desde niño y con quien ganó oro en Pekín 2022. Papadakis incluso escribió un libro donde describe los problemas mentales que le causó trabajar con Cizeron. Así que tenemos: una relación nueva que funciona mejor que una de décadas, y una compenetración que nace del caos personal. ¿Magia del hielo o simplemente dos profesionales que encontraron en el deporte un escape de sus dramas?
El flamenco contra la ballena: batalla de estilos
La final fue más que números: fue una pelea de sensibilidades. Por un lado, los estadounidenses con su flamenco estilizado, toros, castañuelas y olés, coreografiados por el español Antonio Najarro. Por el otro, los franceses con su interpretación «elegantísima y complicadísima» de la música de La ballena. Elpais describe la falda de Chock como «una muleta que subyuga y derrota al toro, tan macho». Mientras tanto, Fournier y Cizeron optaron por la vanguardia contra lo que el medio llama «tradición rancia». Lo curioso es que el folklore «siempre triunfa» en este deporte, pero esta vez no fue suficiente. Quizás los jueces también se cansaron de los tópicos.
El récord que nadie esperaba
Cizeron hace historia al convertirse en el primer patinador que logra el oro olímpico con dos parejas diferentes. Pero atención al detalle: la primera medalla la consiguió después de años de trabajo con Papadakis; la segunda, en solo doce meses con Fournier. Esto o es un genio incomprendido que necesitaba cambiar de compañera para brillar, o es un tipo con suerte extraordinaria. Mientras tanto, la pareja española Olivia Smart y Tim Dieck, que interpretaron Dune II y tuvieron uno de los mejores ejercicios de la noche, quedaron novenos por «pequeños errores del lunes». A veces en el deporte de élite la diferencia entre el oro y salir del top 8 son 2.19 puntos y un mal día.
Lo que el hielo no muestra
Detrás de la elegancia aparente hay historias que duelen. Fournier perdió a su pareja en la pista y en la vida por una acusación de acoso sexual. Cizeron dejó atrás una relación profesional que, según Papadakis, le causó problemas mentales. Y sin embargo, en el hielo muestran «la más pura interpretación, y la emoción instantánea y permanente». Como dice Elpais: «Como en el teatro, todos los tormentos emocionales conducen, inexplicablemente, a la más pura interpretación». La pregunta incómoda es: ¿necesita el arte del patinaje del sufrimiento personal para alcanzar la excelencia? ¿O simplemente estamos romanticizando el caos porque ganaron el oro?
El futuro incierto de una pareja de circunstancias
Lo más interesante viene ahora: ¿qué pasa después del oro? Fournier y Cizeron se juntaron por necesidad, no por elección. Ella necesitaba un compañero tras la sanción de Sorensen; él necesitaba probar que podía ganar sin Papadakis. Lograron lo imposible en tiempo récord, pero ¿mantendrán la magia ahora que el objetivo olímpico se cumplió? O, como suele pasar en estos casos, ¿se separarán tras la gloria máxima porque su relación siempre fue transaccional? El deporte de élite está lleno de parejas que triunfan en los Juegos y desaparecen después. La verdadera prueba no fue ganar el oro, sino decidir qué hacer con él.


