TL;DR
- Sismo de 5.7 con epicentro en Oaxaca activó alertas en CDMX con 97.6% de efectividad
- Autoridades reportan cero daños y cero heridos – el movimiento apenas se sintió en algunas zonas
- La alerta sísmica en celulares fue más notoria que el temblor mismo según testimonios
- Protocolos se activaron pero no hubo nada que atender más allá de desalojos preventivos
El temblor que nadie sintió (pero todos escucharon)
El domingo 8 de febrero de 2026, Ciudad de México vivió uno de esos sismos que te hacen preguntarte si realmente pasó algo o si fue solo tu imaginación. Según El País, un movimiento de 5.7 grados con epicentro en Puerto Escondido, Oaxaca, activó las alertas sísmicas en la capital. Pero aquí está lo curioso: mientras las autoridades presumían una efectividad del 97.6% en el sistema de alerta, los capitalinos en redes sociales confesaban que lo único que realmente sintieron fue «el fuerte sonido de la alerta sísmica en los celulares».
Protocolos activados, emergencias inexistentes
Clara Brugada, la jefa de gobierno, salió rápido a las redes a decir que en el primer corte de patrullas y sobrevuelos «no se han detectado daños o afectaciones relevantes». Las Unidades de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de las Alcaldías confirmaron lo mismo: cero incidentes reportados. La CFE desplegó su sistema de atención de emergencias para… verificar que todo seguía funcionando como si nada hubiera pasado. Es el tipo de sismo que activa más protocolos que adrenalina.
La paradoja de la alerta perfecta
Aquí está el detalle que pica: las autoridades anuncian con orgullo que la alerta sísmica tuvo una efectividad del 97.6%. Pero si el sismo apenas se sintió en la ciudad, ¿de qué sirve una alerta casi perfecta para un temblor que casi no se nota? En Paseo de la Reforma e Insurgentes hubo desalojos de comercios y restaurantes, pero según los testimonios recogidos por El País, el movimiento «no fue perceptible en toda la ciudad». O sea, la gente salió corriendo más por el sonido de la alerta que por sentir la tierra moverse.
Cuando el susto viene en la notificación
Este sismo de 5.7 grados a 17 km de profundidad y a más de 400 km de distancia de la capital se convirtió en un caso de estudio sobre cómo la tecnología puede generar más reacción que el fenómeno natural mismo. La alerta funcionó tan bien que hasta pareció exagerada. No hubo daños, no hubo heridos, no hubo afectaciones relevantes según todas las autoridades. Pero sí hubo ese momento de pánico colectivo que solo el sonido estridente de un celular puede provocar cuando anuncia algo que después resulta ser… casi nada.
El verdadero temblor: la normalización del susto
Lo más interesante de este episodio no es el sismo en sí, sino cómo hemos llegado a un punto donde un movimiento telúrico que no causa daños se convierte en noticia nacional. La maquinaria de protección civil se activa completa, los medios reportan en tiempo real, las autoridades dan conferencias… para un evento que, en términos prácticos, fue más ruido que nueces. No es que no sea importante estar preparados, pero ¿no será que hemos creado un sistema tan sensible que hasta los estornudos sísmicos merecen protocolo de emergencia?
La próxima vez que suene la alerta en tu celular, quizás valga la pena preguntarse: ¿está temblando de verdad o solo es otro de esos sismos que hacen más ruido en las notificaciones que en el suelo?


