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martes, febrero 10, 2026

España le arrebata a Portugal el trono del fútbol sala europeo

La revancha perfecta: 8 años después, un hat-trick y un portero inmenso devuelven la corona

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TL;DR

  • España vence 5-3 a Portugal en la final del Europeo 2026, rompiendo una sequía de 10 años sin título
  • Antonio Pérez firma un hat-trick decisivo y Dídac Plana brilla bajo los palos
  • La revancha se consuma 8 años después de la derrota en la final de 2018
  • Portugal, bicampeón vigente, pierde su hegemonía tras dos títulos consecutivos
  • El partido fue un subibaja emocional con 8 goles y múltiples cambios de ventaja

La revancha que sabía a gloria (y a ocho años de espera)

No mames, imagínate la escena: mismo escenario, mismos rivales, misma final, pero ocho años después. El Arena Stožice de Liubliana olía a historia repetida, pero con sabor a desquite. Según El País, España y Portugal volvían a cruzarse en la final del Europeo de fútbol sala, exactamente como en 2018 cuando los lusos ganaron 3-2 con un gol en el último minuto de la prórroga. Esta vez, la película tenía final distinto: España 5, Portugal 3. Y no fue cualquier victoria: fue el octavo título continental, el primero en una década, y sobre todo, la venganza más dulce.

Cuando el favoritismo se estrella contra un cañonazo

Aquí está lo interesante: Portugal llegaba como bicampeón vigente, con las dos últimas ediciones en el bolsillo y con «ligero favoritismo», según los analistas. Pero el fútbol sala tiene esa cosa hermosa de que los papeles se rompen en el primer minuto. Apenas 1 minuto y 18 segundos habían pasado cuando Antonio Pérez sacó «un cañonazo» que «fulminó la portería rival». Dos tiros a puerta, dos goles para España. En menos de tres minutos ya iban 2-0 arriba. ¿Favoritismo? Se lo comieron con patatas.

El subibaja emocional que te deja sin uñas

Lo que siguió fue un partido digno de antología. Portugal reaccionó con dos goles en el primer tiempo para empatar 2-2, evidenciando «los nervios de los jugadores españoles». Pero justo cuando parecía que la historia de 2018 se repetiría, a falta de 42 segundos para el descanso llegó la sexta falta portuguesa que concedió un doble penalti. Antonio Pérez anotó «con suspense» tras una parada del portero que hizo que el balón entrara «a cámara lenta». 3-2 al descanso. El segundo tiempo fue otro drama: Portugal empató otra vez, Cecilio Morales pegó en el poste a falta de seis minutos, y cuando todos pensaban en la prórroga, Antonio Pérez apareció de nuevo. A falta de 4 minutos y 40 segundos, su tercer gol del partido -un hat-trick en final de Eurocopa, no es cualquier cosa- puso el 4-3. Adolfo cerró el marcaje con el 5-3 final.

Los héroes que escribieron la historia

Aquí hay que pararse en dos nombres: Antonio Pérez y Dídac Plana. El primero, con su tripleta, fue el verdugo perfecto. El segundo, descrito como «inconmensurable» por El País, fue el muro que aguantó el «monólogo ofensivo de Portugal» en la segunda parte. Pero el dato que duele para los lusos: tenían al portero-jugador en los minutos finales, intentando forzar la prórroga como en 2018, pero esta vez España aguantó. La misma táctica, distinto resultado. La experiencia de Croacia en semifinales, donde también sufrieron con el portero-jugador, les sirvió de lección.

Lo que esta victoria realmente significa

Más allá del octavo título, esta victoria rompe una hegemonía. Portugal había ganado las dos últimas ediciones y buscaba su tercero consecutivo. España llevaba 10 años sin levantar el Europeo. El mensaje es claro: el trono del fútbol sala europeo tiene nuevo dueño, o mejor dicho, recuperó a su viejo dueño. Con Jesús Velasco en el banquillo, esta selección demostró que puede sufrir, puede titubear, pero sabe cerrar los partidos cuando importa. Aguantar los minutos finales ante un Portugal desesperado no es poca cosa, especialmente cuando los fantasmas de 2018 rondaban por el estadio.

La pregunta incómoda que queda flotando

¿Y ahora qué? España recupera la corona, pero Portugal no se va a quedar cruzado de brazos. Con Jorge Braz en el banquillo luso, esta rivalidad está lejos de terminar. Lo interesante será ver si España puede mantener este nivel o si fue un destello de gloria momentánea. Porque ganar un título después de 10 años es épico, pero construir una dinastía como la que tuvo Portugal requiere consistencia. Lo bueno para los aficionados: esta rivalidad España-Portugal en fútbol sala promete seguir dando batallas memorables. La próxima, probablemente con más ganas de revancha del lado luso.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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