TL;DR
- Seis mineros atrapados tras explosión por acumulación de metano en mina Mata Siete
- La CAR confirma que la mina operaba sin licencia ambiental requerida
- 40 rescatistas trabajan pero no hay contacto visual con los trabajadores
- Colombia registra 1,634 muertes en minas entre 2005 y 2020 según la ANM
El metano, el silencio y los papeles que nunca llegaron
Seis hombres están atrapados bajo tierra en Guachetá, Cundinamarca, y nadie sabe si están vivos. El gobernador Jorge Emilio Rey lo dijo claro: «no era posible precisar si hay supervivientes, puesto que no se había logrado establecer contacto visual con los trabajadores». La explosión ocurrió el jueves por la noche en el socavón Mata Siete, según reporta El País. La causa: una acumulación de gases que terminó en detonación. Pero aquí viene lo que debería encender todas las alarmas: la Corporación Autónoma Regional (CAR) confirmó que esta mina no contaba con la licencia ambiental requerida para operar. O sea, trabajaba en la ilegalidad mientras seis familias esperaban el sueldo del mes.
40 rescatistas y un reloj que corre en contra
Mientras escribo esto, cuarenta socorristas de la Agencia Nacional de Minería, Policía de Cundinamarca y bomberos voluntarios de Chocontá trabajan contra el tiempo. El capitán Álvaro Farfán, de bomberos de Cundinamarca, explicó que detectaron «altos niveles de metano» en la mina y usaron dos retroexcavadoras para mejorar la ventilación. Pero pregúntense: ¿cuánto tiempo puede sobrevivir alguien atrapado en una mina con gases tóxicos? La respuesta nadie la tiene, pero el reloj sigue corriendo desde el jueves por la noche.
Guachetá, Sutatausa, Cucunubá: el mismo cuento con nombres distintos
Aquí es donde el asunto se pone más oscuro que el carbón que extraen. Esto no es un accidente aislado. Es un patrón que se repite como maldición en Cundinamarca y Boyacá. El País documenta que en noviembre de 2022 murieron dos mineros en La Uvita. En marzo de 2023, 21 personas perdieron la vida en Sutatausa. En abril del mismo año, otras siete en Cucunubá. Y la Agencia Nacional de Minería tiene el número que duele: 1,634 fallecidos entre 2005 y 2020 en 1,454 emergencias. Eso son casi 100 muertes por año. Cien familias rotas cada doce meses.
La economía del riesgo: carbón metalúrgico y vidas en la informalidad
Guachetá, Ubaté, Sutatausa, Cucunubá, Lenguazaque. Estos municipios viven del carbón metalúrgico, el que se usa para fabricar acero. Miles de familias dependen de esta actividad, muchas en la informalidad. La mina Mata Siete era solo una más en un paisaje de explotación donde los controles brillan por su ausencia. La ANM dice que «se están investigando las causas del incidente y que se tomarían medidas para evitar otros similares en el futuro». Pero esa promesa la hemos escuchado antes, después de cada tragedia.
¿Cuánto tiempo falta? La pregunta que nadie quiere responder
El usuario pregunta cuánto tiempo se piensa tardar en rescatarlos. La respuesta honesta es: nadie sabe. Las labores de rescate implican ventilación de la mina y extracción de carbón para llegar a los trabajadores. Con altos niveles de metano, cada movimiento es un riesgo. Con una mina que colapsó por explosión, la estructura puede ser inestable. Los rescatistas trabajaron toda la madrugada y continúan, pero el tiempo de supervivencia en estas condiciones se mide en horas, no en días.
El verdadero rescate que Colombia necesita
Mientras seguimos el minuto a minuto de Guachetá, hay un rescate más urgente: sacar a la minería de la informalidad y la precariedad. Cada mina sin licencia es una bomba de tiempo. Cada trabajador sin protección adecuada es una tragedia anunciada. La pregunta incómoda es: ¿cuántos Jorge, Pedro o Luis más tienen que quedar atrapados bajo tierra para que esto cambie de verdad? Los seis mineros de Guachetá hoy son noticia. Mañana serán estadística. Y pasado mañana, cuando ocurra el próximo accidente, volveremos a preguntarnos lo mismo.


