TL;DR
- México ha recaudado 1,463 millones de dólares vendiendo petróleo a Cuba desde 2023
- Trump amenaza con aranceles a países que suministren crudo a la isla
- Pemex insiste en que son ventas comerciales formales, no ayuda humanitaria
- El volumen aumentó significativamente desde que Sheinbaum llegó a la presidencia
- La crisis se agravó tras el ataque de EEUU a Venezuela, principal proveedor de Cuba
La cuenta que nadie quería hacer pública
Resulta que mientras todos discutíamos sobre la gasolina cara y los huachicoleros, Pemex tenía un cliente especial que le ha dejado 1,463 millones de dólares en tres años. Sí, Cuba. El mismo país que Estados Unidos tiene bloqueado desde hace décadas y por el que ahora Donald Trump amenaza con imponer aranceles a México. El País documenta que las cifras salieron a la luz justo cuando el gobierno gringo empezó a cuestionar los envíos. Conveniente, ¿no?
Los números que sí cuadran (y los que no)
En 2025 fueron 496 millones de dólares por 17,200 barriles diarios. En 2024, 600 millones por 20,100 barriles. En 2023, 367 millones desde julio. Todo muy ordenado, según Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex: «Claro que nos los pagan, tenemos una relación comercial también. Son muy formales en sus pagos». Pero aquí viene lo interesante: nadie sabe cuánto petróleo se ha enviado como «ayuda humanitaria». Sheinbaum dijo en su mañanera que la mayor parte es comercial, pero no dio cifras de lo que va por la vía diplomática. ¿Cómo separas lo comercial de lo humanitario cuando ambos van en el mismo barco?
El timing perfecto (o el peor)
México lleva enviando petróleo a Cuba desde 1993, pero El País señala que el volumen se disparó en octubre de 2024, justo cuando Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia. Luego, en noviembre de 2024, el huracán Rafael devastó la isla y parte de los envíos se clasificaron como ayuda humanitaria. ¿Coincidencia o estrategia? Y para rematar, a inicios de 2026 Estados Unidos atacó a Venezuela, el principal proveedor de petróleo de Cuba durante décadas. De repente, México pasó de ser un proveedor secundario a la tabla de salvación energética de la isla.
La jugada diplomática de alto riesgo
Sheinbaum anunció que buscará «reanudar el envío de crudo a través de canales diplomáticos con Estados Unidos». Traducción: vamos a negociar con el vecino que nos está amenazando con aranceles para que nos deje seguir vendiendo al país que tiene bloqueado. Mientras tanto, enviarán «suministros básicos para atender necesidades urgentes». El problema es que Trump no parece del tipo negociador, especialmente en año electoral. Y México queda en medio: si sigue vendiendo, aranceles. Si deja de vender, Cuba se queda sin energía y México pierde casi 500 millones de dólares anuales.
Lo que Pemex no dice (y debería)
Las ventas a Cuba representan entre el 1% y 3.3% del total de exportaciones de crudo mexicano. No es mucho, pero tampoco es nada. Lo preocupante es que Pemex opera esto a través de Gasolinas Bienestar, su filial creada para abastecer el mercado interno. ¿Desde cuándo una empresa para garantizar gasolina barata a los mexicanos se dedica a exportar a otros países? Y más importante: si Cuba paga «a precios de mercado vigentes» y es «muy formal en sus pagos», ¿por qué no podemos tener esa misma eficiencia con los combustibles aquí?
La pregunta incómoda
¿Vale la pena arriesgarse a aranceles de Trump por 500 millones anuales cuando el comercio total entre México y Estados Unidos supera los 700 mil millones de dólares? Es como apostar tu casa a un juego de dados por ganar 500 pesos. El gobierno insiste en que es un contrato comercial legítimo, pero la geopolítica no funciona con contratos. Funciona con poder. Y Trump acaba de demostrar que tiene más.
Lo más irónico es que mientras México exporta petróleo a Cuba, importa gasolina de Estados Unidos. Sí, le vendemos crudo a la isla para luego comprarle gasolina refinada al vecino que nos amenaza. El círculo perfecto de la dependencia energética. Y mientras tanto, en las gasolineras mexicanas seguimos pagando precios que suben más rápido que la producción de Pemex.


