TL;DR
- La UE propone su paquete número 20 de sanciones contra Rusia en 4 años de guerra
- La medida estrella: prohibición total de servicios marítimos para el petróleo ruso
- Rusia exporta más de un tercio de su crudo en petroleros occidentales, principalmente de Grecia, Chipre y Malta
- Los ingresos rusos por petróleo y gas cayeron 24% en 2025, pero la guerra sigue
- Bruselas activaría por primera vez el instrumento antielusión aprobado en 2023
El vigésimo intento: cuando las sanciones se vuelven rutina
Cuatro años de guerra, veinte paquetes de sanciones. La matemática es simple: cada dos meses y medio, en promedio, la Unión Europea anuncia nuevas medidas contra Rusia. Esta vez, como reporta El País, la Comisión Europea presenta su «vigésimo paquete» con una novedad que suena a desesperación: una «prohibición total» de los servicios marítimos para el petróleo ruso. La pregunta incómoda: si ya llevamos 19 paquetes anteriores, ¿qué tan efectivas han sido realmente las sanciones?
La paradoja griega: barcos europeos transportando petróleo ruso
Aquí está el dato que duele: Rusia exporta más de un tercio de su petróleo en petroleros occidentales, principalmente a la India y China, utilizando servicios de transporte marítimo de la UE. Los principales beneficiarios: Grecia, Chipre y Malta, países miembros de la misma Unión que supuestamente quiere estrangular la economía rusa. Según Reuters, citado por El País, esta prohibición pondría fin a ese comercio «hipócrita por definición». Pero la pregunta es: ¿por qué tardaron cuatro años en darse cuenta de esta contradicción?
La flota fantasma: 640 barcos en lista negra y contando
Bruselas no se anda con medias tintas: propone incluir otros 43 buques en la lista negra de la «flota fantasma» rusa, llevando el total a 640 navíos sancionados. Además, busca «dificultar» que Rusia pueda adquirir nuevos buques cisterna y añadir prohibiciones generales sobre servicios de mantenimiento. El objetivo declarado: «socavar aún más los proyectos de exportación de gas». Pero aquí viene otra pregunta incómoda: si ya hay 597 barcos en lista negra, ¿cómo es que Rusia sigue exportando petróleo sin mayores problemas?
Los números que no cuadran: caída de ingresos vs guerra continua
La Comisión Europea presenta datos que deberían ser alentadores: los ingresos fiscales de Rusia por petróleo y gas cayeron un 24% en 2025, el nivel más bajo desde 2020. Los ingresos de enero serían los más bajos desde que comenzó la guerra. La inflación sigue alta y los tipos de interés están en el 16%. «Esto confirma lo que ya sabíamos: nuestras sanciones funcionan», insiste Von der Leyen. Pero la realidad en el terreno es otra: la guerra sigue, las conversaciones de paz en Abu Dabi avanzan a paso de tortuga, y nadie se atreve a ponerle fecha de finalización al conflicto.
El instrumento antielusión: activado cuatro años tarde
Quizás la medida más reveladora es que Bruselas plantea activar por primera vez, desde su aprobación en 2023, el instrumento antielusión. Traducción: después de tres años de guerra, la UE finalmente se da cuenta de que terceros países están ayudando a Rusia a evitar las sanciones. La pregunta obvia: ¿por qué aprobar un instrumento en 2023 y esperar hasta 2026 para usarlo? Parece la clásica burocracia europea: primero creamos el comité, luego el subcomité, después la directiva, y finalmente, cuando ya es casi tarde, actuamos.
La narrativa de Von der Leyen: presión como único lenguaje
«Mientras se celebran importantes conversaciones de paz en Abu Dabi, debemos ser realistas: Rusia solo se sentará a la mesa con intenciones sinceras si se le presiona para ello. Es el único lenguaje que entiende Rusia», declaró la presidenta de la Comisión. Suena convincente, hasta que recuerdas que llevamos cuatro años presionando con 20 paquetes de sanciones y el Kremlin sigue sin «entender el lenguaje». O quizás lo entiende perfectamente, pero simplemente no le importa.
El elefante en la habitación: China e India siguen comprando
La prohibición de servicios marítimos es ambiciosa, pero tiene un agujero del tamaño de Asia: China e India siguen siendo los principales compradores del petróleo ruso. Mientras estos dos gigantes no se sumen a las sanciones, Rusia siempre tendrá mercado para su crudo. La UE puede prohibir los barcos europeos, pero ¿quién impedirá que Rusia use su propia flota o la de aliados? La respuesta incómoda: nadie.
Reflexión final: ¿sanciones o teatro geopolítico?
Veinte paquetes de sanciones en cuatro años. Caída del 24% en ingresos rusos por hidrocarburos. 640 barcos en lista negra. Y sin embargo, la guerra continúa. O las sanciones no son tan efectivas como Bruselas quiere hacernos creer, o la economía rusa es más resistente de lo que pensábamos, o quizás ambas. Lo cierto es que cada nuevo paquete de sanciones se siente menos como una medida estratégica y más como un ritual necesario: la UE debe ser vista «haciendo algo», aunque ese algo tenga dudosa efectividad. Mientras tanto, en los puertos de Grecia, Chipre y Malta, los petroleros siguen cargando crudo ruso. Hasta que la prohibición entre en vigor, claro. Si es que alguna vez lo hace.


