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viernes, febrero 6, 2026

Abascal acusa a obispos de hacer negocio con inmigrantes

La acusación sin pruebas que revela la guerra interna de Vox contra la Iglesia

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TL;DR

  • Abascal acusa a ‘minoría’ de obispos de hacer negocio con inmigración sin dar nombres ni pruebas
  • Vox mete en el mismo saco a ONG como Cáritas y mafias de tráfico humano
  • El partido exige a PP eliminar ayudas públicas a organizaciones que auxilian inmigrantes
  • La Iglesia apoya regularización de medio millón de personas mientras Vox habla de ‘invasión islamista’

La acusación que huele a estrategia electoral

Santiago Abascal, el líder de Vox, soltó la bomba en Huesca durante la campaña aragonesa: «Hay obispos, una minoría probablemente, que están haciendo negocio con la inmigración». La frase, recogida por Elpais, viene sin nombres, sin datos, sin pruebas. Solo la certeza de que alguien, en algún lugar, está lucrando con la desgracia ajena. Lo interesante no es la acusación en sí, sino el timing: justo cuando la Iglesia católica española apoya la regularización de más de medio millón de inmigrantes irregulares.

El negocio que nadie define

Abascal menciona «los intereses de las ONG que funcionan con dinero público, algunas de ellas de la Iglesia», apuntando directamente a Cáritas. Pero aquí está el detalle: no explica cómo funciona ese supuesto negocio. ¿Es que Cáritas se queda con el dinero de las ayudas? ¿Cobra comisión por cada inmigrante atendido? ¿O simplemente el hecho de recibir fondos públicos para asistencia humanitaria ya constituye «negocio»? Vox mete en el mismo saco a las organizaciones que prestan asistencia humanitaria y a las mafias que trafican con personas. La lógica es simple: si ayudas, eres cómplice.

La guerra que Vox perdió contra la Iglesia

Lo que realmente está en juego aquí es una batalla ideológica perdida. La Conferencia Episcopal Española, con Luis Argüello a la cabeza, celebró la regularización masiva como «reconocimiento de la dignidad humana». Mientras tanto, Vox habla de «invasión islamista» y «sustitución del pueblo español». El choque no es nuevo: empezó con el Valle Cuelgamuros, se agravó cuando la Iglesia defendió el derecho a la libertad religiosa de la comunidad musulmana de Torre Pacheco, y ahora explota con la regularización. Abascal admitió estar «perplejo y entristecido» ante parte de la jerarquía. Traducción: la Iglesia no baila al son que Vox quiere.

La exigencia real: cortar el flujo de ayuda

El verdadero objetivo de estas acusaciones está en la letra pequeña: Vox ha puesto como condición para apoyar gobiernos del PP que supriman las ayudas públicas a organizaciones sociales que auxilian inmigrantes. No es casualidad que la acusación de «negocio» venga ahora. Si logras convencer a la gente de que las ONG son negocios lucrativos, justificas recortarles el presupuesto. Y si les cortas el presupuesto, dejas a los inmigrantes sin red de seguridad. El círculo se cierra perfectamente.

La minoría fantasma y la mayoría silenciosa

Abascal habla de «una minoría probablemente» de obispos. El «probablemente» lo dice todo: ni siquiera está seguro. Pero necesita ese matiz porque sabe que buena parte de su electorado se declara católico. No puede atacar a toda la Iglesia, así que inventa una minoría malvada dentro de ella. Es la misma estrategia de siempre: crear un enemigo interno, un chivo expiatorio, alguien a quien señalar cuando las cosas no salen como quieres. Lo preocupante es que esta retórica ya tiene consecuencias reales: políticas públicas que dejan a personas en situación de vulnerabilidad sin ayuda.

¿Dónde están las pruebas, Santiago?

Lo que más indigna de todo este circo es la falta de rigor. Si hay obispos haciendo negocio con la inmigración, deberían estar en la cárcel. Si hay organizaciones católicas desviando fondos, deberían ser investigadas. Pero no hay denuncias, no hay investigaciones, no hay nombres. Solo acusaciones al aire en medio de campaña electoral. Mientras tanto, Cáritas y otras organizaciones siguen atendiendo a personas que duermen en la calle, que no tienen para comer, que llegaron a España buscando una vida mejor. Es fácil llamar «negocio» al trabajo de quienes limpian las heridas que la política no quiere ver.


Fuentes consultadas:

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