TL;DR
- La NFL garantiza que el ICE no participará en la seguridad de la Super Bowl
- La administración Trump había amenazado con redadas «por todas partes» durante el evento
- Bad Bunny usó los Grammy para criticar la política migratoria de Trump
- La contradicción entre promesas y amenazas revela la tensión política actual
El gobierno dice una cosa, la NFL dice otra, y los fans en medio
Imagina esto: vas al evento deportivo más importante del año, pagaste un dineral por el boleto, te pusiste la playera de tu equipo y de repente, entre los nachos y las cervezas, empiezan a ver agentes del ICE revisando papeles. Eso es exactamente lo que la administración Trump había amenazado con hacer en la Super Bowl, según reporta El País. Pero ahora la NFL sale a decir que no, que tranquilos, que aquí no pasa nada. ¿A quién chingados le creemos?
La promesa de la NFL: «Aquí no hay ICE, confíen en nosotros»
Cathy Lanier, la jefa de seguridad de la NFL, salió este martes a dar la cara y asegurar que «no hay previstas operaciones del ICE ni de control migratorio en torno a la Super Bowl». Según ella, el Departamento de Seguridad Nacional que colabora con la liga desde hace más de 20 años no incluye al ICE en sus filas para este evento. Suena bien, ¿no? El problema es que esto viene después de meses de amenazas directas desde la Casa Blanca.
Cuando Trump amenaza, Bad Bunny responde
Mientras la NFL intenta calmar las aguas, la administración Trump había dejado claro sus intenciones. Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional, dijo en octubre que agentes del ICE estarían «por todas partes» durante la Super Bowl. Su asesor, Corey Lewandowski, fue más directo: «No hay ningún lugar donde se pueda dar refugio a las personas que se encuentran en el país de forma ilegal, ni en la Super Bowl ni en ningún otro sitio». Pero aquí viene lo bueno: Bad Bunny, la estrella que hará el show de medio tiempo, ya les contestó en los Grammy. «Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos. Somos americanos», dijo el puertorriqueño mientras recogía su premio. El mensaje está claro: el artista más grande del momento no se va a quedar callado.
La contradicción que huele a campaña política
¿Qué está pasando aquí realmente? Por un lado tienes a la NFL, una liga que mueve miles de millones y no quiere que su evento estrella se convierta en un circo político. Por otro, tienes a una administración que ha hecho de la migración su bandera de campaña y no pierde oportunidad para mandar mensajes fuertes. El problema es que en medio están 70,000 personas que solo quieren ver un partido de fútbol americano sin que les revisen sus papeles como si fueran criminales.
¿Y si llegan sin avisar?
Lo más preocupante de todo esto es la pregunta que le hicieron a Lanier: ¿y si las autoridades de inmigración se presentan sin previo aviso? Su respuesta fue que «la liga confía en su colaboración con el Departamento de Seguridad Nacional». O sea, básicamente dijo «esperemos que no». No es exactamente la garantía que uno quiere escuchar cuando va a gastar miles de dólares en una experiencia que debería ser de pura diversión.
El contexto que nadie menciona
Mientras discutimos si habrá o no redadas en la Super Bowl, hay dos ciudadanos estadounidenses muertos por agentes federales en Minneapolis en menos de un mes. Las protestas contra la política migratoria de Trump se multiplican por todo el país. Y en medio de todo esto, la NFL quiere que creamos que su partido será una burbuja libre de política. La realidad es que el deporte más americano de todos no puede escapar de la América dividida en la que vivimos.
El verdadero juego no es en la cancha
Este domingo, mientras los Patriots y los Seahawks se enfrenten en Santa Clara, el partido más importante se está jugando fuera del campo. Es el partido entre el miedo y la normalidad, entre la política y el entretenimiento, entre las amenazas y las promesas. La NFL dice que no habrá ICE, pero la pregunta que queda flotando en el aire es más incómoda: ¿en qué momento un evento deportivo se convirtió en un campo de batalla político donde hay que asegurarle a la gente que no los van a deportar mientras ven el juego?


