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jueves, febrero 5, 2026

Mil muertos en el Mediterráneo: cuando el silencio es más letal que la tormenta

ONG italianas denuncian que Italia y Malta no movieron un dedo durante la tragedia migratoria más grande en años

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TL;DR

  • ONG italianas calculan cerca de mil muertes en naufragios durante el temporal Harry
  • La guardia costera italiana solo admite 380 fallecidos, menos de la mitad de las estimaciones
  • El 89% de llegadas a Italia en 2025 fueron desde Libia, pero esta tragedia ocurrió desde Túnez
  • Sospechan que autoridades tunecinas desalojaron asentamientos forzando salidas en plena tormenta

El temporal Harry y la tormenta perfecta de la indiferencia

Entre el 19 y 21 de enero, el Mediterráneo se convirtió en una trampa mortal. El temporal Harry azotó el sur de Italia con olas de siete metros y vientos de 54 nudos, pero lo verdaderamente aterrador ocurrió frente a las costas de Túnez. Según El País, cerca de mil migrantes podrían haber muerto en lo que las ONG italianas llaman «la mayor tragedia de los últimos años en las rutas del Mediterráneo central». Y aquí viene lo que no cuadra: mientras las ONG hablan de un millar, la guardia costera italiana admite solo 380 fallecidos. ¿Dónde están los otros 620? ¿Se evaporaron en el mar o en la burocracia?

29 botes, 2 llegadas y una matemática macabra

Los números tienen una frialdad que duele. Refugees in Libya, una ONG italiana, documentó que entre el 14 y 21 de enero partieron 29 embarcaciones desde Sfax, Túnez. Solo dos llegaron a tierra: una regresó a Túnez y otra, milagrosamente, a Lampedusa. Las otras 27 desaparecieron. La guardia costera italiana reconoce ocho botes que zarparon y nunca llegaron. ¿Qué pasó con las otras 19 embarcaciones que las ONG documentan? Beppe Caccia, de Mediterranea Saving Humans, lo explica con crudeza: «Es un número de salidas totalmente anómalo, porque no partían tantas embarcaciones de allí desde el otoño de 2023». Algo huele raro, y no es solo el agua salada.

El pacto con el diablo que nadie quiere mencionar

Aquí es donde la historia se pone turbia. Desde septiembre de 2023, el régimen autoritario tunecino de Kais Said tiene un pacto con Italia y la UE: financiación a cambio de frenar las salidas de migrantes. Y funcionó. A finales de 2025, el 89% de las llegadas a Italia venían desde Libia, no desde Túnez. Pero de repente, en pleno temporal Harry, salen 29 botes desde Sfax. Las ONG tienen una teoría incómoda: las autoridades tunecinas, «conocidas por sus campañas xenófobas y violaciones de derechos humanos», habrían desalojado asentamientos de inmigrantes subsaharianos forzándolos a zarpar. Mediterranea Saving Humans lo dice sin tapujos: «Los testimonios presentan un panorama alarmante. Afirman que, desde el 15 de enero, ante la creciente presión del ejército tunecino, con redadas y la destrucción de campamentos… comenzaron a partir embarcaciones». Pagamos para que no salgan, pero cuando salen en las peores condiciones, miramos para otro lado.

La geometría variable de la responsabilidad

Laura Marmorale, presidenta de Mediterranea Saving Humans, lo denuncia sin ambages: «Los gobiernos de Italia y Malta no mueven un dedo». Y tiene razón para estar furiosa. Piensen en esto: en TODO 2025, la Organización Internacional de las Migraciones calcula que murieron 1,500 personas en el Mediterráneo. En esta tragedia de enero, hablamos de posiblemente mil muertos en unos pocos días. Es decir, en menos de una semana podríamos tener dos tercios de todas las muertes del año pasado. Pero la guardia costera italiana insiste en sus 380. ¿Es que cuentan solo los cuerpos que encuentran? ¿O solo los que les conviene contar?

La calma engañosa y la tormenta anunciada

Hay un detalle técnico que explica parte de la tragedia pero no la justifica. Beppe Caccia señala que «por la dirección del viento esos días y la posición de Sfax, desde allí el mar parecía en calma». Los migrantes se embarcaron sin temor porque desde la playa no veían la tormenta que los esperaba mar adentro. Pero eso explica por qué se subieron a los botes, no por qué las autoridades tunecinas permitieron que zarparan sabiendo las condiciones meteorológicas. Menos aún explica por qué Italia y Malta, con sus sistemas de vigilancia, no actuaron preventivamente.

El precio de la indiferencia se mide en vidas

Cuando las ONG hablan de «un millar de desaparecidos», no son números abstractos. Son personas con nombres, historias, familias que quizás nunca sabrán qué pasó. Refugees in Libya ha detallado sus cálculos: embarcaciones que zarparon desde diferentes puntos alrededor de Sfax, zonas conocidas localmente como los kilómetros 19, 21, 25, 27, 30… Cada número es una playa, cada playa un punto de partida hacia la muerte. El temporal Harry pasó, pero la tormenta política sigue. Italia y la UE pagan a Túnez para que controle las fronteras, pero cuando ese control se convierte en expulsión forzada en plena tormenta, nadie quiere asumir responsabilidades. Las ONG italianas llevan la cuenta: 29 botes, 27 desaparecidos, posiblemente mil muertos. Los gobiernos llevan otra cuenta: la de los acuerdos que mantienen, los votos que no quieren perder, las elecciones que se acercan. En el Mediterráneo, como en la política, algunos naufragios son más convenientes que otros. La pregunta incómoda es: ¿cuántos más harán falta para que deje de ser rentable mirar para otro lado?


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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