TL;DR
- Musk fusiona SpaceX y xAI con valoración de 1.25 billones de dólares antes de salida a bolsa
- Promete IA espacial con «un millón de satélites» como centros de datos orbitales
- La operación llega justo antes de la esperada salida a bolsa de SpaceX en junio
- Musk habla de «crear un sol consciente» mientras busca 50 mil millones en la bolsa
El billón que cayó del cielo (o de la imaginación de Musk)
No mames, Elon Musk acaba de anunciar la fusión de SpaceX y xAI con una valoración de 1.25 billones de dólares. Sí, billones con B, como para que te duela la cabeza de solo pensarlo. Según Elpais, SpaceX vale un billón y xAI 250 mil millones. Lo curioso es que hace apenas unas semanas, en la última venta de acciones para empleados, SpaceX se valoraba en 800 mil millones. O sea, en cuestión de días la compañía ganó 200 mil millones de valor. ¿Magia financiera o simplemente el efecto Musk?
La salida a bolsa más grande de la historia (convenientemente programada)
La operación llega justo antes de la esperada salida a bolsa de SpaceX, prevista para junio. Según los mismos reportes, podría ser la mayor de la historia, con Musk buscando captar cerca de 50 mil millones de dólares. ¿Coincidencia? Para nada. Es como cuando te pintas la casa antes de venderla, pero a escala galáctica. Lo que Musk está haciendo es empaquetar su sueño espacial con su apuesta de IA y presentarlo como el negocio del siglo. Literalmente.
«Un sol consciente» y otros cuentos para inversionistas
En el comunicado, Musk no se anda con chiquitas. Dice que esto marca «no solo el siguiente capítulo, sino el siguiente libro en la misión de SpaceX y xAI: escalar para crear un sol consciente que comprenda el Universo». A ver, ¿un sol consciente? ¿En serio? Mientras tanto, en el mundo real, el año más prolífico de lanzamientos orbitales en 2025 solo puso en órbita unas 3,000 toneladas de carga útil. Musk promete «una constelación de un millón de satélites» que operen como centros de datos orbitales. La matemática no cuadra: si en el mejor año apenas lanzaron 3,000 toneladas, ¿cuántos siglos necesitarían para un millón de satélites?
La IA que se va al espacio (porque en la Tierra no cabe)
La justificación de Musk es de ciencia ficción barata: «La demanda mundial de electricidad para IA simplemente no puede satisfacerse con soluciones terrestres». Dice que la «única solución lógica es transportar estos esfuerzos, que consumen muchos recursos, a un lugar con gran potencia y espacio. Y es que, por algo se llama ‘espacio’.» O sea, en lugar de resolver los problemas energéticos en la Tierra, mejor nos vamos al espacio. Suena a cuando te mudas porque no quieres pagar la luz, pero con cohetes.
El timing perfecto (para Musk, claro)
Lo que nadie dice en voz alta es el timing perfecto de todo esto. xAI acaba de cerrar una ronda de financiación de 20 mil millones en enero, por encima del objetivo inicial de 15 mil millones. Participaron Cisco, Nvidia, Fidelity y hasta Qatar Investment Authority. Ahora, fusionada con SpaceX, la valoración sube otros 20 mil millones. Y justo antes de la salida a bolsa. ¿Estrategia visionaria o el juego financiero más elaborado de la historia?
La pregunta incómoda: ¿quién se está llevando el dinero?
Mientras Musk habla de civilizaciones de nivel Kardashev II y de aprovechar la energía del Sol, la realidad es más terrenal: busca 50 mil millones de dólares de inversionistas. La fusión le permite presentar un paquete más atractivo: no solo cohetes, sino también IA. No solo Starlink, sino también «la plataforma líder mundial de información en tiempo real y libertad de expresión» (léase: X, antes Twitter). Es el ultimate combo meal del capitalismo futurista.
El riesgo real: cuando la fantasía choca con la física
El problema con las promesas de Musk es que siempre suenan increíbles hasta que te pones a hacer números. Dice que «aprovechar incluso una millonésima parte de la energía de nuestro Sol requeriría más de un millón de veces más energía de la que nuestra civilización utiliza actualmente». Pero no explica cómo planea capturar, transmitir y usar esa energía en el espacio para centros de datos. Es como decir «voy a construir un rascacielos en la Luna» sin mencionar cómo llevar los materiales.
Al final, lo que tenemos es al hombre más rico del mundo jugando a ser Dios con el dinero de otros. Fusiona compañías, infla valoraciones, hace promesas cósmicas y todo justo antes de pedir 50 mil millones más. La pregunta no es si Musk cree en su propia fantasía, sino cuánto tiempo pasará antes de que los inversionistas se den cuenta de que compraron un boleto a Marte que podría nunca despegar.


