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viernes, febrero 6, 2026

Derechos humanos: cuando el sistema se convierte en agujero negro

De Rusia a China, cómo las democracias y autocracias están tragándose las libertades básicas

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TL;DR

  • Rusia encarcela a un comediante por 5 años por hacer chistes sobre la guerra y Jesucristo
  • China impone asimilación forzada a tibetanos y uigures bajo el disfraz de «socialismo»
  • Hong Kong ya no es lo que era: leyes draconianas acabaron con las libertades de la excolonia
  • La UE tiene 20 paquetes de sanciones contra Rusia, pero el TPI sigue sin poder arrestar a Putin
  • HRW fue declarada «indeseable» en Rusia: ni las ONG que documentan violaciones pueden operar
  • El movimiento LGTBI es «extremista» en Rusia y en China promueven la heterosexualidad como estándar

El chiste que vale 5 años de cárcel

Imagina que haces un chiste sobre la guerra en Ucrania y otro sobre Jesucristo. En México te ganas unas risas, en Rusia te ganas 5 años y 9 meses de cárcel. Así le pasó al monologuista Artiom Ostanin, según documenta El País en su cobertura del informe de Human Rights Watch. No es broma: el humor ahora es delito en el país de Putin, donde cualquier opinión contraria al discurso oficial está «íntegramente censurada». Lo curioso es que mientras encarcelan comediantes, el Tribunal Penal Internacional tiene orden de arresto contra el mismo Putin por crímenes de guerra y lesa humanidad. La UE ya aprobó 20 paquetes de sanciones, pero el autócrata sigue en el poder. ¿De qué sirven las órdenes internacionales si nadie las ejecuta?

China: el socialismo que asimila por la fuerza

Si Rusia es la censura descarada, China es la asimilación sistemática. El gobierno de Xi Jinping no se conforma con silenciar disidentes: quiere borrar identidades enteras. Tibetanos y uigures deben «adaptarse a una sociedad socialista», según las palabras del propio presidente chino que cita HRW. Pero esa «adaptación» huele más a lavado cultural: religiones prohibidas, lenguas marginadas, tradiciones desaparecidas. Lo más cínico es que lo hacen en nombre del progreso, como si borrar culturas milenarias fuera avanzar. Mientras, en Hong Kong, la antigua colonia británica que fue símbolo de libertades en Asia, ahora aplican leyes draconianas como la de Seguridad Nacional de 2020. La promesa de «un país, dos sistemas» se convirtió en «un país, un sistema»: el del PCCh.

Cuando las ONG se vuelven «indeseables»

Aquí hay un dato que debería hacer sonar todas las alarmas: desde noviembre, Human Rights Watch tiene prohibido operar en Rusia. La organización que documenta violaciones de derechos humanos fue declarada «indeseable» por el mismo gobierno cuyos abusos documenta. Es como si el ladrón le prohibiera a la policía investigar robos. Pero el cinismo no para ahí: el movimiento LGTBI también fue designado como «extremista» en Rusia. Sí, leíste bien: en 2026, en pleno siglo XXI, amar a quien quieras es considerado terrorismo en algunos países. En China la cosa no está mejor: el gobierno promueve la heterosexualidad como «orientación sexual estándar». ¿Estándar según quién? ¿Quién decide qué es normal y qué no?

Los agujeros negros que se tragan todo

La metáfora de los «agujeros negros» que usa HRW es perfecta: son países donde los derechos humanos desaparecen, donde la gravedad de la represión es tan fuerte que ni la luz de la libertad puede escapar. Rusia y China son los más evidentes, pero el informe señala algo aún más preocupante: Estados Unidos bajo Trump se está convirtiendo en una nueva amenaza. Sí, la misma potencia que se llena la boca hablando de democracia y libertades. El problema no son solo las autocracias tradicionales, sino que las democracias también están retrocediendo. Y cuando el faro de la libertad empieza a apagarse, ¿quién guía a los demás?

La paradoja de las sanciones que no sancionan

La UE tiene 20 paquetes de sanciones contra Rusia. El TPI tiene orden de arresto contra Putin. HRW documenta violaciones sistemáticas. Y sin embargo, el comediante sigue en la cárcel, los uigures siguen siendo asimilados, y las mujeres en Rusia siguen sin una ley integral contra la violencia doméstica. Aquí está el verdadero agujero negro del sistema internacional: la impotencia. Documentamos, denunciamos, sancionamos, pero los autócratas se ríen en nuestra cara. Mientras, en China ni siquiera pueden entrar los observadores internacionales a ver qué pasa en Xinjiang o Tibet. Es el perfecto crimen sin testigos.

¿Y ahora qué hacemos?

El informe de HRW es claro: no estamos hablando de retrocesos menores, sino de agujeros negros que absorben derechos básicos. La libertad de expresión, la libertad religiosa, los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI, todo desaparece en estos países. Pero lo más preocupante es la normalización. Ya ni nos sorprende que encarcelen comediantes o que asimilen culturas enteras. Lo damos por hecho, como si fuera el precio de la «estabilidad» o el «desarrollo». Pero hay una pregunta incómoda que nadie quiere hacer: si permitimos que Rusia y China hagan lo que quieran con sus ciudadanos, ¿qué nos impide a nosotros hacer lo mismo con los nuestros? Los agujeros negros no solo absorben derechos, también absorben principios. Y cuando los principios desaparecen, solo queda la ley del más fuerte.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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