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viernes, febrero 6, 2026

EEUU caza narco-dólares digitales: la nueva guerra fría de las criptos

Trump apunta a los intermediarios financieros mientras el narco mexicano se adapta a las criptomonedas

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TL;DR

  • EEUU cambia estrategia: ya no solo busca narcos, sino a sus operadores financieros
  • Más de 90 presuntos criminales extraditados en el último año, muchos por lavado de dinero
  • Las criptomonedas son el nuevo método preferido para sacar dinero de EEUU a México
  • La Administración Trump designó a los carteles como organizaciones terroristas
  • El objetivo: cortar el flujo de dinero que mantiene vivas las organizaciones criminales

De la coca a las criptos: cuando el narco se pone tecnológico

Resulta que los carteles mexicanos ya no solo mueven droga, también mueven criptomonedas. Y a Estados Unidos le está dando un coraje monumental. Según reporta El País, el Departamento de Justicia estadounidense está reenfocando su estrategia: ya no van solo tras los que transportan la mercancía, sino tras los que mueven el dinero. Y aquí está lo interesante: mientras las autoridades creían que estaban ganando la guerra contra el narcotráfico cortando métodos tradicionales, los criminales simplemente se pasaron a lo digital.

El cuello de botella que nadie veía

A. Tysen Duva, fiscal general adjunto del Departamento de Justicia, lo dijo sin rodeos: «Si se corta el acceso al dinero, se perjudica a los carteles, y eso es lo que intentamos hacer». Suena lógico, ¿no? Pero aquí está el detalle: llevamos décadas en esta guerra y apenas se nos ocurre atacar el dinero. Mientras tanto, los carteles han perfeccionado sistemas que harían llorar de envidia a cualquier fintech.

El País documenta cómo estos intermediarios financieros recogen efectivo en ciudades estadounidenses, lo convierten en criptomonedas y lo mandan a México con la facilidad con la que tú envías un mensaje de WhatsApp. «Existe un contrabando de efectivo masivo que ha existido desde tiempos inmemoriales, y también la nueva tendencia de robar el efectivo, comprar criptomonedas y luego negociar con ellas», explicó Duva. O sea, el narco evolucionó mientras las autoridades seguían peleando la guerra del siglo pasado.

La extradición como teatro político

Aquí viene lo jugoso: más de 90 presuntos criminales vinculados al narco fueron entregados por México a Estados Unidos en el último año. Suena impresionante, hasta que te das cuenta de que la Administración Trump los designó como «organizaciones terroristas». ¿Recuerdan cuando el narco era solo un problema criminal? Ahora es terrorismo. Y con ese cambio semántico vienen todos los poderes extraordinarios que Estados Unidos puede usar.

Pero lo realmente revelador es quiénes están siendo extraditados. No solo los jefes de plaza, sino los intermediarios financieros. Gente como Eduardo Rigoberto Velasco Calderón, Eliomar Segura Torres y Manuel Ignacio Correa – tres de los 37 presos enviados en el último lote. Estos tipos no manejan armas, manejan cuentas. Y según los documentos judiciales, se quedan con un porcentaje del dinero que regresa a los carteles como comisión. Son los contadores del infierno.

La reestructuración que llegó tarde

Duva reveló que bajo la Administración republicana, el Departamento de Justicia reestructuró su División Penal para integrar fiscales de narcóticos con expertos en antilavado de dinero. ¿Y esto es nuevo? En serio. Después de décadas de guerra contra las drogas, apenas se les ocurre que quizás deberían tener gente que entienda de dinero trabajando con gente que entiende de drogas.

La pregunta incómoda es: ¿por qué tardaron tanto? Mientras las agencias se peleaban por jurisdicciones y presupuestos, los carteles construyeron sistemas financieros paralelos que ahora son más difíciles de rastrear que nunca. Las criptomonedas ofrecen anonimato, velocidad y fronteras que no existen. Y los narcos, siempre pragmáticos, las adoptaron sin titubear.

El elefante en la habitación: la cooperación bilateral

El artículo de El País menciona que esta nueva estrategia se da «a raíz de los más de 90 presuntos criminales vinculados al narco entregados por México a Estados Unidos en el último año». Suena bien, hasta que te preguntas: ¿y México qué está haciendo con su propio sistema financiero? Porque si el dinero sale de EEUU pero llega a cuentas mexicanas, alguien aquí también está haciendo la vista gorda.

La verdad incómoda es que esta «cooperación bilateral» siempre ha sido asimétrica. Estados Unidos pone las reglas, México las sigue. Y mientras tanto, los carteles se adaptan más rápido que cualquier burocracia. Ahora que EEUU va tras los intermediarios financieros, ¿qué hará México? ¿Seguir extraditando o empezar a limpiar su propio sistema bancario?

¿Estrategia inteligente o más de lo mismo?

Duva dice que extraditar a cabecillas tiene un objetivo más allá del mensaje disuasorio: permite acusaciones formales contra otros cabecillas si los acusados cooperan. Suena a película de espías, pero en la vida real la cooperación de los narcos suele ser selectiva y llena de mentiras. Y mientras tanto, las estructuras se regeneran.

El verdadero problema no es si atacan el dinero o las drogas. El problema es que estamos jugando al gato y al ratón con organizaciones que tienen más flexibilidad, menos burocracia y mejor tecnología que los gobiernos que las persiguen. Mientras el Departamento de Justicia se reestructura, los carteles ya están probando la siguiente tecnología.

Al final, la pregunta que nadie quiere hacer es: ¿qué pasa si esta estrategia también falla? Porque después de perseguir el dinero vía criptomonedas, ¿qué sigue? ¿Perseguir NFTs? ¿Metaverso? El narco siempre encuentra un camino, y hasta ahora, los gobiernos siempre llegan tarde.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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