TL;DR
- Quintero se bajó de la consulta del Pacto Histórico en octubre pero su nombre ya estaba en el tarjetón y obtuvo 144,677 votos
- La Registraduría lo inhabilitó dos veces argumentando que ya había participado y perdido en una consulta
- El CNE le dio la razón por 7 votos contra 1, contradiciendo a la misma entidad que organiza los comicios
- Mientras tanto, promovió a su esposa Diana Osorio como candidata suplente sin trayectoria electoral propia
El arte de bajarse sin bajarse del todo
Daniel Quintero, el exalcalde de Medellín que sembró la discordia en la izquierda colombiana, acaba de dar una clase magistral de supervivencia política. Según Elpais, el Consejo Nacional Electoral (CNE) le acaba de dar luz verde para ser candidato presidencial en mayo. Por siete votos contra uno, el órgano que regula la actividad electoral le dio la razón al político que, técnicamente, ya había participado y perdido en una consulta anterior. Aquí la cosa se pone interesante: Quintero se había «bajado» de la consulta del Pacto Histórico en octubre, pero su nombre y foto ya estaban en el tarjetón. Y no solo eso: obtuvo 144,677 votos. O sea, se bajó pero la gente igual votó por él. ¿Cómo le llamamos a eso? Retiro estratégico.
La Registraduría vs. el CNE: el Estado contra sí mismo
Lo más absurdo de este circo jurídico es que tenemos dos entidades estatales peleándose entre sí. En diciembre, la Registraduría -la que organiza los comicios- dijo que Quintero estaba inhabilitado porque nunca formalizó su retiro de la consulta petrista donde Iván Cepeda ganó con el 65% de los votos. Pero ahora el CNE -el que regula la actividad electoral- dice que no, que el exalcalde tenía razón. Elpais documenta que el argumento de Quintero era que se había bajado para asegurar su participación en un proceso «más amplio» en marzo. La pregunta incómoda: ¿qué tan «formal» es un retiro si tu nombre sigue en la boleta y la gente te vota? Parece que en Colombia puedes retirarte de una carrera pero seguir corriendo.
El plan B, C y D: cuando tu esposa es tu candidata suplente
Mientras el CNE decidía, Quintero no se quedó de brazos cruzados. Cuando la Registraduría le negó su inscripción por segunda vez -argumentando que era «contrario a la Constitución y la ley» que pretendiera presentarse tras ser derrotado en una consulta-, el exalcalde sacó su as bajo la manga: su esposa. Diana Osorio, cuya visibilidad pública está «ligada a su tiempo en la Alcaldía» según Elpais, consiguió el aval del Partido Ecologista de Colombia. Aquí el detalle que duele: Osorio no tiene trayectoria electoral propia. Su principal credencial es haber sido gestora social durante la alcaldía de su esposo. O sea, el plan era: si no puedo ser candidato yo, que sea mi esposa. Y por si fuera poco, Maurice Armitage también anunció que tiene ese mismo aval del Partido Ecologista. ¿Un partido repartiendo avales como si fueran volantes?
El problema de fondo: un candidato imputado que divide a la izquierda
Lo que nadie quiere decir muy fuerte, pero Elpais sí lo señala, es que Quintero está imputado en una causa de corrupción por denuncias de su periodo como alcalde de Medellín (2020-2023). Las bases tradicionales del progresismo lo cuestionaron durante meses no solo por eso, sino por alejarse de los acuerdos programáticos del partido -propuso cerrar el Congreso, acabar con las notarías, repartir lavadoras-. Cuando parecía que podía ganar la consulta del Pacto Histórico, precandidatos como Gustavo Bolívar, Susana Muhamad y María José Pizarro se bajaron para apoyar a Cepeda. Es decir, dentro de su propia coalición lo vieron como un problema. Pero ahora el CNE le da vía libre. La ironía: el mismo día que avala a Quintero, el CNE dejó afuera a Cepeda de la consulta del Frente por la Vida. El que ganó la consulta original queda fuera; el que se bajó (pero no del todo) queda dentro.
La pregunta que nadie hace: ¿qué seguridad jurídica?
Quintero se había retirado de la consulta del Pacto Histórico argumentando que «la incertidumbre jurídica era demasiado alta». Dijo que no se sometería a «la falta de seguridad jurídica». Pero ahora, ese mismo argumento de «seguridad jurídica» es el que usa para validar su candidatura. El problema es que su retiro fue a último minuto, cuando ya todo estaba impreso. Elpais reporta que su decisión contrastó con la de otros dos aspirantes que se mantuvieron unidos y decidieron participar pese a la incertidumbre jurídica. O sea: él se bajó por miedo a la inseguridad jurídica, pero ahora exige que se respete su derecho a participar… basándose en interpretaciones jurídicas. ¿Dónde queda la coherencia? Lo que tenemos es un sistema donde las reglas parecen de goma: se estiran para algunos, se encogen para otros. Y mientras tanto, un exalcalde imputado por corrupción revive su candidatura presidencial porque siete personas en un consejo electoral decidieron que su retiro «técnico» vale más que 144,677 votos reales que recibió en una consulta de la que supuestamente se había bajado.


