TL;DR
- El huachicol fiscal mueve miles de millones de dólares con facturas falsas, no con piquetes a ductos
- Cárteles como Jalisco Nueva Generación y Sinaloa diversificaron sus negocios hacia el robo de petróleo
- Empresas fantasma en México y shell companies en EU lavan el dinero del crudo robado
- La SHCP tiene 109 expedientes penales por fraude tributario que suman 23 mil millones de pesos
No son narcos con mangueras, son empresarios con facturas
Olvídate de la imagen del huachicolero con cubeta y manguera. El verdadero negocio, el que mueve miles de millones de dólares, se hace con traje y corbata. Según El País, el huachicol fiscal es «contrabando y evasión fiscal» que opera con «factureras, en nuestro país conocidas como empresas fantasma». No estamos hablando de goteras en los ductos de Pemex, sino de un sistema sofisticado donde cárteles, empresarios y funcionarios se reparten el pastel.
Los cárteles ya no solo venden droga, venden petróleo mexicano
Aquí la cosa se pone interesante: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una alerta en mayo de 2025 advirtiendo que los cárteles Jalisco Nueva Generación, Sinaloa y del Golfo están robando «miles de millones de dólares de petróleo crudo de Pemex». La FinCEN, la red de control de delitos financieros gringa, dice que esto se ha convertido en «la fuente de ingresos ilícitos no relacionados con las drogas más importantes para los cárteles». O sea, ya no es la cocaína ni la metanfetamina – ahora el petróleo robado es su negocio estrella.
El crudo mexicano da la vuelta al mundo sin que nadie sepa que es robado
La ironía es de película: el petróleo que roban en México termina en Japón, India y África. El País documenta que «parte del crudo hurtado se revende, desde Texas, a Japón, India y África, que probablemente desconocen el origen ilícito del producto». Otro tanto se refina en Estados Unidos y regresa como gasolina a México, completando el círculo perfecto: nos roban el crudo, lo refinan allá, y nos lo venden de vuelta como gasolina. ¿Quién dijo que el crimen no tiene creatividad?
Las empresas fantasma: el disfraz perfecto para el robo
Aquí está el truco maestro: en lugar de declarar que están importando gasolina (que paga impuestos altos), estos genios del fraude declaran sus cargamentos como «aceites minerales», «aditivos para lubricantes» o «mezclas de hidrocarburos». Estos productos tienen exenciones o cuotas mínimas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. El reporte señala que en un solo caso detectaron 2,881 cargamentos de combustible robados contrabandeados como «desechos de aceites lubricantes» y «destilados de petróleo». La familia Jensen de Texas movió 300 millones de dólares con este esquema, y sus pagos al CJNG fueron calificados como apoyo a una organización terrorista extranjera.
Los números que nadie quiere ver (o los que sí)
Aquí viene lo bueno: mientras la Procuraduría Fiscal de la Federación estimaba un daño de 600 mil millones de pesos a la Hacienda pública, la presidenta Claudia Sheinbaum salió rápido a desmentir que existiera «una cuantificación oficial». Pero un estudio presentado por el diputado morenista Alfonso Ramírez Cuéllar reporta que el daño es «gigantesco». Mientras tanto, la Secretaría de Hacienda tiene abiertos 109 expedientes penales por fraude tributario que suman 23,000 millones de pesos. La pregunta incómoda: ¿23 mil millones es la punta del iceberg o el iceberg completo?
El juego de las sillas musicales con el petróleo nacional
Lo que más debería encabronarnos es la elegancia con la que operan. No son narcos con AK-47s asaltando pipas. Son tipos con oficinas en Texas que facturan como si vendieran aceite usado, mientras mueven crudo robado de México a medio mundo. El sistema es tan perfecto que hasta países como Japón compran petróleo mexicano sin saber que está manchado de sangre y corrupción. Y lo peor: ese mismo petróleo, ya refinado, puede que esté llegando a tu gasolinera local. ¿Te imaginas poner gasolina que antes fue robada de Pemex, refinada en EU, y traída de vuelta por los mismos que la robaron? El círculo vicioso más redondo que vas a ver.
La pregunta que nadie hace (pero todos deberíamos)
Si la FinCEN de Estados Unidos ya tiene identificados a los cárteles, a las empresas fantasma, y hasta las rutas del crudo robado, ¿qué estamos esperando para actuar? ¿O será que algunos prefieren que el negocio siga fluyendo? Cuando un diputado del partido en el poder habla de daños «gigantescos» pero la presidenta dice que no hay cifras oficiales, algo no cuadra. Y cuando Texas se convierte en el centro de operaciones para vender petróleo mexicano robado a medio mundo, la pregunta es obvia: ¿quién está protegiendo este negocio?


