TL;DR
- Un hombre de 65 años detenido como presunto autor de la muerte violenta de una mujer de 53 en Lleida
- La víctima fue localizada en una vivienda de la calle Fraga, según informan los Mossos d’Esquadra
- El Ayuntamiento de Lleida decreta tres días de duelo y convoca concentración de repulsa
- En lo que va de 2026, cinco mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España
- Desde 2003, la estadística oficial contabiliza 1348 mujeres víctimas de violencia machista
La calle Fraga se llena de silencio y rabia
Este domingo, los Mossos d’Esquadra detuvieron en Lleida a un hombre de 65 años como presunto autor de la muerte violenta de una mujer de 53. Según El País, la víctima fue localizada en una vivienda de la calle Fraga, y el Sistema d’Emergències Mèdiques solo pudo confirmar su muerte. Lo que debería ser una noticia excepcional se convierte, tristemente, en otro capítulo de una serie que no tiene final.
La Paeria decreta duelo, pero la pregunta sigue sin respuesta
El Ayuntamiento de Lleida no se anduvo con rodeos: habló de feminicidio, decretó tres días de duelo y convocó para hoy un minuto de silencio a mediodía y una concentración de repulsa a las 19:00. En su comunicado, la administración habla de violencia machista, pero aquí viene lo preocupante: El País señala que «de momento no ha trascendido si víctima y agresor tenían algún tipo de vínculo o si el caso se está investigando como violencia de género». O sea, condenamos el feminicidio, pero no sabemos si realmente es un feminicidio. La semántica importa, porque determina cómo se investiga, cómo se juzga y cómo se previene.
La cuenta macabra: 5 en 2026, 1348 desde 2003
Mientras Lleida se prepara para el minuto de silencio, los números siguen sumando. El País documenta que en lo que va de año, cinco mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Y desde que arrancó la estadística oficial en 2003, son 1348 mujeres. Mil trescientas cuarenta y ocho. Léelo de nuevo. Es un número que debería paralizar cualquier discusión sobre si la violencia machista es un problema real o una exageración feminista.
El sábado en Málaga, el domingo en Lleida
Lo más escalofriante es la normalidad con la que se suceden estos casos. El pasado sábado, la Guardia Civil detuvo a un hombre que, presuntamente, habría asesinado a su expareja en Alhaurín el Grande, Málaga. Un día después, Lleida. Dos ciudades, dos mujeres, mismo patrón. El País no especifica si hay conexión entre ambos casos, pero la sincronía es macabra: mientras una ciudad investiga, otra llora.
Los números de emergencia que nadie debería necesitar
Al final de cada nota sobre violencia machista, viene la lista de teléfonos de ayuda. El 016 atiende en 53 idiomas, no deja registro en la factura, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. El 900 20 20 10 para menores. El 112 para emergencias. El País los enumera como quien receta un analgésico para un cáncer terminal. Porque la verdad incómoda es que mientras tengamos que recordar estos números en cada artículo sobre una mujer asesinada, significa que el sistema está fallando donde más importa: en prevenir que lleguen a necesitarlos.
¿Duelo institucional o autopsia social?
Lleida decreta tres días de duelo. Bien. Convoca concentraciones. Mejor. Pero cuando pasen los tres días y se disuelva la concentración, ¿qué queda? La mujer de la calle Fraga seguirá muerta. Su familia seguirá destrozada. Y la estadística oficial sumará un número más a los 1348. La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta es: ¿cuántos decretos de duelo hacen falta para que dejemos de necesitarlos? Porque cada minuto de silencio debería ser un grito de alarma sobre lo que no estamos haciendo bien. Cada concentración debería cuestionar por qué, 23 años después de empezar a contar, seguimos sumando.
La mujer de Lleida tenía 53 años. Su presunto agresor, 65. Dos vidas que se cruzaron de la peor manera posible en una vivienda de la calle Fraga. Mientras, en algún lugar de España, otra mujer mira su teléfono y duda entre marcar el 016 o esperar a que la cosa «se calme». Y en algún despacho, alguien prepara el comunicado para el próximo feminicidio. El ciclo se repite, los números crecen, y la única certeza es que mañana habrá otra Lleida, otra calle, otra mujer. Hasta que decidamos que ya basta.


