TL;DR
- La influencer Nicole Pardo fue secuestrada por tres jóvenes armados frente a cámaras de su Tesla Cybertruck
- La Fiscalía de Sinaloa la localizó con vida pero no da detalles sobre sus agresores
- Pardo vendía gorras con referencias a El Chapo y Los Chapitos en su tienda online
- En redes circulan versiones que señalan a Los Mayos como responsables del secuestro
- El caso muestra cómo el narco-merchandising se mezcla con el mundo influencer
El secuestro que todos vieron y nadie entendió
La escena parece sacada de una película de acción mal editada: Nicole Pardo, mejor conocida como La Nicholette, baja de su flamante Tesla Cybertruck en una plaza comercial de Culiacán. Un Toyota Corolla blanco se estaciona junto a ella. Dos muchachos jóvenes y armados —uno con el rostro cubierto— salen del vehículo y forcejean con la influencer de 20 años. Ella trata de regresar a su camioneta, no lo logra, y la meten a la fuerza en el otro auto. Cuarenta segundos de video que El País documenta comenzaron a viralizarse desde el martes pasado. Lo curioso: las imágenes salieron de las cámaras de seguridad del propio Tesla de Pardo. El secuestro más documentado de la historia reciente, y aún así, nadie sabe realmente quiénes fueron.
La Fiscalía habla, pero no dice nada
Este sábado, la Fiscalía de Sinaloa emitió un comunicado breve: La Nicholette había sido localizada con vida. Fin de la historia. O casi. Porque el Ministerio Público «no ha concretado mayor información de la localización», como señala El País. Agradecieron la colaboración ciudadana, activaron el protocolo Alba para búsqueda de mujeres desaparecidas, pero sobre los agresores: silencio absoluto. Y aquí es donde el asunto se pone interesante: cuando una autoridad sabe más de lo que dice, generalmente es porque lo que sabe es incómodo.
El negocio que nadie quería mencionar
Resulta que La Nicholette no solo era influencer. Administraba Nicholette Shop, un sitio donde vendía pulseras, lentes, ropa y —aquí viene lo bueno— gorras con referencias a Joaquín Guzmán Loera y al grupo Los Chapitos. Sí, leíste bien: la chava de 20 años que mostraba su estilo de vida en Instagram, TikTok, Snapchat, Twitch y Only Fans también traficaba con narco-merchandising. El País reporta que las mismas autoridades sinaloenses mencionaron este detalle en su comunicado. Como si fuera normal vender gorras del cártel más buscado del mundo mientras te tomas selfies en la playa.
Los Mayos: el fantasma en TikTok
Aquí es donde el caso se vuelve una novela de narcos versión 2.0. Según El País, en redes sociales, particularmente en TikTok, han circulado versiones que señalan a la facción de Los Mayos como responsable del secuestro. La Fiscalía añade que «lo cual forma parte de las investigaciones». Traducción: alguien está usando las redes para mandar mensajes, y las autoridades lo saben, pero no pueden confirmarlo públicamente. Porque admitir que un grupo criminal secuestra a una influencer por vender gorras de la competencia sería reconocer que el narco ya no solo controla territorios, sino también el mercado de souvenirs.
Influencer por accidente, desaparecida por negocio
La Nicholette reunía cientos de miles de seguidores en sus redes, donde mostraba viajes dentro y fuera de México, fiestas y negocios que —asegura— había montado desde los 16 años, cuando dejó la escuela en Estados Unidos tras la pandemia. Lo irónico: sus seguidores aumentaron tras su desaparición. El morbo como estrategia de crecimiento orgánico. Pero más allá de las métricas, el caso revela algo más preocupante: la normalización del narco como marca. No es que Los Chapitos tengan un departamento de marketing (o quizá sí), sino que jóvenes como Pardo ven en estas referencias una oportunidad de negocio más. Como vender playeras de Che Guevara, pero con balaceras incluidas.
Las preguntas que nadie quiere hacer
¿Realmente fue un secuestro o un «ajuste de cuentas» disfrazado? ¿Por qué tres jóvenes armados se toman la molestia de secuestrar a una influencer en plena luz del día, frente a cámaras, si no es para mandar un mensaje? ¿Y qué mensaje exactamente? «No vendan gorras de la competencia» parece una lección excesiva para un negocio de e-commerce. Lo que sí queda claro es que en Culiacán, las líneas entre el mundo influencer y el mundo criminal se están borrando. Y cuando una chava de 20 años puede ser secuestrada por vender mercancía de un cártel, localizada con vida sin explicaciones, y convertida en tendencia nacional, algo huele más raro que un TikTok de recetas con cártel.
El silencio que dice más que las palabras
La Fiscalía localizó a La Nicholette con vida. Bien por ellos. Pero no dicen dónde, cómo, ni quiénes la tenían. Tampoco explican por qué tres tipos armados la secuestran en plena plaza comercial. Menos aún aclaran si el negocio de gorras narco tenía algo que ver. Y ese silencio es elocuente: cuando las autoridades saben más de lo que dicen, generalmente es porque la verdad es demasiado incómoda para contarla. Mientras tanto, en TikTok siguen circulando versiones sobre Los Mayos, la influencer sigue ganando seguidores, y las gorras de Los Chapitos… probablemente sigan a la venta. Porque en el México de las contradicciones, hasta el narco-merchandising tiene su mercado. Y aparentemente, sus reglas.


