TL;DR
- Por primera vez el examen será 100% en línea con navegador seguro que bloquea otras aplicaciones
- Simulacro obligatorio del 18 al 22 de mayo para verificar equipo y conexión
- Sistema de vigilancia con inteligencia artificial que cancela por «conductas sospechosas»
- 490 pesos sin devolución y requisitos técnicos que excluyen a equipos modestos
La universidad pública que pide computadora de gama media
La UNAM, esa institución que presume ser la universidad pública más importante de América Latina, ahora exige a sus aspirantes tener Windows 10 u 11, Mac OS 10.15 o superior, al menos 2 GB de RAM y conexión a internet de 2 Mbps. Según Elpais, estos son los requisitos mínimos para el nuevo examen en línea. No está mal para una universidad que debería ser accesible para todos, ¿verdad? Porque claro, en un país donde según el INEGI el 40% de los hogares no tiene computadora, pedir estos requisitos es como decir «si eres pobre, mejor ni intentes».
El simulacro obligatorio: ensayo general para el Gran Hermano universitario
Entre el 18 y el 22 de mayo, todos los aspirantes deberán hacer un simulacro obligatorio. La UNAM dice que es para «verificar el funcionamiento del equipo, la conexión a internet y las condiciones del espacio de aplicación». Suena razonable, hasta que te das cuenta de que es la antesala del verdadero show: el sistema de vigilancia con inteligencia artificial. Según la misma fuente, durante el examen habrá «supervisión con inteligencia artificial, además de monitoreo humano». La pregunta incómoda: ¿qué datos biométricos recolectan? ¿Dónde se almacenan? ¿Quién los protege? La convocatoria es clara en las sanciones pero opaca en la protección de datos.
490 pesos que no vuelven y la trampa del «sin devoluciones»
El examen cuesta 490 pesos mexicanos, pagaderos en Santander o mediante transferencia. La convocatoria especifica que «no hay devoluciones bajo ninguna circunstancia». Así es: pagas casi 500 pesos, tu internet falla, tu computadora se apaga o la IA decide que «hablaste con alguien» (conducta que según Elpais implica cancelación inmediata), y adiós dinero. Es el negocio redondo: cobras por intentar, no por resultados. Y mientras, la UNAM reporta que alrededor del 60% de estudiantes que ingresan a licenciatura vienen de sus propios bachilleratos (ENP y CCH). El 40% restante paga por la oportunidad de competir por las migajas.
La vigilancia algorítmica: cuando la IA juzga tu «conducta sospechosa»
El artículo de Elpais menciona que «ciertas conductas implicarán la cancelación inmediata de la prueba, entre ellas: suplantación de identidad; hablar con otras…» [truncado]. Pero aquí está el detalle: ¿qué define la inteligencia artificial como «conducta sospechosa»? ¿Mirar hacia otro lado? ¿Mover los labios mientras piensas? ¿Toser? En un país donde la tecnología de reconocimiento facial ha demostrado sesgos raciales y de género, confiar en un algoritmo para decidir el futuro educativo de miles de jóvenes es, cuando menos, preocupante. Y nadie en la UNAM explica qué pasa si el sistema falla.
El examen de 120 preguntas en 3 horas: ¿prueba de conocimientos o de resistencia?
Tres horas frente a una pantalla, 120 preguntas, navegador que bloquea otras aplicaciones. La UNAM transforma su examen de admisión en un maratón de concentración digital. Pero aquí hay algo que no cuadra: si el 60% viene de sus prepas, ¿por qué el otro 40% debe pasar por este calvario tecnológico? ¿No sería más justo que todos los aspirantes, incluyendo los de ENP y CCH, pasaran por el mismo proceso? La respuesta es incómoda pero obvia: el sistema está diseñado para mantener el status quo. Los de adentro tienen ventaja, los de afuera deben saltar más alto.
La fotografía y datos biométricos: el registro que no se borra
El procedimiento varía: quienes viven en CDMX o Edomex y participan por primera vez deben ir presencialmente al local de registro. Los de otros estados o extranjeros lo hacen de manera remota. Y quienes hayan concursado a partir de febrero de 2024 «solo deberán verificar si la UNAM ya cuenta con sus datos». Ahí está la clave: la UNAM ya tiene una base de datos biométricos de aspirantes. ¿Con qué garantías? ¿Con qué protocolos de seguridad? Nadie lo dice. Solo sabemos que es obligatorio.
La plataforma Pruéb@te: el negocio dentro del negocio
Con el pago del examen, los aspirantes pueden descargar la guía oficial de estudio. Pero la universidad «ofrece además la plataforma Pruéb@te, de uso opcional y con costo adicional». Traducción: pagas 490 pesos por el examen, pero si quieres prepararte mejor con nuestra plataforma, paga más. Es el capitalismo educativo disfrazado de servicio público. Y todo esto mientras la UNAM presume ser la universidad del pueblo.
El verdadero filtro: no es el conocimiento, es la tecnología
Al final del día, el nuevo sistema de la UNAM no filtra a los mejores estudiantes, filtra a los que tienen mejor tecnología. El que tiene computadora nueva, internet estable, cámara y micrófono de calidad. El que puede pagar 490 pesos sin miedo a perderlos si algo falla. La universidad pública más importante del país se convierte, sin ruborizarse, en una institución que premia el privilegio tecnológico sobre el mérito académico. Y lo peor: nadie parece cuestionarlo. Todos aceptamos que «así es el progreso». Pero progreso para quién, esa es la pregunta que la UNAM no quiere responder.


