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martes, febrero 3, 2026

México vs Trump: el petróleo que tiene en vilo al TMEC

Sheinbaum juega con fuego enviando crudo a Cuba mientras congresistas republicanos amenazan con el tratado comercial

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TL;DR

  • El buque Ocean Mariner hace su segundo viaje en menos de un mes con petróleo mexicano a Cuba
  • Sheinbaum dice que es ‘solidaridad histórica’ pero Pemex no aclara condiciones ni costos
  • Congresistas republicanos amenazan con usar la revisión del TMEC en julio como palanca
  • México se convierte en principal proveedor tras el bloqueo estadounidense a Venezuela
  • La industria energética de EU presiona a Trump para abrir el mercado mexicano

El barco que carga con la diplomacia mexicana

El Ocean Mariner, con bandera de Liberia pero lleno de crudo mexicano, navega hacia La Habana como si fuera un buque fantasma. Según El País, este es su segundo viaje en menos de un mes desde Coatzacoalcos, y podría transportar hasta 110,000 barriles. Lo curioso: mientras el barco surca el Golfo, en Palacio Nacional Claudia Sheinbaum insiste en que «no se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente». Pero si el monitoreo de la Universidad de Texas detectó 80,000 barriles hace dos semanas, y este barco tiene capacidad para 110,000, alguien está haciendo mal las cuentas o las cuentas no quieren que se hagan bien.

La solidaridad que huele a gasolina sin factura

Sheinbaum se escuda en la historia: desde Salinas de Gortari, dice, México envía hidrocarburos a Cuba como «acto humanitario». Lo que no dice tan claro es que, según la misma fuente, los envíos desde 2023 incluyen «tanto aportaciones solidarias como algunos contratos que se han celebrado con el régimen cubano». Aquí está el meollo: Pemex, la petrolera estatal, «todavía no aclara las condiciones de los envíos, su contenido o su costo». Traducción: estamos regalando o vendiendo petróleo, pero ni ellos mismos saben exactamente qué están haciendo. Y en medio de una crisis energética nacional donde Pemex acumula deudas históricas, la opacidad huele peor que un derrame en el mar.

Trump y el TMEC: la pistola cargada

Mientras México juega al gato y al ratón con sus envíos, en Washington los republicanos ya tienen el dedo en el gatillo. El congresista Carlos Giménez, republicano de Florida, lo dejó claro: «No se equivoquen: si el Gobierno de Sheinbaum continúa regalando petróleo gratis a la dictadura terrorista de La Habana, habrá graves consecuencias a medida que renegociemos el TMEC». La revisión del tratado comercial está programada para julio, y ahora cada barril que llega a Cuba podría convertirse en munición para Estados Unidos. Lo que Sheinbaum llama «solidaridad», Trump lo llama «apoyo a una dictadura», y tiene el TMEC como arma de negociación.

El juego geopolítico que nadie quiere admitir

El trasfondo real aquí es que México se convirtió, casi por accidente, en el salvavidas energético de Cuba. Tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, Trump anunció que su país «se encargará de la exportación del hidrocarburo venezolano», lo que significa el fin de los envíos desde ese país a la isla. De la noche a la mañana, México pasó de ser un proveedor más a ser «una de las pocas opciones de abasto de combustible para la isla», como documenta El País. Sheinbaum lo reconoció: el nuevo tablero regional colocó a México como «un proveedor importante». Lo que no dice es que ese nuevo tablero tiene a Trump como jugador principal, y a México como peón en medio.

La hipocresía energética que viene del norte

Lo más cínico de esta historia es que la industria energética estadounidense no está molesta por el petróleo que va a Cuba, sino por el que se queda en México. Según la misma fuente, en noviembre un grupo de congresistas anunció una propuesta para incluir en el TMEC «paneles de resolución de controversias para el sector de la energía». El argumento: México «acapara el mercado con su empresa estatal y no permite las inversiones de las firmas estadounidenses». O sea: les molesta más que Pemex controle el mercado mexicano que el hecho de que ese mismo Pemex envíe crudo a Cuba. La moralidad selectiva en su máxima expresión.

¿Solidaridad o suicidio diplomático?

Aquí está el verdadero problema: México está jugando un juego de alto riesgo sin tener las cartas ganadoras. Por un lado, Sheinbaum insiste en una relación histórica con Cuba que data de Salinas. Por otro, Trump amenaza con usar el TMEC -el tratado que sostiene buena parte de la economía mexicana- como palanca. Y en medio, Pemex no aclara si regala o vende, cuánto o a qué precio. Mientras el Ocean Mariner llega a La Habana, en Washington preparan la revisión comercial que podría poner de rodillas a México. La pregunta incómoda: ¿vale la pena arriesgar el TMEC por barriles que ni siquiera sabemos si son regalo o negocio? Porque si es solidaridad, que sea transparente. Y si es negocio, que sea inteligente. Lo que tenemos ahora parece no ser ninguna de las dos cosas.


Fuentes consultadas:

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