TL;DR
- Karla Souza perdió su casa de 11 años en Pacific Palisades, Los Ángeles
- Los incendios han consumido casi 7,000 hectáreas solo en esa zona
- Al menos 10 personas han muerto y 10,000 inmuebles destruidos en tres días
- La Sunset Boulevard se convirtió en una vía de escape atascada por el pánico
Cuando las llamas no distinguen entre famosos y mortales
Karla Souza publicó en Instagram lo que nadie quiere ver: su casa de 11 años en Pacific Palisades reducida a cenizas. «Fue el lugar en el que nacieron y crecieron mis hijos», escribió la actriz mexicana. Y ahí está el primer golpe: ni el éxito de «Cómo defender a un asesino» ni los millones de seguidores te salvan cuando el fuego decide que tu vecindario es su próximo menú. Elpais documenta que Souza compartió nueve videos donde se ve la iglesia metodista en llamas frente a una escuela primaria, coches calcinados y pilares de lo que antes fueron casas. Lo que ella llama «una zona de guerra» es, literalmente, el nuevo paisaje de Los Ángeles.
El desmadre que nadie vio venir (o sí, pero hicimos como que no)
Pacific Palisades no es cualquier colonia. Está al oeste de Los Ángeles, colindando con Santa Mónica y el Pacífico. Es de esas zonas donde el metro cuadrado vale más que tu sueldo anual. Y precisamente ahí empezó el incendio que ahora tiene a media ciudad huyendo. Según Elpais, Palisades lleva 6,974 hectáreas consumidas, Eaton 4,289 y Hurst 346. En tres días, 10,000 inmuebles desaparecieron. Diez personas murieron. Y lo más cabrón: esto apenas empieza.
La Sunset Boulevard como vía de escape (y de pánico)
Imagínate esto: es martes 7 de enero, el fuego se acerca y tú estás atrapado en la icónica Sunset Boulevard. No es una escena de película apocalíptica – es lo que The New York Times reportó según Elpais. La avenida quedó completamente atascada por los autos que intentaban escapar hacia el centro. La misma calle que ha aparecido en mil películas, que es símbolo del sueño californiano, se convirtió en una trampa de asfalto y desesperación. Los vecinos de Palisades, incluida Souza, tuvieron que ver cómo su paraíso se transformaba en infierno mientras el tráfico no se movía.
Lo que las cámaras no muestran (y lo que sí)
Souza subió videos sin audio, pero sus gestos dicen más que mil palabras. Mientras, en X circulan imágenes más brutales: un McDonald’s en llamas en una noche oscura, palmeras que por milagro no salen volando, ráfagas de viento despedazando fachadas. Elpais contrasta el material «no tan espeluznante» de la actriz con lo que anda en redes. Y aquí hay algo interesante: incluso en el desastre, hay niveles de exposición. La tragedia de Souza duele porque la conocemos, pero ¿cuántos John Does han perdido todo y ni siquiera aparecen en un párrafo de nota?
California arde (otra vez) y seguimos sin aprender
Lo más frustrante de esta historia no es que Karla Souza perdiera su casa. Es que California lleva años quemándose y seguimos actuando como si fuera novedad. Los incendios forestales son ya parte del paisaje, como el smog o las celebridades. Cada año más intensos, cada año más destructivos, cada año con más muertos. Souza dice que su corazón está «lleno de pesar mientras navegamos la incertidumbre». Pero la incertidumbre debería haber terminado hace rato. Sabemos lo que pasa cuando combinas cambio climático, sequías prolongadas y vientos de Santa Ana. Lo sabemos y aún así seguimos construyendo mansiones en zonas de alto riesgo.
La fama como altavoz (y como espejo)
Karla Souza termina su mensaje con «No estás solo». Es el tipo de frase que suena bien en Instagram, pero en el contexto real duele más: ¿de verdad no estamos solos cuando 10,000 propiedades desaparecen y tú eres solo una más en la lista? La tragedia de Souza sirve como recordatorio brutal: el dinero puede comprar una casa en Pacific Palisades, pero no puede comprar seguridad climática. Puede darte seguidores, pero no puede detener el viento que lleva las llamas. Su historia se viraliza porque es famosa, pero detrás de ella hay miles de historias que nunca conoceremos. Y eso quizás sea lo más triste de todo: necesitamos que una celebridad pierda su casa para prestar atención a un desastre que lleva años cocinándose.


