TL;DR
- La reducción del 40% en homicidios es la más baja desde 2016, según datos oficiales
- Siete estados concentran el 50.5% de todos los asesinatos del país
- Zacatecas, Chiapas y Quintana Roo lideran las reducciones con más del 50%
- Guanajuato sigue siendo el estado más violento, aunque bajó de 12.7 a 7 homicidios diarios
- Diciembre de 2025 fue el mes con el promedio más bajo de homicidios en 10 años
El milagro estadístico que nadie se esperaba
34 homicidios menos cada día. Eso es lo que Claudia Sheinbaum anunció como el gran logro de su estrategia de seguridad entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025. Según Jornada, la presidenta presentó en Cuernavaca una reducción del 40% en los asesinatos, la cifra más baja desde 2016. Suena bien, ¿no? Pero aquí viene lo interesante: mientras Sheinbaum hablaba de «la estrategia que coordina entre corporaciones federales y estatales», Marcela Figueroa, titular del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, soltaba el dato incómodo: siete entidades concentran el 50.5% de todos los homicidios del país. O sea, la mitad de la violencia nacional está metida en apenas siete estados. ¿Eso es éxito o simplemente redistribución geográfica del desmadre?
Los siete pecados capitales de la violencia
Figueroa no nombró a los siete estados, pero sí dejó caer algunas pistas. Guanajuato sigue encabezando la lista de la vergüenza, aunque bajó de 12.7 a 7 homicidios diarios. Baja California, el segundo más violento, pasó de 7.13 a 4.13 asesinatos diarios. Y el Estado de México, ese eterno candidato a cualquier lista negra, redujo sus homicidios en 54%, pasando de 6.60 a 3.6 diarios. Aquí la pregunta incómoda: si estos tres estados ya muestran mejoras significativas, ¿quiénes son los otros cuatro que completan el 50.5%? Y más importante: ¿por qué no los nombran? La transparencia en seguridad debería ser como el sol: que entre por todos lados, no solo por donde conviene.
Los estados que sí bajaron (y mucho)
Mientras algunos estados siguen en la lista negra, otros muestran reducciones que parecen sacadas de un manual de milagros. Zacatecas bajó 71% sus homicidios, Chiapas 58% y Quintana Roo 56%. No mames, Zacatecas pasó de ser uno de los estados más peligrosos a reducir violencia en más de dos tercios. ¿Qué hicieron ahí que no están haciendo en Guanajuato? La respuesta oficial es «la estrategia coordinada», pero uno sospecha que hay más: tal vez operativos más agresivos, tal vez acuerdos con grupos criminales, tal vez simplemente mejor registro de datos. Lo cierto es que cuando un estado baja 71% la violencia, deberíamos estar estudiando su receta como si fuera la cura del cáncer, no solo mencionarlo de pasada en una conferencia.
El mes más pacífico en una década (¿de verdad?)
Figueroa resaltó que diciembre de 2025 fue el mes con el promedio más bajo de homicidios en los últimos diez años. Suena a logro histórico, pero aquí hay que poner los pies en la tierra: diciembre siempre ha sido un mes relativamente tranquilo en términos de violencia homicida. Las fiestas, el cierre de año, la temporada navideña… hasta los criminales se toman un descanso. ¿O será que el gobierno federal metió toda la carne al asador para que las cifras de fin de año quedaran bien bonitas? Además, los delitos de alto impacto también bajaron 47%, pasando de 969.4 delitos diarios en 2018 a 514.3 en 2025. Eso sí es significativo: casi la mitad menos de robos, secuestros y extorsiones. Pero cuidado: Sheinbaum misma admitió que en algunos estados la violencia aumentó, aunque según ella «no impacta en el acumulado nacional». O sea, lo que sube en un lado no cuenta si en otro lado baja más. Conveniente, ¿no?
La estrategia que nadie termina de entender
Sheinbaum anunció que el objetivo es reducir anualmente no solo homicidios, sino robos de automóviles y a casa-habitación. También mencionó reformas legales contra la extorsión. Todo suena bien en el papel, pero aquí está el detalle: la violencia en México nunca ha sido un problema de falta de leyes, sino de falta de aplicación. Tenemos leyes para todo, lo que nos falta es que se cumplan. La presidenta adelantó que en los próximos días presentarán los resultados del Plan Michoacán, implementado tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Curioso: necesitan que maten a un alcalde para implementar un plan de seguridad en todo un estado. ¿No debería ser al revés? ¿No deberíamos tener planes preventivos en lugar de reactivos?
La pregunta que nadie hace
Si la violencia bajó 40% en 15 meses, ¿por qué no sentimos esa paz en las calles? ¿Por qué seguimos viendo noticias de balaceras, levantones y ejecuciones casi a diario? Tal vez la respuesta está en la concentración: cuando siete estados tienen más de la mitad de los homicidios, el resto del país puede vivir relativamente en paz mientras esos siete siguen en guerra. No es que hayamos resuelto el problema, es que lo hemos empujado a ciertas regiones. Y eso, amigos, no es solución, es maquillaje geográfico. La verdadera prueba llegará cuando esos siete estados dejen de ser los eternos protagonistas de la violencia. Mientras tanto, celebrar una reducción del 40% sin preguntar dónde está concentrado el otro 60% es como festejar que se te apagó un incendio en la cocina mientras el resto de la casa sigue en llamas.


