5.3 C
San Luis Potosí
domingo, enero 11, 2026

El Báltico se convierte en campo de batalla submarino

Letonia aborda un buque tras otro sabotaje a cables, mientras la OTAN mira a Rusia

Destacadas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

TL;DR

  • Letonia abordó un buque tras dañarse un cable de telecomunicaciones cerca de Liepaja
  • Finlandia ya había incautado otro barco sospechoso de sabotaje el día de Nochevieja
  • Más de una docena de cables han sido dañados en el Báltico desde 2022
  • La OTAN ha reforzado presencia con fragatas, aeronaves y drones navales

El mar que ya no conecta, desconecta

El Báltico se está convirtiendo en el escenario de una guerra silenciosa donde los cables submarinos son las víctimas y nadie quiere levantar la mano para decir «yo fui». Este domingo, la policía de Letonia abordó un buque como parte de la investigación por la rotura de un cable de telecomunicaciones que ocurrió el pasado viernes. Según Elpais, el daño se produjo cerca del puerto de Liepaja, la tercera ciudad más poblada del país, y afectó a una infraestructura privada. Lo curioso: los usuarios letones no se vieron afectados, lo que sugiere que el cable tenía redundancia o que el sabotaje (si es que lo fue) fue más simbólico que efectivo.

Patrón o coincidencia demasiado conveniente

Aquí es donde la cosa se pone interesante. El incidente en Letonia ocurrió apenas dos días después de que Finlandia incautara el buque Fitburg, con bandera de San Vicente y las Granadinas, sospechoso de sabotear otro cable que conecta Helsinki con Estonia. El barco viajaba de Rusia a Israel y ya hay un marino azerbaiyano detenido. ¿Coincidencia? En el Báltico ya nadie cree en coincidencias. Desde que Rusia lanzó la invasión de Ucrania en 2022, la región ha visto una serie «sospechosamente conveniente» de cortes en cables eléctricos, de telecomunicaciones y gasoductos. Más de una docena en dos años, para ser exactos.

La OTAN mira, pero no ve (o no quiere ver)

La alianza militar ha reforzado su presencia con fragatas, aeronaves y drones navales, pero parece que están jugando al gato y al ratón con un felino que conoce cada rincón del acuario. El Centro Nacional de Gestión de Crisis lituano indicó que el cable dañado conecta Sventoji (Lituania) con Liepaja (Letonia), dos localidades separadas por apenas 65 kilómetros. La primera ministra letona, Evika Silina, dijo en X que «está en contacto con el Centro de Gestión de Crisis», mientras la policía estatal investiga. Lo revelador: «Por el momento, ni el buque ni su tripulación están detenidos; están cooperando con la policía». O sea, abordaron, preguntaron, y todos son buena onda.

El juego geopolítico de las profundidades

Lo que nadie dice en voz alta pero todos piensan: esto huele a guerra híbrida. Dañar cables submarinos es como cortar venas en el cuerpo digital de Europa. No mata de inmediato, pero debilita, crea incertidumbre y manda un mensaje claro: «Podemos llegar a donde quieran esconder su infraestructura crítica». La pregunta incómoda: si realmente hay un actor estatal detrás de esto, ¿por qué la OTAN no ha tomado medidas más contundentes? ¿Es que las pruebas no son concluyentes o la conclusión es demasiado peligrosa?

La nueva normalidad: sabotajes como paisaje

Lo más preocupante es cómo nos estamos acostumbrando a esto. «Más de una docena de cables submarinos han sido dañados en el Báltico», reporta Elpais como si fuera el parte meteorológico. La región está en «alerta máxima», pero la alerta ya lleva dos años sonando. ¿En qué momento dejamos de sorprendernos? El patrón es claro: incidentes frecuentes, barcos sospechosos, detenciones ocasionales, pero nunca un responsable claro. Es la guerra perfecta: todos saben quién podría estar haciéndolo, nadie puede probarlo, y la infraestructura sigue cayendo como dominó.

¿Cooperación o teatro naval?

La policía letona dice que el buque abordado «está cooperando». Finlandia tiene a un marino detenido. La OTAN patrulla con más barcos. Pero los cables siguen rompiéndose. Aquí hay dos posibilidades: o los servicios de inteligencia occidentales son notablemente incompetentes para proteger infraestructura crítica, o están jugando un juego más largo del que podemos ver. La tercera opción, la que nadie quiere considerar, es que quizás algunos de estos «sabotajes» no sean lo que parecen, sino pruebas de capacidad, mensajes cifrados o incluso falsas banderas dentro de una guerra de información que se libra tanto en la superficie como en las profundidades.

Mientras tanto, en el Báltico, cada cable roto es un recordatorio de que las guerras del siglo XXI no se libran solo con tanques y aviones, sino con cortadores submarinos y barcos de carga que viajan de Rusia a Israel con escalas técnicas en la infraestructura crítica europea. Y la pregunta que queda flotando como un cable dañado: ¿cuántas «coincidencias» más necesitamos para llamar a las cosas por su nombre?


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Publicidad -spot_img

Más noticias

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias