TL;DR
- AMLO rompe 15 meses de silencio político para defender a Nicolás Maduro
- Califica la intervención estadounidense como «prepotente atentado a la soberanía»
- Le dice a Trump que mande «al carajo a los halcones» y le recuerda a Benito Juárez
- Sheinbaum sigue la línea mientras Trump amenaza con «hacer algo» con México
- La crisis venezolana revive las tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos
El retiro que duró lo que un suspiro
Andrés Manuel López Obrador juró que se retiraba de la política en septiembre de 2024. «Me voy a mi ranchito», dijo, o algo por el estilo. Pero resulta que las convicciones libertarias -así, entre comillas- son más fuertes que cualquier promesa de retiro. Este sábado, después de 15 meses de silencio político, el expresidente reapareció como si nada para meterse en uno de los líos diplomáticos más espinosos del continente: la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos.
Según El País, AMLO difundió un mensaje en redes sociales donde calificó la intervención militar estadounidense como «prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente». Lo curioso es el timing: justo cuando Donald Trump anunciaba que Maduro había sido «capturado y trasladado fuera de Venezuela» para ser juzgado por narcoterrorismo y corrupción.
La clase de historia que nadie pidió
En su mensaje, López Obrador se puso pedagógico. «Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial», soltó. Luego vino la parte donde le da consejos a Trump como si fuera su tutor político: «Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones».
Ahí está lo interesante: el mismo hombre que durante seis años tuvo una relación de amor-odio con Trump ahora le habla con tono de maestro de primaria. Y no se le olvidó la frase de cajón: «Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX». Porque claro, cuando se trata de lecciones de soberanía, qué mejor que citar al Benemérito desde la comodidad del retiro.
El cierre fue la cereza del pastel: «Por ahora no le mando un abrazo». Como si los abrazos fueran moneda de cambio diplomático. Recordemos que durante su mandato, AMLO y Trump mantuvieron una dinámica extraña donde los abrazos (virtuales y reales) servían para suavizar tensiones que iban desde el muro fronterizo hasta el T-MEC.
Sheinbaum: entre la lealtad y la realidad
Mientras AMLO jugaba al estadista retirado, Claudia Sheinbaum tenía que lidiar con la parte fea de la ecuación. Horas después de las declaraciones del expresidente, Trump apuntó directamente a México en una entrevista con Fox News: «[Sheinbaum] es una buena mujer, pero los carteles están controlando México. Ella no lo está controlando. Algo va a tener que hacerse con México».
La respuesta de Sheinbaum fue de manual de relaciones públicas: «Hay comunicación, hay entendimiento en temas de seguridad que se ha establecido en varias ocasiones». O sea, «todo está bien, seguimos platicando». Pero la verdad es que el mensaje de Trump es una amenaza velada -o no tan velada- que conecta directamente la crisis venezolana con la seguridad mexicana.
Cuando le preguntaron sobre las relaciones con el nuevo gobierno de transición en Venezuela controlado por Estados Unidos, Sheinbaum dijo que «hay que revisarlo con el equipo de Gobierno, con la SRE y evidentemente dentro del marco constitucional de nuestro país». Traducción: no tenemos ni idea qué vamos a hacer, pero suena bien decir que seguiremos la Constitución.
La sombra que nunca se fue
Lo más revelador de este episodio no es la posición de México sobre Venezuela -que era predecible-, sino cómo AMLO sigue siendo la voz que marca la pauta incluso en retiro. Este es su segundo aparecimiento público desde que dejó Los Pinos: el primero fue para presentar su libro «Grandeza», y este para meterse en un conflicto internacional de alto voltaje.
El mensaje deja claro que, aunque formalmente se retiró, políticamente sigue presente. Y lo hace en un tema donde Sheinbaum parece seguirle el paso más por lealtad que por convicción propia. La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado que básicamente parafraseaba lo dicho por AMLO: llamado a respetar el derecho internacional, principios de la ONU, cesar agresiones contra Venezuela.
Pero aquí hay un detalle que pica: mientras México defiende la soberanía venezolana, Trump amenaza con «hacer algo» sobre la soberanía mexicana. Es como jugar ajedrez en dos tableros simultáneos y perder en ambos.
Las preguntas incómodas que nadie hace
Primera: ¿realmente le conviene a México meterse en este pleito? Venezuela lleva años siendo un dolor de cabeza diplomático, con un gobierno cuestionado internacionalmente y una crisis humanitaria de proporciones épicas. Defender a Maduro -capturado por narcoterrorismo, según Estados Unidos- no es exactamente la causa más popular del continente.
Segunda: ¿hasta qué punto la postura de AMLO responde a convicciones ideológicas genuinas y hasta qué punto es un intento de mantener relevancia política? El timing es sospechoso: justo cuando el mundo entero habla de la captura de Maduro, ahí aparece el expresidente con su mensaje bien preparado.
Tercera: ¿qué pasa si Trump decide que «hacer algo con México» significa más que palabras? Las amenazas sobre los carteles no son nuevas, pero en el contexto de una intervención militar en Venezuela, adquieren un peso diferente. Sheinbaum dice que las relaciones de seguridad son «muy buenas», pero Trump acaba de decir que los carteles «controlan México». Alguien está mintiendo, o al menos viendo realidades paralelas.
Lo cierto es que este episodio revela una verdad incómoda: AMLO puede haberse retirado, pero su sombra sigue siendo larga. Y en la diplomacia mexicana, como en el fútbol, a veces los suplentes juegan siguiendo las instrucciones del técnico que ya se fue.


