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domingo, enero 11, 2026

AMLO reaparece para defender a Maduro y mandar a Trump al carajo

El expresidente rompe su retiro político para condenar la intervención en Venezuela mientras Trump amenaza a México

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TL;DR

  • AMLO reaparece tras 16 meses de retiro político para condenar la captura de Maduro
  • El expresidente llama a Trump a ‘mandar al carajo a los halcones’ y respetar la soberanía
  • Sheinbaum mantiene postura oficial mientras Trump amenaza que ‘algo va a tener que hacerse con México’
  • La crisis revive la tensión histórica entre la doctrina Juárez y la política exterior estadounidense

El retiro que duró lo que un suspiro geopolítico

Andrés Manuel López Obrador juró que se retiraba de la política en septiembre de 2024. Dieciséis meses después, la crisis venezolana le arrancó del ostracismo como si fuera una emergencia nacional. Según reporta El País, el expresidente reapareció este sábado para condenar lo que llama «prepotente atentado» a la soberanía de Venezuela y el «secuestro» de Nicolás Maduro. Lo interesante no es solo que rompió su promesa de retiro, sino cómo lo hizo: con un mensaje directo a Donald Trump que mezcla advertencia, consejo no solicitado y una dosis de sarcasmo diplomático.

La carta a Trump: entre Juárez y el carajo

El mensaje de AMLO es un pastiche de principios históricos y lenguaje coloquial. Por un lado, invoca a Benito Juárez y su famoso «el respeto al derecho ajeno es la paz». Por otro, le dice a Trump que «mande al carajo a los halcones». La contradicción está servida: ¿cómo reconciliar el lenguaje diplomático del siglo XIX con el «al carajo» del siglo XXI? Más allá del estilo, el fondo es claro: López Obrador ve en la captura de Maduro un precedente peligroso que podría aplicarse a cualquier gobierno que no se alinee con Washington.

Lo curioso es el timing. Trump anuncia la captura de Maduro por narcoterrorismo y corrupción, y horas después AMLO reaparece. No es coincidencia. El expresidente sabe que esta intervención militar estadounidense revive fantasmas latinoamericanos: las invasiones a Panamá, Granada, la doctrina Monroe actualizada. Su mensaje no es solo sobre Venezuela; es una advertencia sobre lo que podría venir para otros gobiernos de la región.

Sheinbaum entre la espada y la pared

Mientras AMLO habla claro, Claudia Sheinbaum camina sobre cáscaras de huevo. La presidenta mexicana sale del paso diciendo que las relaciones de seguridad con Estados Unidos son «muy buenas», pero Trump ya lanzó la advertencia: «[Sheinbaum] es una buena mujer, pero los carteles están controlando México. Ella no lo está controlando. Algo va a tener que hacerse con México». El mensaje es transparente: si no cooperas con nuestra política exterior, tu problema de seguridad interna se convierte en nuestro pretexto para intervenir.

Sheinbaum responde con la fórmula burocrática perfecta: «Hay que revisarlo con el equipo de Gobierno, con la SRE y evidentemente dentro del marco constitucional». Traducción: no quiero quemarme con Washington, pero tampoco quiero que me acusen de traicionar los principios de la política exterior mexicana. El País documenta que la SRE ya emitió un comunicado llamando a respetar el derecho internacional, pero es el tipo de declaración que todos escriben y nadie lee.

El abrazo que nunca llegó (y la advertencia que sí)

AMLO cierra su mensaje con un detalle que parece menor pero carga simbolismo: «Por ahora no le mando un abrazo». Para quien no lleve la cuenta, el «abrazo» era su saludo característico a Trump durante su presidencia, incluso cuando las relaciones estaban tensas. Su ausencia ahora marca distancia, pero también estrategia: quiere diferenciarse de Sheinbaum sin dejarla completamente sola.

El problema de fondo es que México queda atrapado en una pinza geopolítica. Por un lado, la tradición diplomática mexicana de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Por otro, la realidad de compartir 3,200 kilómetros de frontera con la potencia que acaba de secuestrar a un presidente extranjero. AMLO puede darse el lujo de hablar claro porque ya no gobierna. Sheinbaum tiene que navegar entre principios y pragmatismo, sabiendo que cualquier desliz puede costarle caro.

La pregunta incómoda que nadie hace

Aquí está lo que realmente debería preocuparnos: si Estados Unidos puede capturar a un presidente extranjero y trasladarlo a su territorio para juzgarlo por narcoterrorismo, ¿dónde trazan la línea? ¿Qué impide que mañana decidan que algún funcionario mexicano también califica como «narcoterrorista»? AMLO lo intuye cuando habla de «tiranía mundial», pero se queda en la retórica.

El verdadero riesgo no es que México rompa con Estados Unidos – eso sería suicida económico -, sino que la doctrina de intervención se normalice. Que dentro de unos años, la captura de líderes extranjeros sea tan común como los drones sobre Pakistán. López Obrador reaparece no solo para defender a Maduro, sino para recordar que algunas líneas rojas todavía existen. El problema es que Trump parece haber olvidado cómo se leen los mapas.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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