TL;DR
- El Real Madrid cierra 2025 como líder de la ACB con 12 victorias y solo 1 derrota
- La victoria 80-91 en Murcia expuso la inconsistencia del UCAM, una de las sensaciones del año
- Facundo Campazzo lideró el juego en su regreso a Murcia, mientras Alex Len se reivindicó sin Tavares
- Los fallos en tiros libres y la desaparición de figuras murcianas sellaron el destino del partido
El líder que nadie sorprende (y eso es el problema)
El Real Madrid termina 2025 en lo más alto de la ACB. Suena a noticia de cada año, ¿verdad? Pero esta vez hay un detalle que pica: según El País, lo hace con 12 victorias y una única derrota. La que desperdició en Vitoria con una renta de 20 puntos. Ahí está el meollo: el Madrid no es invencible, pero tiene la consistencia que otros solo sueñan. La victoria 80-91 en Murcia no fue un partido cualquiera: fue el golpe de realidad que necesitaba la ACB para recordarnos que las sorpresas son bonitas, pero la regularidad es lo que gana ligas.
Murcia: la sensación que se desinfla cuando importa
El UCAM Murcia llegaba a este partido como una de las sensaciones de la temporada. Habían mostrado un nivel que los ponía en el mapa. Pero contra el Madrid, según el reporte de El País, «mostró un nivel inferior al exhibido durante la competición». No es solo que perdieran: es que Michael Forrest fue el único que dio la talla, con David DeJulius y Dylan Ennis «desaparecidos». Cuando el partido pide carácter, algunos jugadores se esfuman. Y luego están los tiros libres fallados. En baloncesto profesional, fallar tiros libres no es un error técnico: es un problema mental. Es la presión que te gana antes de que el rival lo haga.
Campazzo y Len: cuando los suplentes toman el mando
Facundo Campazzo no pudo tener mejor regreso a Murcia. El base argentino no solo dirigió el juego: anotó en momentos clave, especialmente en un tercer cuarto que El País califica de «sobresaliente». Pero el verdadero dato interesante viene cuando Campazzo descansa. Ahí entra Andrés Feliz. Y sobre todo, ahí aparece Alex Len. Con Tavares cargado de personales (cuatro faltas con seis minutos para el final del tercer cuarto), Len jugó «uno de sus mejores partidos desde su llegada», con 12 puntos y 6 rebotes en momentos clave. Esto es lo que define a un equipo campeón: no dependen de una sola estrella. Cuando el titular falla, el suplente responde. Cuando el extranjero descansa, el local aparece.
La diferencia entre ser bueno y ser constante
El Madrid ganó en Murcia siendo «muy serio en defensa y lúcido en ataque». Suena a manual de baloncesto básico, ¿no? Defensa sólida, ataque inteligente. Pero fíjate en el detalle: el UCAM Murcia quería ganar para terminar el año en lo más alto de la tabla también. Tenían la oportunidad. Tenían el momento. Y se les escapó entre fallos en tiros libres y jugadores que no aparecieron cuando más se necesitaban. El Madrid, en cambio, cerró el partido con una canasta en penetración y un triple de Alberto Abalde. Frío. Calculado. Efectivo. No es que el Madrid sea invencible: es que sabe ganar incluso cuando no juega su mejor baloncesto. Y esa es la lección que Murcia (y el resto de la ACB) necesita aprender.
La única derrota que duele más que las victorias
El balance final: 12-1. La única derrota, en Vitoria, desperdiciando 20 puntos de ventaja. Ese dato duele más que cualquier victoria celebra. Porque muestra la única vulnerabilidad real del Madrid esta temporada: la arrogancia. Cuando creen que tienen el partido ganado, se relajan. Y en Vitoria, les costó caro. Pero aquí está lo interesante: esa derrota no los hundió. Al contrario: les sirvió de lección. Ganaron al Unicaja y ahora a Murcia. Aprendieron del error. Mientras, el UCAM Murcia tiene que aprender que una buena racha no te hace equipo grande. Lo que te hace grande es levantarte después de una mala noche. Y contra el Madrid, tuvieron su mala noche. La pregunta incómoda: ¿sabrán levantarse?


