TL;DR
- El plazo para activar el buzón vence el 31 de diciembre de 2025
- A partir del 1 de enero de 2026 habrá multas por no tenerlo activo
- Es obligatorio para quienes emiten facturas o reciben nómina
- Se necesitan correo y celular confirmados para que sea válido
- El año pasado hubo prórroga, pero esta vez parece que no
El reloj corre y el SAT no perdona
Si creías que el SAT te iba a dar otra prórroga como el año pasado, mejor no te confíes. Según reporta Elpais, el plazo para habilitar el Buzón Tributario vence el 31 de diciembre de 2025 y a partir del 1 de enero de 2026, no tenerlo activado puede derivar en multas económicas. La cosa va en serio: el fisco mexicano quiere tu correo y tu número de celular, confirmados y validados, porque según ellos esto «brinda mayor certeza jurídica y reduce tiempos y costos». Suena bonito, pero la realidad es que si no lo haces, te pueden caer sanciones conforme al Código Fiscal de la Federación.
¿Quiénes están en la mira del SAT?
Aquí es donde viene lo interesante. No todos tienen que hacerlo, pero sí la mayoría. Según la información de Elpais, están obligados todas las personas físicas y morales inscritas en el RFC que cumplan ciertas condiciones: si has emitido comprobantes fiscales digitales de ingresos, si has recibido CFDI de nómina en los últimos 12 meses, o si te inscribiste en el RFC, reanudaste actividades o actualizaste tu régimen para tributar en el Régimen Simplificado de Confianza. O sea, básicamente cualquier persona que tenga actividad económica formal.
Pero hay excepciones que parecen diseñadas para confundir más que para aclarar. Las personas físicas sin obligaciones fiscales, sin actividad económica o con suspensión de actividades pueden habilitarlo de forma opcional. Lo mismo aplica para las personas morales con suspensión de actividades. Y aquí viene el detalle curioso: las personas físicas que tributan en el régimen de salarios y que hayan obtenido ingresos menores a 400,000 pesos en el ejercicio inmediato anterior pueden optar por no habilitarlo. ¿Cuánta gente sabe realmente si sus ingresos del año pasado fueron menores a 400 mil pesos? ¿Y cuántos van a preferir no habilitarlo por miedo a que el SAT los empiece a buscar más activamente?
El proceso: más complicado de lo que parece
El SAT dice que es sencillo, pero la realidad es que el proceso tiene sus bemoles. Para habilitar el buzón necesitas ingresar al portal del SAT con RFC y contraseña, además de e.firma o e.firma portable. Las personas morales deben contar obligatoriamente con e.firma. Hasta ahí, normal.
Pero luego viene lo bueno: tienes que registrar y confirmar dos medios de contacto: un correo electrónico y un número de teléfono celular. La plataforma permite registrar hasta cinco correos, pero la activación solo es válida cuando ambos medios están confirmados. El correo se valida mediante un enlace que el SAT envía y que caduca en 72 horas. El celular requiere un código por SMS que debes capturar en la sección de Configuración del Buzón Tributario. Si falta alguno de estos dos medios, el trámite se considera incompleto.
Aquí hay varias preguntas incómodas: ¿Qué pasa con la gente que no tiene celular? ¿O con los que tienen correo pero no lo revisan frecuentemente? ¿Y si el SMS nunca llega porque el servicio de telefonía falla? El SAT asume que todos tenemos acceso a tecnología y conectividad constante, pero en un país donde según el INEGI solo el 70.1% de la población usa internet, esa suposición es bastante optimista.
La multa: la amenaza que nadie quiere conocer
Lo más curioso del artículo de Elpais es que justo donde debería decir de cuánto es la multa, el contenido se trunca. Dice «De cuánto es la multa por no habilitar el Buzón Tributario A partir del 1 de enero de 2026, no habilitar el Buzón Tributario o señalar me…» y se corta. ¿Casualidad? ¿O estrategia para generar más clicks? El caso es que la amenaza está ahí, pero el monto exacto queda en el misterio.
Lo que sí sabemos es que el SAT ya ha estado recordando a los contribuyentes desde diciembre. El 23 de diciembre, su cuenta de Twitter publicó: «Recuerda habilitar tu Buzón Tributario y actualizar tus medios de contacto antes del 31 de diciembre. Desde el 1 de enero de 2026, el incumplimiento de esta obligación puede derivar en sanciones. 👉 Hazlo hoy y evita contratiempos.» El mensaje es claro: o lo haces, o te multamos.
La digitalización forzada: ¿avance o carga?
El SAT insiste en que el Buzón Tributario «simplifica la notificación de actos administrativos y el envío de mensajes de interés de manera ágil y segura». Según ellos, a través del Buzón pueden notificar requerimientos de información, resoluciones y actos administrativos, mientras que los contribuyentes pueden presentar promociones, avisos y atender trámites fiscales sin necesidad de acudir de manera presencial.
En teoría suena bien: menos filas, menos trámites presenciales, más eficiencia. Pero en la práctica, esto representa otra carga para los contribuyentes, especialmente para los pequeños negocios y personas que no son tan hábiles con la tecnología. Y lo más preocupante: convierte la comunicación con el fisco en algo unilateral. El SAT te notifica cuando quiere, y tú tienes que estar pendiente de tu buzón digital. Si no lo revisas, te llegan multas, requerimientos o notificaciones que pueden caducar sin que te des cuenta.
Lo que realmente está en juego aquí no es solo la comodidad de no ir a una oficina del SAT, sino el control sobre la comunicación fiscal. El fisco mexicano se está asegurando de tener un canal directo a cada contribuyente, con la capacidad de notificar lo que sea, cuando sea. Y si no estás en ese canal, te multan. Suena menos a modernización y más a vigilancia fiscal con pasos extra.
La pregunta incómoda que nadie hace
Si el Buzón Tributario es tan beneficioso para los contribuyentes, ¿por qué hay que amenazar con multas para que la gente lo active? ¿Por qué no simplemente convencer a la gente de sus ventajas? La respuesta es obvia: porque muchos preferirían no tenerlo. Preferirían mantener cierta distancia del SAT, cierto control sobre cuándo y cómo interactúan con el fisco.
La digitalización forzada del SAT tiene un costo oculto: la pérdida de privacidad y el aumento del control estatal sobre los contribuyentes. Cada correo validado, cada número de celular confirmado, es un punto más de contacto que el gobierno tiene sobre ti. Y en un país donde la filtración de datos personales de contribuyentes ya ha ocurrido antes, esa preocupación no es paranoia: es precaución.
Así que mientras te apuras a activar tu buzón antes del 31 de diciembre, pregúntate: ¿realmente esto me beneficia, o simplemente le hace la vida más fácil al SAT para encontrarme cuando quiera? La respuesta probablemente sea ambas, pero solo una de las partes tiene el poder de multarte si no juegas su juego.


