TL;DR
- Pankaj Mishra destapó la hipocresía occidental tras Gaza y el colapso del régimen moral post-Holocausto
- Giuliano da Empoli advirtió sobre depredadores que asaltan el viejo orden mientras las élites europeas lo escuchan atentamente
- Curtis Yarvin se convirtió en el ideólogo de los MAGA con su ‘Ilustración oscura’ y su llamado a tomar la ‘píldora roja’
- Lea Ypi cuestionó qué tipos de libertad son posibles bajo coacción en un mundo cada vez más autoritario
- Susan C. Stokes analizó por qué votos que buscan mejorar la democracia terminan hiriéndola de muerte
- Gabriel Zucman defendió un impuesto para los súper ricos en medio de la desigualdad galopante
La hipocresía occidental ya no pasa desapercibida
Pankaj Mishra le puso nombre a lo que muchos intuían pero pocos se atrevían a decir en voz alta: tras Gaza, Occidente tiene que afrontar su propia hipocresía. Según El País, el escritor indio argumenta que el régimen moral nacido del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial «habría encontrado ahí su tumba». La pregunta incómoda que lanza Mishra es brutal: ¿cómo seguir aferrándonos a un universalismo moral cuando la política internacional sigue guiándose por una razón de Estado «particularista»? O peor aún, ¿cómo mantener la dignidad humana como guía cuando no damos igual valor a todas las víctimas?
Depredadores al asalto del viejo orden
Mientras Mishra cuestiona los cimientos morales, Giuliano da Empoli describe un panorama apocalíptico: «Una época se desmorona, columnas de polvo y humo se levantan por doquier por el violento asalto de depredadores despiadados al viejo foro». Lo interesante -y preocupante- es que este intelectual italiano no es un marginal: es «escuchado con atención por las élites y ampliamente seguido por las ciudadanías». Da Empoli conjuga «lucidez de análisis con dotes de comunicación cristalina y seductora», lo que explica su influencia en Europa. El mensaje es claro: los depredadores están aquí, y algunos los estamos escuchando como si fueran profetas.
La ‘Ilustración oscura’ y la píldora roja de los MAGA
Si da Empoli habla de depredadores, Curtis Yarvin es quizás uno de ellos. El filósofo, cabeza visible de la llamada «Ilustración oscura», se ha convertido en el ideólogo de los MAGA, animando a tomar «la píldora roja de ‘Matrix’ para ver los errores del progresismo». Aquí hay una ironía digna de análisis: mientras algunos intelectuales advierten sobre los peligros del autoritarismo, otros como Yarvin construyen el marco teórico para justificarlo. Su éxito nos dice algo perturbador sobre nuestro momento histórico: las ideas que cuestionan la democracia liberal encuentran audiencias ávidas, especialmente entre quienes se sienten excluidos o traicionados por el «establishment».
¿Libertad bajo coacción o coacción disfrazada de libertad?
En medio de este panorama, la politóloga albanesa Lea Ypi se pregunta qué tipos de libertad son posibles bajo coacción. Su pregunta no es abstracta: en un mundo donde los autoritarismos se visten de democracias y las democracias adoptan rasgos autoritarios, la línea entre libertad y coacción se difumina. Ypi nos obliga a cuestionar si realmente vivimos en sociedades libres o si simplemente hemos internalizado las coacciones hasta el punto de confundirlas con elecciones personales.
Cuando el remedio es peor que la enfermedad
Susan C. Stokes, politóloga estadounidense, ahonda en una paradoja democrática: «por qué hay tantos votos que quieren mejorar la democracia y acaban hiriéndola de muerte». Esta es quizás la contradicción más dolorosa de nuestro tiempo. Ciudadanos frustrados con sistemas políticos que no responden a sus necesidades terminan votando por opciones que, prometiendo arreglar la democracia, la debilitan aún más. Stokes pone el dedo en la llaga de la desilusión democrática: cuando la gente pierde la fe en las instituciones, se vuelve vulnerable a los cantos de sirena de quienes ofrecen soluciones mágicas – generalmente a costa de derechos y libertades.
El impuesto que nadie quiere pero todos necesitan
Cierra la lista Gabriel Zucman, el economista francés que defiende «un impuesto para los muy ricos». En un mundo donde la desigual económica alcanza niveles históricos, la propuesta de Zucman parece de sentido común. Pero aquí está el detalle: mientras la evidencia económica apunta a la necesidad de gravar más a los súper ricos, la realidad política muestra una resistencia feroz a cualquier medida en ese sentido. Zucman representa esa brecha entre lo que los datos dicen que deberíamos hacer y lo que el poder permite que hagamos.
¿Estamos escuchando o solo buscando eco?
Lo que estos seis pensadores tienen en común es que hablan de fracturas: la fractura entre el discurso moral occidental y su práctica, la fractura entre élites y ciudadanos, la fractura entre democracia ideal y democracia real. El problema, claro, es que cada quien escucha solo a los pensadores que confirman sus prejuicios. Los progresistas leen a Mishra y Zucman, los conservadores a Yarvin, las élites ilustradas a da Empoli. Y así seguimos, en cámaras de eco intelectuales, mientras las fracturas que estos pensadores diagnostican se hacen más profundas. La pregunta incómoda que queda flotando es: ¿realmente queremos entender el mundo que se desmorona, o solo buscamos intelectuales que nos digan que tenemos razón?


