TL;DR
- California vive su Navidad más lluviosa en medio siglo justo después de los incendios forestales
- Texas registró su Nochebuena más cálida con 26°C mientras Nueva York espera más de 25 cm de nieve
- Al menos 4 muertos y 32 millones bajo alerta de inundación en plena temporada navideña
- Más de 500 vuelos cancelados en el fin de semana más viajero del año
El país que no sabe si ponerse shorts o chamarra
Estados Unidos está pasando una Navidad climáticamente esquizofrénica. Mientras en Texas la gente celebraba la Nochebuena con temperaturas de 26 grados -la más cálida de los últimos tiempos-, en California el agua caía con una furia que no se veía desde hace medio siglo. Elpais documenta cómo el país entero parece haber perdido el libreto de diciembre: calor donde debería hacer frío, diluvios donde apenas llovizna, y nieve que se hace esperar donde siempre llega puntual.
California: el diluvio que llegó después del infierno
La ironía es cruel. Justo cuando California intentaba recuperarse de los incendios forestales que arrasaron miles de hectáreas en enero, llegó la Navidad más lluviosa en 50 años. Los expertos ya lo habían advertido: el suelo quemado por los fuegos tiene menor capacidad de absorción, así que cuando los ríos atmosféricos empezaron a descargar su furia, el resultado fue predeciblemente catastrófico. Elpais reporta que en Wrightwood, una comunidad montañosa de 5,000 habitantes, casi 30 centímetros de lluvia sepultaron casas y autos bajo lodo y escombros. Lo que debería ser agua de vida se convirtió en corriente de destrucción.
El costo humano de una Navidad mojada
Mientras las familias intentaban reunirse para la cena de Navidad, el gobernador Gavin Newsom declaraba estado de emergencia en condados como Orange, Ventura, Los Ángeles y San Bernardino. Al menos 32 millones de personas bajo alerta de inundación, más de 500 vuelos cancelados en el fin de semana más viajero del año, y cuatro muertos confirmados. Entre ellos, James Caravallo, un agente del sheriff que falleció en accidente de tráfico cuando se dirigía a su trabajo. El Departamento de Bomberos de San Bernardino lo dijo claro: «muchas familias no pueden estar juntas en Navidad». La tormenta no solo arrasó con propiedades, sino con tradiciones.
La costa este: esperando a la nieve como si fuera el mesías
Mientras California se ahoga, Nueva York mira al cielo esperando su primera nevada de más de 10 centímetros desde hace casi cuatro años. Según Elpais, ciudades como Filadelfia, Boston y Nueva York podrían acumular más de 25 centímetros de nieve durante la noche del viernes. Wisconsin y Michigan ya están bajo una gran nevada. Parece que el invierno, después de años de ausencias injustificadas, decidió presentarse con todo justo cuando todos esperaban que se portara bien.
Texas: el calor navideño que nadie pidió
Y en el otro extremo del espectro climático, Texas. 26 grados en Nochebuena. Suficiente para que los abetos navideños se sientan fuera de lugar entre shorts y playeras. Mientras en el norte esperan la nieve con ansiedad, en el sur el termómetro marca temperaturas que normalmente reservan para la primavera. El país no solo está dividido políticamente -ahora hasta el clima parece tomar partido.
La pregunta incómoda: ¿esto es la nueva normalidad?
Lo más preocupante no es la tormenta de esta Navidad, sino el patrón que se repite. Incendios históricos seguidos de diluvios históricos. Calor donde debería hacer frío. Nieve que llega tarde o no llega. Elpais señala que el Servicio Meteorológico Nacional alerta de olas de hasta 7.6 metros en el Área de la Bahía de San Francisco, con amenazas de inundación que seguirán este fin de semana. Entre 2.5 y 7.5 centímetros más de lluvia se sumarán a lo ya caído. No es un evento aislado -es el capítulo más reciente de una historia que se repite cada vez con más frecuencia.
Navidad con sabor a emergencia
Esta temporada navideña dejó claro que el clima ya no es tema de conversación de sobremesa, sino de protocolos de evacuación. Familias que en lugar de abrir regalos tuvieron que empacar lo indispensable y salir corriendo. Agentes como Caravallo que en lugar de celebrar con los suyos murieron en el camino al trabajo. Más de medio millón de viajeros con planes navideños truncados por cancelaciones de vuelos. El clima extremo no solo cambió los pronósticos -cambió la forma en que Estados Unidos celebra (o deja de celebrar) la Navidad. Y lo peor es que nadie puede asegurar que el próximo año será diferente.


