TL;DR
- Más de 650 drones y 30 misiles rusos golpearon 13 regiones ucranianas en vísperas de Navidad
- Es el NOVENO ataque a infraestructura energética en 2025 – el patrón ya es rutina
- Las centrales nucleares redujeron potencia, violando normas internacionales de seguridad
- Zelenski denuncia que el ataque ocurre ‘en medio de negociaciones para acabar la guerra’
La Navidad que Rusia decidió apagar
Imagina que estás preparando la cena navideña, decorando el árbol, esperando a la familia. De repente, las luces se apagan. No es un corte común: es el sonido de más de 650 drones y treinta misiles rusos cayendo sobre tu país. Así amaneció Ucrania el 23 de diciembre de 2025, según reporta DW. La alerta aérea en Kiev duró más de cuatro horas – suficiente tiempo para que cualquier celebración se convirtiera en pesadilla.
El noveno round de un combate desigual
Lo que más debería indignarnos no es solo la cifra (650 drones, 30 misiles, 13 regiones, 3 muertos), sino el número que nadie menciona al principio: 9. Sí, este es el NOVENO ataque contra infraestructura energética ucraniana en 2025. Cuando algo se repite nueve veces en un año, ya no es una táctica militar – es una estrategia deliberada de desgaste. El ministro de Energía en funciones, Artem Nekrasov, lo confirmó sin pelos en la lengua: «Se trata del noveno ataque de este tipo en 2025».
La bomba de tiempo nuclear que nadie quiere ver
Aquí viene lo realmente peligroso: las centrales nucleares ucranianas tuvieron que reducir su potencia por los ataques. Nekrasov fue claro: «Los ataques contra la infraestructura que cubre las necesidades propias de electricidad y garantiza el rendimiento de las centrales nucleares constituyen una grave violación de los requisitos internacionales en materia de seguridad nuclear». Traducción: Rusia está jugando con fuego nuclear, literalmente. Y la comunidad internacional mira para otro lado.
La contradicción que huele a gasolina
Zelenski lo dijo sin rodeos: «Un ataque llevado a cabo básicamente en medio de las negociaciones destinadas a acabar con esta guerra». Ahí está el absurdo en toda su crudeza: mientras diplomáticos de ambos lados supuestamente buscan la paz, el ejército ruso lanza su noveno ataque masivo contra infraestructura civil. ¿Negociación o teatro? ¿O ambas cosas? El timing navideño no es casualidad – es un mensaje claro: «Podemos apagarles la luz cuando queramos, incluso en las fechas más familiares».
El patrón que ya conocemos demasiado bien
Lo que DW documenta no es nuevo, pero sí escalofriantemente consistente: atacar en invierno para maximizar el sufrimiento, golpear infraestructura civil para quebrar la voluntad, usar fechas simbólicas para enviar mensajes políticos. Lo que cambia son los números: 650 drones hoy, quizás 700 mañana. Lo que no cambia es la estrategia: hacer la vida imposible a los civiles hasta que la resistencia se agote.
La pregunta incómoda que nadie hace
Si esto es el noveno ataque en 2025, ¿qué hicieron los primeros ocho? ¿Por qué la comunidad internacional sigue permitiendo que un país ataque infraestructura nuclear sin consecuencias serias? ¿Cuántos «novenos ataques» más necesitamos ver antes de que alguien diga «basta»? El Ministerio de Energía ucraniano anunció cortes eléctricos de emergencia – otra vez. Como si fuera normal. Como si apagarles la luz a millones en Navidad fuera solo otro día en la oficina.
Lo más triste no es que Rusia ataque en Navidad. Lo más triste es que ya casi lo esperamos. Cuando el noveno ataque de este tipo en un año genera menos indignación que el primero, algo se ha roto en nuestra capacidad de asombro. Mientras escribo esto, técnicos ucranianos intentan reparar redes eléctricas bajo la amenaza constante de más drones. Y en algún lugar, diplomáticos siguen «negociando». La pregunta real es: ¿negocian la paz, o simplemente el ritmo de la destrucción?


