TL;DR
- Tres civiles muertos y 15 heridos en enfrentamientos entre fuerzas kurdas y sirias en Alepo
- Ambos bandos se acusan de atacar población civil mientras los incendios arrasan barrios
- La Defensa Civil trabaja «en condiciones difíciles» para apagar fuegos bajo fuego cruzado
- Un acuerdo de alto al fuego nocturno que huele más a pausa táctica que a solución
La guerra que se niega a terminar
Alepo arde otra vez. No es noticia nueva, pero cada vez que suena la alarma, la realidad se siente más cruda. Este lunes, según DW, al menos tres personas murieron y 15 resultaron heridas en enfrentamientos entre las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) lideradas por kurdos y las tropas gubernamentales sirias. Entre los heridos, varios niños. La cifra es lo de menos -lo trágico es que esto sigue pasando en 2025, cuando supuestamente la guerra en Siria ya debería ser historia.
El juego de las culpas: todos atacan, nadie es responsable
Aquí viene lo predecible: la agencia oficial siria SANA acusa a las FSD de «bombardear indiscriminadamente» barrios de Alepo con morteros y lanzacohetes. Las FSD, por su parte, dicen que las «facciones leales a Damasco» usan tanques y artillería contra la población. Cada bando tiene su versión, cada uno culpa al otro, y en medio quedan los civiles que no pidieron estar en esta guerra. Lo único cierto son los incendios en Al Yamilia y Sheij Taha, que la Defensa Civil intenta apagar «en condiciones difíciles debido a los continuos ataques». O sea, apagar fuegos mientras te disparan. Así de absurda es la situación.
Los acuerdos que nadie respeta
Farhad Shami, portavoz de las FSD, tiene un dato interesante: según él, sus fuerzas entregaron posiciones a las Fuerzas de Seguridad Interna «de conformidad con el acuerdo del 1 de abril». ¿Y qué pasó con ese acuerdo? Parece papel mojado. Lo mismo que pasará probablemente con el «alto al fuego» que anunció el Ministerio de Defensa sirio en la noche, después de «contactos entre las partes para desescalar la situación». En Siria, los acuerdos duran lo que tarda un comandante en cambiar de opinión. La historia se repite: violencia, muertos, negociaciones de última hora, tregua temporal, y vuelta a empezar.
La matemática macabra de las víctimas
SANA primero reportó dos civiles muertos, luego subió a tres. Las FSD dicen que murió una mujer por ataques gubernamentales. También reportan dos combatientes heridos en un puesto de control. Las cifras bailan según quién las cuente, pero lo que no cambia es que hay gente muriendo en barrios que ya han sufrido demasiado. Sheij Maqsoud y Ashrafie, barrios de mayoría kurda, son otra vez escenario de esta guerra que parece no tener fin. Y mientras los números se discuten, los incendios siguen y la Defensa Civil arriesga la vida para hacer su trabajo.
¿Desescalada o pausa para reagruparse?
El anuncio nocturno del Ministerio de Defensa sirio huele a clásico movimiento táctico: ordenar detener los ataques «luego de que se produjeran contactos entre las partes». Suena bien en papel, pero en el terreno sabe a tregua temporal. En una guerra donde las alianzas cambian más rápido que el clima, un alto al fuego de un día no significa paz. Significa, en el mejor de los casos, un respiro para los civiles atrapados en medio. En el peor, tiempo para que ambos bandos se rearmen y planeen el siguiente round.
La verdad incómoda: Alepo sigue siendo campo de batalla
Lo más revelador de todo esto no son los combates en sí -esos han sido pan de cada día en Siria por más de una década. Lo que debería indignar es que en 2025, con todo lo que el mundo ha visto pasar en Alepo, la ciudad siga siendo escenario de enfrentamientos entre facciones que supuestamente deberían estar trabajando en la reconstrucción. Mientras Europa discute sanciones y la ONU emite comunicados, en los barrios de Alepo la gente sigue escondiéndose de morteros y viendo arder sus casas. La guerra en Siria no terminó -solo cambió de formato. Y Alepo, la ciudad símbolo de la destrucción, sigue pagando el precio.


