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domingo, enero 11, 2026

Siete idiomas que nos siguen diciendo ‘no entiendo’

Civilizaciones enteras nos hablan y no sabemos qué chingados dicen

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TL;DR

  • El epiolmeca mexicano lleva siglos burlándose de los lingüistas
  • El rongo rongo de Isla de Pascua es como un WhatsApp antiguo que nadie puede leer
  • El etrusco tiene alfabeto griego pero mensaje extraterrestre
  • El Disco de Festos es el único ‘meme’ que nadie entiende desde hace 3,500 años
  • La escritura del Indo aparece en sellos como tatuajes misteriosos

Cuando las piedras hablan y nadie entiende el chisme

Imagínate esto: tienes mensajes directos de civilizaciones que desaparecieron hace milenios, escritos en piedra, arcilla y madera. Los puedes ver, tocar, fotografiar en alta resolución. Y aún así, no tienes ni puta idea de qué dicen. Así estamos con siete sistemas de escritura que, según DW, llevan décadas (y en algunos casos siglos) burlándose de los mejores cerebros de la lingüística.

El epiolmeca: nuestro misterio local que no quiere soltarse

Empecemos por casa. La escritura epiolmeca, que surgió en la costa sur del Golfo de México, es como ese vecino que siempre saluda pero nunca te dice su nombre. Svenja Bonmann, lingüista de la Universidad de Colonia, lo explica claro: «hay muy poco material disponible y el contexto es tan incierto que descifrarlo resulta extremadamente difícil». O sea, tenemos pedazos de conversación sin saber quién hablaba, de qué hablaba o por qué hablaba. El famoso «Monstruo de la Tierra», una escultura olmeca de 1,500 años, tiene inscripciones que podrían contener desde recetas de tamales hasta profecías apocalípticas. Y nosotros aquí, nomás viéndole la cara.

Rongo rongo: el WhatsApp antiguo más frustrante del mundo

En la Isla de Pascua, el rongo rongo parece escritura pictográfica con aves, personas y formas ornamentales. Suena bonito hasta que te das cuenta que solo se conserva en unas pocas tablillas de madera, algunas dañadas. Es como encontrar el celular de tu ex con mensajes cifrados: sabes que ahí hay chisme, pero no puedes acceder. Lo más cabrón es que los rapanui que tallaron esos símbolos hace siglos seguramente pensaron «esto lo va a entender cualquiera». Error monumental.

Etrusco: cuando el alfabeto no es suficiente

Aquí está la ironía más grande: el etrusco usa alfabeto griego, así que podemos leer las letras. Pero entender el mensaje es otra historia. Es como si alguien escribiera en español pero usando gramática marciana. La lengua «apenas tiene parientes reconocibles», según DW. O sea, es el primo raro de la familia lingüística que nadie invita a las reuniones. Inscripciones hay, monumentos hay, pero el significado se nos escapa como agua entre los dedos.

El Disco de Festos: el único ‘meme’ que nadie entiende

Este es el caso más frustrante de todos. El Disco de Festos es un objeto ÚNICO de arcilla del segundo milenio antes de Cristo con símbolos estampados en espiral. Único. Sin copias, sin versiones, sin nada parecido. Como encontrar un tuit de hace 3,500 años sin contexto, sin respuestas, sin nada. «Precisamente por ser una pieza aislada resulta casi imposible de descifrar de manera sistemática», dice el reporte. O sea, es el acertijo perfecto: una pregunta sin posibilidad de respuesta.

La escritura del Indo: sellos con mensajes mini

La civilización Harappa, en lo que hoy es Pakistán y noroeste de India, dejó cientos de sellos y fragmentos de cerámica con escritura. El problema: «casi siempre en secuencias extremadamente cortas». Ni siquiera sabemos si es un lenguaje completo o solo un sistema simbólico. Es como esos tatuajes que la gente se hace en idiomas que no entienden: bonitos, misteriosos, pero vacíos de significado para quien los ve.

Lineal A y protoelamita: los otros fantasmas

De la cultura minoica en Creta tenemos tres sistemas de escritura. Solo desciframos el Lineal B porque resultó ser griego antiguo. Los jeroglíficos cretenses y el Lineal A siguen siendo fantasmas en el armario. Y el protoelamita de Irán tiene signos bien catalogados, pero las tablillas están fragmentadas y la lengua «no encaja en ninguna familia lingüística conocida». Como ese familiar lejano que aparece en el árbol genealógico y nadie sabe de dónde salió.

La paradoja tecnológica: tenemos más herramientas y menos respuestas

Lo más irónico de todo esto es que vivimos en la era de la inteligencia artificial, computadoras que procesan más datos en un segundo que un humano en toda su vida, y aún así estos siete sistemas de escritura se ríen de nosotros. DW documenta que «pese al uso de alta tecnología e inteligencia artificial», los enigmas persisten. Bonmann lo dice mejor: «Para mí es muy atractivo tener delante un rompecabezas lingüístico tan exigente que incluso las mentes más brillantes han fracasado en descifrar».

Aquí está el verdadero problema: no es que no tengamos tecnología. Es que no tenemos contexto. No tenemos suficiente material. No tenemos la llave cultural que abra estas cerraduras lingüísticas. Y mientras tanto, mensajes de reyes, sacerdotes, comerciantes y artistas de civilizaciones desaparecidas siguen esperando a que alguien, algún día, entienda lo que quisieron decirnos. Lo más triste es que quizás nunca lo sabremos. Y esas voces del pasado seguirán hablando al vacío, en idiomas que el tiempo convirtió en jeroglíficos mudos.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

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