TL;DR
- Siete elefantes murieron arrollados por un tren en Assam, India, a las 2:17 am del sábado
- El accidente ocurrió fuera de las zonas con restricciones de velocidad, según las autoridades ferroviarias
- India tiene 22,000 elefantes salvajes, 4,000 solo en Assam donde ocurrió el choque
- La deforestación obliga a los elefantes a aventurarse más lejos, aumentando conflictos con humanos
La madrugada que terminó con siete gigantes
Las 2:17 am del sábado en Assam, noreste de India, marcaron el momento exacto en que un tren de pasajeros que iba de Mizoram a Nueva Delhi se convirtió en una máquina de muerte. Siete elefantes muertos, un octavo herido y cinco vagones descarrilados. Según DW, el conductor activó el freno de emergencia al ver la manada, pero era demasiado tarde. Lo curioso: el accidente ocurrió fuera de las zonas donde existen restricciones de velocidad para proteger a los elefantes. Como si los animales supieran leer los letreros que dicen «aquí sí, aquí no».
El cuento de nunca acabar
Lo más frustrante de esta tragedia es que no es nueva, ni sorprendente, ni siquiera excepcional. Las autoridades indias «introdujeron restricciones de velocidad en las cañadas por donde se desplazan los elefantes», según el mismo reporte de DW. Pero este último accidente se produjo fuera de dichas zonas. ¿Y entonces? ¿Los elefantes deberían llevar GPS para saber dónde están las zonas seguras? La realidad es más cruda: la deforestación y la actividad inmobiliaria cerca de su hábitat obliga a los paquidermos a aventurarse cada vez más lejos en busca de comida. Estamos hablando de animales que pueden recorrer decenas de kilómetros al día, cuyo territorio natural se reduce mientras las vías del tren se expanden.
Los números que nadie quiere ver
India tiene unos 22,000 elefantes en estado salvaje, de los cuales 4,000 viven en Assam, el estado donde ocurrió el choque. Pero esos números son solo la punta del iceberg. Según datos del Parlamento indio citados por DW, 629 personas murieron en accidentes con elefantes en toda India en 2023 y 2024. Es una guerra silenciosa donde todos pierden: los elefantes mueren atropellados, los humanos mueren en encuentros violentos, y el ecosistema se desmorona. Y mientras tanto, los trenes siguen pasando, las vías siguen ahí, y los hábitats siguen desapareciendo.
La ironía de las «soluciones»
Kapinjal Kishore Sharma, portavoz de los ferrocarriles indios, explicó que el accidente ocurrió fuera de las zonas con restricciones. Como si eso fuera un consuelo. ¿De qué sirven las restricciones en ciertas áreas si los elefantes no viven en corrales delimitados? La lógica es absurda: «Aquí tienes que ir lento porque aquí sí pasan elefantes, pero aquí puedes ir a toda velocidad porque aquí no deberían pasar». Excepto que los elefantes no recibieron el memo. La verdadera solución no son restricciones parciales, sino corredores ecológicos reales, pasos subterráneos o elevados para la fauna, y sobre todo, detener la destrucción de sus hábitats. Pero eso cuesta dinero, y aparentemente, siete elefantes muertos no son suficientes para justificar la inversión.
El tren que no se detiene
Mientras escribo esto, las obras de restauración de la vía «están en curso», según la empresa ferroviaria. Los trenes que debían pasar por ese tramo están siendo desviados a otra línea. La vida, o lo que queda de ella, continúa. Pero hay un dato que duele: en junio de 2023, un accidente de tren en India dejó más de 280 muertos humanos. El sistema ferroviario indio tiene problemas de seguridad que afectan tanto a personas como a animales. No es solo un problema de elefantes vs trenes, es un problema de infraestructura vs vida, de desarrollo vs conservación, de prisa vs precaución.
La pregunta incómoda
¿Cuántos elefantes más tienen que morir para que alguien diga «basta»? ¿Cuántas «excepciones» a las zonas de restricción vamos a aceptar? ¿Cuántos reportes de «el conductor activó el freno de emergencia pero era demasiado tarde» vamos a leer antes de entender que el problema no son los frenos, sino las vías que cruzan por donde los animales viven, comen y se reproducen? Sri Lanka tuvo un descarrilamiento similar en febrero. India tiene accidentes ferroviarios «no inhabituales». El patrón está claro, las soluciones también, pero la voluntad política brilla por su ausencia. Siete elefantes muertos son siete tragedias individuales, pero sobre todo, son un síntoma de un sistema que prioriza el transporte sobre la vida, el progreso sobre la conservación, y las excusas sobre las soluciones.


