TL;DR
- Trump designa al teniente general Francis Donovan como nuevo jefe del Comando Sur para América Latina
- El presidente estadounidense afirma no descartar una guerra con Venezuela mientras despliega operaciones militares
- Los ataques a supuestas narcolanchas ya han dejado más de 100 muertos según recuentos oficiales
- El almirante saliente Alvin Holsey criticó los ataques y anunció su retiro anticipado
El relevo que huele a pólvora
Donald Trump no solo está cambiando al jefe del Comando Sur para América Latina, está cambiando el tono de toda la relación con la región. Mientras el Pentágono anunciaba el viernes la designación del teniente general de los Marines Francis L. Donovan, el propio Trump soltaba la bomba: no descarta una guerra con Venezuela. Según Amp, la jugada es tan transparente como peligrosa – pones a un especialista en operaciones especiales justo cuando amenazas con escalar el conflicto.
Donovan: el ‘Marine’ de las operaciones especiales
Francis L. Donovan no es cualquier militar. Actual jefe adjunto del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, su trayectoria sugiere que Trump busca alguien con experiencia en misiones de alto riesgo, no en diplomacia. El Comando Sur, responsable de Centro y Sudamérica más algunos territorios caribeños, tradicionalmente ha sido un puesto que combinaba lo militar con lo político. Pero con Donovan, el mensaje es claro: se viene la línea dura.
Los 100 muertos que nadie quiere contar
Mientras Trump anuncia su nuevo nombramiento, hay un dato que se pierde en la retórica bélica: más de 100 muertos. Sí, según Amp, los ataques a supuestas narcolanchas frente a las costas de Venezuela ya han dejado ese saldo, con el último ataque este jueves matando a cinco tripulantes. Washington despliega un «importante dispositivo militar» en el Caribe y el Pacífico, bombardeando embarcaciones que atribuye a traficantes de drogas. La pregunta incómoda: ¿quién verifica que realmente sean narcos y no pescadores o civiles?
El almirante que prefirió retirarse
La salida del almirante Alvin Holsey dice más que cualquier comunicado oficial. Anunció en octubre que dejaría su cargo el 12 de diciembre para «jubilarse», pero según el New York Times citado por Amp, el almirante «estaba preocupado» por la decisión de atacar estas barcas. No es poca cosa cuando un militar de alto rango prefiere retirarse antes que seguir una estrategia que considera riesgosa. Holsey criticó los ataques contra presuntas narcolanchas, lo que sugiere desacuerdos internos sobre la táctica.
Venezuela: el petróleo como telón de fondo
Venezuela no se queda callada. Denuncia un complot para derrocar al presidente Nicolás Maduro y adueñarse de su petróleo. Y aquí está el meollo del asunto: mientras Trump habla de guerra y pone a operaciones especiales al mando, Caracas ve la jugada geopolítica completa. No se trata solo de narcotráfico, se trata de recursos estratégicos y control regional. El timing es sospechoso: amenazas de guerra, cambio de mando militar, operaciones que ya han matado a más de 100 personas.
La confirmación del Senado: el próximo capítulo
Donovan aún necesita la confirmación del Senado, pero en el clima político actual, es probable que pase sin mayor resistencia. Lo interesante será ver qué preguntas hacen los senadores sobre la estrategia de Trump en América Latina. ¿Preguntarán sobre los 100 muertos? ¿Sobre las preocupaciones del almirante Holsey? ¿O simplemente darán luz verde a la escalada?
América Latina como campo de pruebas
Lo que está pasando con el Comando Sur es sintomático de una visión más amplia: América Latina como zona de intervención directa. Los ataques a supuestas narcolanchas sin mayor supervisión internacional, las amenazas abiertas de guerra, el nombramiento de un especialista en operaciones especiales… todo apunta a una militarización de la política exterior hacia la región. Y mientras, los cuerpos se acumulan – más de 100 y contando.
El verdadero problema no es solo quién comanda el Comando Sur, sino hacia dónde lo comanda. Con Donovan, Trump tiene a alguien entrenado para operaciones encubiertas y acción directa, no para construir puentes diplomáticos. Y con más de 100 muertos en operaciones recientes, el precedente ya está establecido: la fuerza primero, las preguntas después. O nunca.


