TL;DR
- Putin celebró su tradicional maratón con periodistas, un evento que ya es ritual político en Rusia
- El presidente ruso se felicitó por avances territoriales en Ucrania, asegurando que su ejército avanza ‘en toda la línea de contacto’
- Amenazó a Europa con recuperar por vía judicial los fondos rusos congelados, llamándolo ‘atraco’
- Ofreció diálogo con Ucrania pero bajo condiciones inaceptables para Kiev: retirada de tropas de regiones anexadas
- El evento fue más propaganda que noticia, con Putin repitiendo el guion de años anteriores
El ritual que ya todos conocemos
Vladimir Putin se subió una vez más al escenario que mejor domina: su conferencia de prensa anual. No es una rueda de prensa cualquiera, es un maratón de horas donde el presidente ruso despliega todo su repertorio ante periodistas cuidadosamente seleccionados. Según reporta Dw, el evento de este viernes 19 de diciembre de 2025 siguió el libreto de siempre: Putin retransmitido por televisión, rodeado de banderas rusas, con esa mezcla de paternalismo y amenaza que ya es su marca registrada.
La celebración de las victorias (que no terminan de llegar)
Lo primero que hizo Putin fue felicitarse a sí mismo. «Nuestras tropas avanzan en toda la línea de contacto (…), el enemigo retrocede en todas las direcciones», declaró al inicio del show. La frase suena bien en televisión, pero tiene ese olor a triunfalismo forzado que ya conocemos. Llevamos más de tres años de guerra, miles de muertos, y el presidente ruso sigue celebrando «avances» que nunca terminan de consolidarse. Lo curioso es que el mismo Putin admitió que Kiev aún no está dispuesto a abordar la cuestión territorial, el principal escollo. O sea, celebramos avances, pero reconocemos que no hay avances reales en la mesa de negociación. ¿Alguien más ve la contradicción?
La amenaza que viene de regreso
Pero el momento más revelador vino cuando habló de los fondos rusos congelados en Europa. Putin advirtió que «en algún momento» los países europeos «tendrán que devolver lo robado» y que Moscú piensa recuperarlos por la vía judicial. Y luego, como para que no quedara duda de su tono, aclaró: «Robo no es la palabra exacta (…) Lo que intentan hacer con nosotros es abiertamente un atraco». Aquí está el Putin de verdad: el que habla de diálogo pero amenaza, el que ofrece paz pero con condiciones imposibles. La Unión Europea descartó ayer usar esos fondos para financiar a Ucrania, pero a Putin no le bastó con eso. Necesitaba dejar claro que Rusia no olvida, y que algún día cobrará la factura.
El diálogo que nadie puede aceptar
Lo más cínico del espectáculo fue cuando Putin habló de negociación. «Vemos, sentimos y sabemos acerca de ciertas señales, lo que incluye a Kiev, sobre que ellos está dispuestos a entablar alguna clase de diálogo», dijo. Suena bien, ¿no? Rusia dispuesta al diálogo. Hasta que lees la letra chiquita. Putin subrayó que Rusia está dispuesta a «terminar el conflicto por la vía pacífica sobre la base de los principios que fueron expuestos por mí en junio el pasado año». Y aquí viene lo bueno: el más importante de esos principios es la retirada de las tropas enemigas de las cuatro regiones ucranianas anexionadas por Rusia en 2022. O sea, el diálogo que ofrece Putin es: «Ucrania se rinde, reconoce nuestras anexiones, y entonces hablamos». No es diálogo, es capitulación con otro nombre.
El show debe continuar
Putin terminó su intervención convencido de que el ejército ruso logrará «nuevos éxitos (…) antes de final de año», especialmente en el Donbás y en Zaporiyia. La promesa de victorias futuras es otro clásico del guion. Siempre hay nuevos éxitos a la vuelta de la esquina, siempre hay avances por venir. Mientras tanto, la guerra sigue, los muertos se acumulan, y el presidente ruso celebra su show anual. Lo verdaderamente preocupante no es lo que dijo Putin, sino que ya sabemos exactamente lo que va a decir. El libreto no cambia: triunfalismo, amenazas veladas, ofertas de diálogo imposibles, promesas de victorias futuras. Es el mismo show de todos los años, con el mismo protagonista, y el mismo público cautivo que debe aplaudir.
¿Celebración o propaganda?
Al final, llamar «celebración» a este evento es quedarse corto. Es ritual político, es propaganda disfrazada de periodismo, es un monólogo de horas donde Putin establece la narrativa oficial para el año que viene. Lo que debería indignarnos no es tanto lo que dice, sino que siga teniendo un escenario tan amplio para decirlo. Mientras los periodistas independientes en Rusia son perseguidos o exiliados, Putin tiene horas de televisión nacional para repetir su mensaje. Y lo peor es que funciona: cada año, millones de rusos ven el espectáculo y salen convencidos de que su presidente está ganando, de que Occidente los roba, de que la victoria está cerca. El verdadero éxito de Putin no está en el campo de batalla, sino en mantener vivo este teatro anual donde él es director, guionista y protagonista.


