TL;DR
- Irán capturó un petrolero con 6 millones de litros de diésel y 18 tripulantes de India, Sri Lanka y Bangladesh
- El barco navegaba sin documentos válidos y con sistemas de navegación apagados deliberadamente
- Irán tiene la gasolina más barata del mundo pero el contrabando sigue siendo un negocio lucrativo
- La incautación ocurre en medio de tensiones geopolíticas y días después de que EE.UU. hiciera lo mismo frente a Venezuela
El juego del gato y el ratón que nunca termina
Otra vez. Como si fuera un ritual que se repite cada cierto tiempo, las autoridades iraníes anunciaron este sábado la captura de un petrolero extranjero con seis millones de litros de diésel de contrabando. Según reporta DW, el barco fue interceptado en aguas territoriales iraníes cerca del puerto de Jask, con 18 tripulantes a bordo de nacionalidades india, esrilanquesa y bangladesí. Lo curioso -o lo predecible, dependiendo de qué tan cínicos seamos- es que el buque «navegaba sin documentos marítimos válidos ni manifiesto de carga y tenía apagados de forma deliberada todos sus sistemas de navegación y equipos auxiliares». O sea, el equivalente marítimo de manejar sin placas, sin licencia y con las luces apagadas de noche.
La paradoja del país petrolero con contrabando de combustible
Aquí es donde la cosa se pone interesante: Irán es un país rico en petróleo. De hecho, según los mismos datos de DW, tiene la gasolina más barata del mundo. Los primeros 60 litros cuestan 1.25 centavos de dólar por litro. Sí, leyó bien: centavos. No pesos, no euros. Centavos de dólar. A partir de hoy, después de la primera subida de precios desde las protestas de 2019, el precio para consumos mayores sube a… 4 centavos por litro. Con esos precios, uno pensaría que el contrabando de combustible no tendría sentido. ¿Para qué arriesgarse a que te capturen en alta mar si el combustible es prácticamente regalado? Pero ahí está el detalle: el negocio ilícito se aprovecha de los subsidios y la devaluación de la moneda nacional. Es decir, compran barato en Irán y venden caro fuera. La diferencia es tan abismal que vale la pena el riesgo.
La rutina que nadie quiere admitir
DW documenta que Irán «informa de forma periódica sobre la captura de barcos extranjeros en el golfo Pérsico y en el golfo de Omán, el último hace apenas un mes». Esto no es una anomalía, es un patrón. Un negocio que florece precisamente porque las condiciones económicas lo hacen posible. Las autoridades iraníes dicen combatir el problema, pero la realidad es que mientras exista esa brecha entre el precio subsidiado internamente y el valor en el mercado internacional, habrá quien intente cruzar la línea. Literalmente.
El timing geopolítico que nadie menciona
La captura de este petrolero ocurre dos días después de que Estados Unidos se incautara de un petrolero frente a las costas de Venezuela. Coincidencia, ¿no? En un contexto de tensiones geopolíticas donde cada movimiento en el tablero energético global es observado con lupa, estas acciones nunca son solo sobre contrabando. Son mensajes, demostraciones de capacidad, recordatorios de quién controla qué aguas. Irán intercepta un barco en el mar de Omán, EE.UU. hace lo propio en el Caribe. El mundo mira mientras el juego de poder sigue su curso.
La tripulación que paga el pato
Los 18 tripulantes detenidos -indios, esrilanqueses y bangladesíes- probablemente no sean los cerebros de la operación. Son la mano de obra barata, los que arriesgan su libertad por un sueldo que, desde sus realidades económicas, puede parecer atractivo. Mientras los dueños del negocio operan desde la sombra, estos marineros terminan como moneda de cambio en un juego mucho más grande que ellos. DW señala que las autoridades iraníes no ofrecieron detalles sobre la nacionalidad del buque ni el destino del cargamento. Tampoco sobre qué pasará con esos 18 hombres. Se convierten en estadísticas, en números que alimentan el reporte de «éxito» en la lucha contra el contrabando.
La pregunta incómoda que nadie hace
Si Irán tiene la gasolina más barata del mundo y aún así hay contrabando masivo de combustible, ¿qué nos dice eso sobre la eficacia de sus políticas económicas? ¿O sobre la corrupción que permite que ese combustible subsidiado termine en barcos que navegan sin documentos? Cada captura es un recordatorio de que el sistema tiene fugas por todos lados. Y mientras las autoridades celebran cada incautación como una victoria, el negocio sigue funcionando. Porque la demanda existe, la oferta existe y la diferencia de precio es tan grande que el riesgo vale la pena. Hasta que no se ataque la raíz del problema -los subsidios distorsionados, la devaluación monetaria, la corrupción- este juego del gato y el ratón en el Golfo seguirá repitiéndose. Y alguien, siempre, terminará pagando el precio.


