TL;DR
- Australia sanciona a 4 ministros talibanes por «opresión contra mujeres y niñas»
- Las medidas incluyen congelamiento de activos y prohibiciones de viaje
- El anuncio llega 4 años después del regreso de los talibanes al poder
- Australia envió 39,000 soldados a Afganistán entre 2001 y 2021
El teatro de las sanciones: Australia descubre que los talibanes son malos
No mames, ¿en serio? Australia acaba de «descubrir» que los talibanes violan derechos humanos. Este sábado, el gobierno australiano anunció sanciones financieras y prohibiciones de viaje contra cuatro altos cargos del régimen talibán, según reporta DW. La ministra de Exterior, Penny Wong, dijo con toda seriedad que están «profundamente preocupados» por el deterioro de la situación en Afganistán. ¿De verdad? ¿Cuatro años después de que los talibanes retomaran el poder? ¿Después de que todo el mundo ha documentado cómo han borrado a las mujeres de la vida pública?
La lista de los «malos de la película»
Australia eligió a cuatro funcionarios para su lista negra: Muhammad Khalid Hanafi, ministro para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio (sí, ese es su título real); Neda Mohammad Nadeem, ministro de Educación Superior; Abdul-Hakim Sharei, ministro de Justicia; y Abdul Hakim Haqqani, presidente del Tribunal Supremo. Según DW, Wong los acusa de participar en «la opresión contra las mujeres y niñas y en el menoscabo de la buena gobernanza». Pero aquí está el detalle: estos tipos llevan haciendo exactamente lo mismo desde agosto de 2021. ¿Por qué Australia se tarda cuatro años en darse cuenta?
39,000 soldados y cero memoria histórica
Lo más cínico de este anuncio es que Australia no es ningún extraño en este desmadre. Según documenta DW, el país envió 39,000 efectivos militares a Afganistán entre 2001 y 2021, siendo la nación fuera de la OTAN que más soldados aportó. O sea, pasaron dos décadas metidos hasta el cuello en ese conflicto, gastaron miles de millones, perdieron vidas, y ahora actúan como si acabaran de enterarse de que los talibanes son misóginos. ¿Dónde estaba esta indignación cuando retiraron sus tropas en 2021 y dejaron a las mujeres afganas a su suerte?
El cuento de «respetar los derechos según el islam»
Mientras Australia anuncia sanciones, los talibanes siguen con su discurso de siempre: que respetan los derechos de las mujeres «conforme a su interpretación de la ley islámica y las costumbres locales», como señala DW. Traducción: las mujeres no pueden estudiar, trabajar, moverse libremente ni participar en la vida pública. Pero eso ya lo sabíamos desde hace años. Lo que no cuadra es por qué Australia decide actuar ahora, cuando el mundo tiene la mirada puesta en otras crisis.
Sanciones que no duelen
Analicemos fríamente: ¿qué van a lograr estas sanciones? Congelar activos de cuatro ministros talibanes que probablemente no tienen cuentas en bancos australianos. Prohibirles viajar a un país al que nunca iban a ir. Mientras tanto, las mujeres afganas siguen sin poder ir a la universidad, sin poder trabajar, sin poder salir de sus casas sin un acompañante masculino. Las sanciones son un gesto simbólico que le permite a Australia decir «hicimos algo» sin tener que hacer nada realmente significativo.
La pregunta incómoda: ¿y antes qué?
Aquí está lo que nadie quiere preguntar: ¿por qué Australia no impuso estas sanciones en 2021, cuando los talibanes tomaron el poder y empezaron a revertir todos los avances en derechos de las mujeres? ¿Por qué esperar hasta que la situación se volvió tan insostenible que ya ni siquiera es noticia de primera plana? La respuesta es incómoda: porque las sanciones son reactivas, no preventivas. Son para lavar la conciencia, no para cambiar realidades.
El juego geopolítico de las apariencias
Australia necesita mostrar que está del «lado correcto» de la historia, especialmente cuando su alianza con Estados Unidos está bajo escrutinio. Sancionar a los talibanes es fácil: son el enemigo universalmente reconocido. No hay riesgo diplomático, no hay consecuencias comerciales, solo puntos de imagen. Pero mientras tanto, siguen haciendo negocios con países que también violan derechos humanos sistemáticamente. La selectividad moral es tan transparente que da pena ajena.
Lo que realmente importa: las mujeres afganas
Al final del día, estas sanciones no van a devolverle a las niñas afganas su derecho a la educación. No van a permitir que las mujeres trabajen. No van a cambiar las políticas del Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio (qué nombre más orwelliano, por cierto). Lo único que logran es darle a Australia un titular positivo mientras la situación en el terreno sigue siendo la misma tragedia de siempre. Las mujeres afganas no necesitan gestos simbólicos cuatro años tarde; necesitan acción real cuando todavía había tiempo.
La lección no aprendida
Australia gastó 20 años y 39,000 soldados tratando de cambiar Afganistán. Falló. Ahora gasta tinta y papel en sancionar a cuatro funcionarios que seguirán haciendo exactamente lo mismo. La verdadera pregunta es: ¿cuándo vamos a dejar de pretender que los gestos vacíos sustituyen a la política exterior coherente? Mientras tanto, las mujeres afganas pagan el precio de nuestra hipocresía colectiva.


