TL;DR
- La primera reunión cara a cara entre Sheinbaum y Trump duró solo 45 minutos
- El pretexto fue el sorteo del Mundial 2026 pero la agenda real fue el T-MEC
- Trump lanzó una ofensiva proteccionista que amenaza el 80% de las exportaciones mexicanas
- México ya desplegó tropas y deportó capos para apaciguar a su vecino del norte
El Mundial como telón de fondo de una crisis real
La foto es perfecta: Trump, Sheinbaum y Carney sonriendo mientras sacan papeles de un bombo. Parece el inicio de una comedia romántica trinacional, pero en realidad es el prólogo de una película de terror económico. DW documenta que los tres líderes se reunieron durante aproximadamente 45 minutos en Washington, justo después del sorteo del Mundial 2026. Cuarenta y cinco minutos. Menos tiempo del que dura un partido de fútbol, para discutir el destino económico de tres países.
La sonrisa forzada y la amenaza real
Trump dijo que «la coordinación, la amistad y la relación han sido extraordinarias». Suena bien, hasta que lees la letra chiquita: el mismo hombre que habla de amistad extraordinaria está lanzando una «ofensiva proteccionista mundial» que amenaza directamente a sus dos vecinos. México enfrenta una situación económica difícil en 2025 precisamente por las incertidumbres relacionadas con la política comercial de Estados Unidos, su principal socio comercial y destino de más del 80% de sus exportaciones. Es como si tu mejor amigo te invitara a cenar mientras te pone una demanda por la casa.
El T-MEC: el elefante en la habitación
La portavoz canadiense Audrey Champoux fue la única que dijo lo obvio: «Han acordado seguir trabajando juntos en el CUSMA», el acrónimo canadiense para el T-MEC. Traducción: «Por favor, no nos destruyas la economía». Canadá ya tuvo su roce con Trump en octubre, cuando una campaña publicitaria televisiva contra el aumento de aranceles «indignó» al presidente estadounidense. Ahora imagina la presión sobre Sheinbaum: primera reunión cara a cara, y tiene que negociar con un tipo que ya dejó entrever que estaría dispuesto a atacar a los cárteles en suelo mexicano.
La danza de la sumisión mexicana
Sheinbaum tuiteó sobre «la gran oportunidad que representa la Copa Mundial» y «la buena relación que tenemos». Mientras tanto, México ya desplegó más tropas en la frontera común y deportó a decenas de capos de la droga para que cumplan condena en Estados Unidos. Es la clásica relación tóxica: «Te mando flores (tropas) y regalos (narcos deportados), por favor no me pegues (con aranceles)». Trump exige más compromiso en la lucha antinarcóticos, y México responde como el novio que llega con chocolates después de una discusión.
La ironía del fútbol como diplomacia
Los tres participaron en un sorteo simulado donde cada uno sacó el nombre de su país. Qué bonito. Mientras tanto, el verdadero sorteo es quién se lleva la peor parte en la renegociación del T-MEC. Canadá es el segundo socio comercial de Estados Unidos y proveedor crucial de acero y aluminio, especialmente para el sector automotor. México tiene el 80% de sus exportaciones amarradas al norte. Y ambos tienen que «renegociar términos lo más favorables posibles» con un tipo que cree que los tratados comerciales son como partidos de fútbol: alguien gana y alguien pierde.
La pregunta incómoda
¿De verdad creen que 45 minutos de sonrisas y fotos con balones de fútbol van a resolver años de tensiones comerciales? Sheinbaum llega a su primera reunión con el vecino más poderoso (y volátil) del mundo, y el escenario es un evento deportivo. Es como si te citaran a discutir tu divorcio en medio de un concierto de Justin Bieber. El fútbol como distracción, la economía como realidad. Y mientras los tres posan para la foto, las empresas mexicanas y canadienses contienen la respiración, esperando el próximo tuit de Trump que podría cambiarles la vida.


