TL;DR
- Sheinbaum viaja en avión de la Sedena para un evento de 4 minutos en Washington
- El ‘primer encuentro’ con Trump será breve mientras arde la tensión por migración e intervencionismo
- La presidenta insiste que el TMEC no expira, contradiciendo rumores de su fin en 2026
- Ausencia inédita: Sheinbaum no asistirá a la inauguración del Mundial en el Azteca
El viaje más caro por el ‘hola’ más corto
Claudia Sheinbaum se sube a un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional para volar a Washington, dormir en hotel, asistir a una ceremonia de cuatro minutos donde sacará «la bolita» que le toque a México, y luego regresar. Todo esto, según Elpais, para un encuentro que ella misma describe como «pequeña reunión» con Donald Trump. No mames: movilizar todo el aparato logístico presidencial, incluyendo avión militar, para lo que básicamente es un saludo protocolario. Pero aquí está el detalle que nadie quiere decir en voz alta: en medio de la tensión migratoria y las amenazas veladas de intervención estadounidense, este «hola» de pasillo vale más que cualquier reunión formal.
La coreografía del ‘todo está bien’
Sheinbaum insiste, según Jornada, que es «un buen momento para estar los tres dando una imagen de que América del Norte y nuestro compromiso comercial sigue vigente». Suena bonito, pero la realidad pinta diferente: Trump ha insinuado intervenir contra el crimen organizado en territorio mexicano, algo que la presidenta responde con el mantra de «no intervención, cooperación sin subordinación». Mientras tanto, ESPN documenta que este será el primer cara a cara en persona entre ambos líderes. Cuatro minutos de fútbol como excusa para lo que realmente importa: evitar que la relación se vaya al carajo.
El TMEC: el elefante en la sala del Kennedy Center
«Hay una revisión, pero no es cierto que termina el tratado el próximo año», dice Sheinbaum según Elpais. «Va a salir bien». Suena a frase de abuelita que te dice que la gripe se te va a quitar con té de limón. La verdad es que el Tratado México-Estados Unidos-Canadá está en revisión justo cuando Trump amenaza con «terminarlo» si no le gustan los términos. La presidenta lo minimiza, pero el timing no podría ser más sospechoso: se reúnen casualmente cuando el tratado comercial más importante de la región está en la mesa de disección.
La ausencia más reveladora
Mientras vuela a Washington por cuatro minutos, Sheinbaum ya anunció que no asistirá a la ceremonia de inauguración del Mundial en el Estadio Azteca el 11 de junio. Según Elpais, sería una «ausencia inédita» en la historia del torneo. Aquí la pregunta incómoda: ¿por qué tanto esfuerzo por un sorteo y tan poco interés por el evento principal en casa? La explicación oficial es que cederá su boleto 001 a una niña indígena, pero el mensaje subliminal es claro: lo protocolario internacional le importa más que el espectáculo deportivo nacional.
El premio más irónico
En la misma ceremonia, Gianni Infantino anunciará un nuevo Premio FIFA de la paz. Y adivinen quién es el principal candidato: Donald Trump. Sí, el mismo que amenaza con mandar tropas a México. El mismo que tiene una retórica belicosa que haría llorar a Mandela. La ironía es tan gruesa que duele: mientras Sheinbaum defiende la soberanía mexicana de las insinuaciones intervencionistas de Trump, la FIFA lo premia por «paz». No se necesita ser genio para ver la contradicción: ¿cómo se premia al que amenaza con violar la soberanía de uno de los países anfitriones?
La comunidad mexicana: el telón de fondo
Jornada reporta que después del sorteo, Sheinbaum se reunirá con mexicanos que residen en Estados Unidos. El gesto es importante, pero huele a compensación: no puedes ir a Washington solo para saludar a Trump, necesitas mostrar que también te importan los paisanos. Especialmente cuando las políticas migratorias de Trump tienen a la comunidad mexicana en vilo. La pregunta que queda flotando: ¿esta reunión será más sustancia que la con Trump?
El cálculo político detrás del balón
Sheinbaum viaja el viernes, regresa el sábado temprano para la celebración de los siete años de la transformación en el Zócalo. El domingo, según Jornada, se queda en Palacio Nacional «para trabajar». La coreografía es perfecta: muestra presencia internacional sin descuidar el teatro político nacional. Pero lo que realmente importa sucede entre líneas: mientras México insiste en que el TMEC no expira, Trump amenaza con revisarlo o terminarlo. Mientras Sheinbaum habla de soberanía, Trump insinúa intervención. Y en medio, cuatro minutos sacando una bolita que decidirá contra quién juega México. La verdadera jugada no está en el sorteo, está en si estos 240 segundos bastan para evitar que la relación bilateral se convierta en un autogol.
Fuentes consultadas:
- Elpais – Sheinbaum y Trump tendrán su primer encuentro cara a cara en Washington por el sorteo del Mundial
- Jornada – Sheinbaum confirma asistencia al sorteo del Mundial 2026 en Washington
- Espn – Presidenta de México confirma que estará con Trump en sorteo del Mundial
- Jornada – Sheinbaum se reunirá con Trump y Carney en el marco del sorteo mundialista


